Volkswagen está probando con éxito un gasóleo algo más "ecológico" que el normal

Volkswagen ha presentado en sociedad el R33 BlueDiesel, que no es un modelo de vehículo, sino un combustible. A diferencia del gasóleo estándar, que tiene un 7% de biocombustible, el R33 tiene una proporción del 33%, reduciendo por tanto las emisiones de CO2.

Aunque la Unión Europea parece tener claro que para 2050 las emisiones de dióxido de carbono (CO2) tienen que ser cero patatero, hasta llegar a ese punto hay que tratar de reducirlas todo lo posible. Si encima hablamos de Volkswagen, todo esfuerzo por limpiar la imagen se queda corto.

Los empleados de Volkswagen en Wolfsburgo (Alemania) llevan 9 meses haciendo pruebas con el gasóleo R33 BlueDiesel con vehículos corporativos. Este combustible es el fruto de la colaboración del fabricante con la Universidad de Coburgo y Shell Global Solutions en colaboración con Tecosol y Neste.

Cuando repostamos gasóleo en cualquier gasolinera, este debe cumplir la normativa DIN EN 590, y contener un 7% de biodiésel de origen vegetal; en otras palabras, B7. La teoría está bien, usar gasóleo renovable en vez del fósil, pero esto tiene sus contrapartidas medioambientales si hay que importarlo de países que están arrasando con sus bosques. Al final, puede ser peor el remedio que la enfermedad.

Transport & Environment calculó que el gasóleo fósil puede acabar siendo más ecológico que los biocombustibles de primera generación (colza, soja, palma...) en lo que se refiere a emisiones de CO2

Según el comunicado de Volkswagen, el gasóleo R33 se ha obtenido a partir de materiales de desecho, como aceite utilizado en cocinas industriales. La empresa afirma que este gasóleo reduce las emisiones de dióxido de carbono en un 20% (del pozo a la rueda), que es un ahorro en emisiones similar a que un coche que gaste 6 l/100 km pase a consumir 4,8 l/100 km.

En realidad, por el tubo de escape saldría la misma cantidad de CO2 que con gasóleo fósil, el truco está en el CO2 que se compensa en la producción; es decir, hubo una absorción previa de CO2 atmosférico. En este caso hablamos de una mezcla de parafina (biodiésel) con la grasa de dicho aceite que, de otra forma, sería desechado sin obtener energía a cambio.

Una de las ventajas del gasóleo R33 es que puede venderse tal cual, no hay que hacer ninguna adaptación en los motores, ya que cumple la normativa EN 590 antes mencionada. Precisamente Volkswagen no recomienda en sus motores TDI el uso de biocombustibles, basta con mirar la leyenda en la tapa del depósito.

De cara a 2050 los combustibles de origen sintético o renovables van a tener un peso creciente para lograr dos cosas: reducir la dependencia energética europea de terceros países, y reducir la liberación de carbono a la atmósfera. Pero para que eso sea así, tenemos que hablar de orígenes sostenibles y totalmente renovables.

A largo plazo esto no es más que un parche, porque es imposible reemplazar la demanda de gasóleo a gran escala usando este tipo de combustibles. La electricidad necesaria sería colosal (tendría que sobrar en un par de órdenes de magnitud), por no hablar de que habría que cultivar retirando espacio a bosques o plantaciones alimentarias.

Sin embargo, hay cierto margen para que algunas industrias reciclen sus desechos, como es el caso del aceite usado en las cocinas, para producir cantidades significativas de combustibles sintéticos que reduzcan el impacto en los vehículos que tienen que funcionar con motores de combustión durante una temporada, como es el caso de las furgonetas.

La producción a gran escala de combustibles sintéticos no tiene sentido, debido al desperdicio energético que implica y a la cantidad de suelo necesario. Esos recursos se aprovechan mucho más generando electricidad para coches eléctricos

Tras la experiencia positiva en Wolfsburgo, Volkswagen ha comenzado otra prueba piloto en la planta de Salzgitter. Posiblemente algunos de los Volkswagen que salgan de esas fábricas sean repostados por primera vez con este tipo de gasóleo. Más adelante se servirá en más ubicaciones, incluyendo la venta al público.

No es la primera experiencia del Grupo Volkswagen con los combustibles sintéticos, sin ir muy lejos, la marca Audi ha hecho sus pinitos en la producción de gasolina, gasóleo y gas de origen renovable/sintético. La problemática es la misma, que eso sea viable a gran escala.

Según nos vayamos acercando a 2050 la Unión Europea irá importando cada vez menos petróleo, y el parque restante de vehículos de combustión interna irá aumentando el consumo de gasolina y gasóleo de producción local. Lástima que este invento llegue tan tarde, se podría haber evitado un gran daño al planeta durante décadas.

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