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Prueba Audi e-tron, el primero de su nombre

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Del vapor pasamos a la gasolina, y ahora a lo eléctrico. La movilidad está cambiando y los eléctricos se postulan como la tendencia natural. Todas las marcas están al acecho y por ese motivo Audi presenta su primer coche 100% eléctrico, el Audi e-tron que ya hemos probado.

Desde que surgió la figura del automóvil la industria no ha hecho más que cambiar, evolucionar y adaptarse a las tendencias y gustos coetáneos. De los primeros coches impulsados por calderas de vapor pasamos a los movidos por la gasolina y el diésel. Ahora, en un paso más allá y aprovechando los infinitos recursos de la tecnología actual, le llega el turno a los coches eléctricos. Todas las marcas están actualizando su portfolio de modelos para pasarse a lo eléctrico. Por ese motivo he acudido a la presentación del Audi e-tron, el primer Audi de producción en estar impulsado por un sistema 100% eléctrico.

Al e-tron se le reconoce rápidamente como un Audi, aunque ligeramente modificado

Los de Ingolstadt no hacen más que responder a una demanda y a unas exigencias cada vez mayores. La Unión Europa ha planteado fuertes limitaciones y obligaciones a los fabricantes de coches con la intención de reducir las emisiones de gases nocivos, fomentando por ello la venta y fabricación de vehículos eléctricos. Estas medidas han calado en los compradores que cada vez demandan coches más eficientes y respetuosos con el medio ambiente. De esta manera Audi responde a ese nuevo comprador que, por obligación, no hará más que crecer con el paso de los años.

Los eléctricos se postulan como la alternativa más seria y real a corto y medio plazo. Y la rivalidad ya está empezando a surgir entre los diferentes modelos de cada marca. Aunque el Audi e-tron acaba de nacer ya tiene ante si duros rivales a los que deberá batir para conseguir ser la referencia del segmento. Esos rivales no son otros que el Jaguar I-Pace y el Mercedes EQC. En un futuro no muy lejano se sumará el cuarto integrante de la terna premium, el BMW iX3, que ya se encuentra dando los últimos coletazos a su etapa de desarrollo.

Como ya te habrás podido percatar, el Audi e-tron llega en un formato que es muy demandado a día de hoy, en formato SUV. Es contradictorio ver como la mayoría de los nuevos vehículos eléctricos que hacen acto de presencia lo hacen con carrocerías que no son nada beneficiosas para el ahorro y la eficiencia. Sus datos así lo destacan, 2.490 kilogramos de peso en báscula sin ocupantes ni carga. Si todos sabemos que a mayor peso mayor consumo, no tiene sentido que un eléctrico tenga unas formas y unas dimensiones tan elevadas. Pero eso es cuestión de modas.

Claramente el e-tron se presenta como un Audi en todo el amplio significado de la palabra. En diseño por ejemplo. Aunque no es exactamente igual al resto de sus hermanos, guarda mucho parecido con ellos en sus formas y proporciones. No podía faltar la parrilla singleframe característica de la marca, así como la forma y el dibujo de los faros principales, que con solo mirarlos gritan Audi. Y aunque su tamaño es mayor que el de un Audi Q5 pero inferior al de un Audi Q7, la realidad es que su silueta no recuerda a ninguno de ellos, tirando un poco por el camino de en medio con su trasera ligeramente coupé. En líneas generales es un coche llamativo, aunque no sé si yo me atrevería a definirlo como bonito.

Como es habitual en Audi se respira mucha calidad en su interior, con buenos materiales y mejores ajustes

Aunque parece que el diseño se ha sometido a la voluntad de las modas y las tendencias actuales, Audi ha procurado combinar ese estilo con una mayor eficiencia aerodinámica. Por ese motivo la mayoría de los apliques decorativos son solo eso, decorativos, dado que no hay grandes componentes mecánicos que refrigerar. Especial atención requieren los retrovisores, donde Audi ha decidido sustituir los habituales espejos por cámaras que recogen las imágenes y las proyectan en el interior del coche a través de sendas pantallas OLED. No solo es un gadget tecnológico atrevido, sino que también consigue reducir la resistencia al aire de todo el coche. Eso sí, la eficiencia sale cara porque en opción cuestan la friolera de 2.000 euros.

Pero este no es el único elemento de tecnología que cabe mencionar en el e-tron. Como ya es habitual en la casa la tecnología se ha convertido en seña de identidad de la marca. En el interior se recogen muchos sistemas y elementos que son, sin lugar a dudas, referencias en el mercado. Todos ellos mostrados de una forma que ya nos es habitual en la casa, con grandes pantallas y una calidad que está fuera de toda duda dada la categoría y el precio del coche. De hecho la propia Audi se jacta al decir que este es el turismo más tecnológico que han lanzado en su historia.

A simple vista el habitáculo del e-tron es prácticamente igual al de cualquier Audi moderno, su esquema de tres pantallas, que pueden llegar a ser cinco con las de los retrovisores, le otorga ese ambiente futurista y tecnológico. En síntesis todo funciona de la misma manera que ya hemos visto en el reto de modelos de la casa. En esta ocasión los menús y los gráficos han recibido una pequeña personalización de color y funcionalidad para así diferenciarse un poco más del resto de la gama de combustión además de para mostrar información más útil. Eso quiere decir que el manejo es el mismo, ósea muy bueno, aunque dado el alto número de funcionalidades en un principio requiere un periodo de aprendizaje.

Los espejos digitales requieren un periodo de adaptación, pero funcionan de maravilla

Los eléctricos deben aportar algo diferente a sus hermanos tradicionales. Por ese motivo el interior del e-tron se completa con paneles y detalles exclusivos y muy típicos de todo eléctrico que se precie. Esos detalles suelen ir en colores especiales o en materiales particulares, como el que hay en el salpicadero frente al copiloto, que dan buena cuenta de lo respetuosos que son estos coches con el medio ambiente y con el entorno. Sinceramente a un servidor no le aportan nada, pero sí que es cierto que dan un toque diferente a lo habitual, y eso siempre es de agradecer.

El e-tron es un SUV de grandes dimensiones, 4,9 metros de largo por 1,93 metros de ancho. Su distancia entre ejes es de 2,93 metros y aunque sea grande no tiene capacidad para albergar a siete pasajeros. Por lo tanto los cinco que se sitúen en su interior van a viajar con mucho espacio y comodidad. Los ocupantes de la fila trasera no tendrán problemas con dónde meter las piernas en un suelo completamente plano, e incluso los pasajeros más altos librarán la cabeza sobradamente. Generoso también es el espacio de carga. 660 litros repartidos en dos maleteros. El principal, el trasero, con 600 litros de capacidad mínima y 1.725 litros de capacidad máxima. El maletero secundario lo encontramos delante, con 60 litros de capacidad que se quedan para guardar los cables de carga.

El e-tron es el primero de su especie, pero no será el único. De cara a 2023 se espera la llegada de 30 modelos 100% eléctricos

Si estuviéramos en una prueba "convencional" llegaría el turno de hablar de mecánicas y opciones de motores, pero este no es el caso. En esta ocasión tenemos que hablar de baterías y motores eléctricos. El e-tron lleva instalados dos bloques eléctricos, cada uno situado sobre un eje y ambos con la misma tensión nominal, 396 V. El motor delantero desarrolla 135 kW, o lo que es lo mismo 184 CV con un par máximo de 309 Nm. Por su parte el motor posterior resulta más prestacional con una potencia de salida de 165 kW, 224 CV, y un par máximo de 355 Nm. La suma de ambas potencias permiten al e-tron disfrutar de un máximo de 300 kW de potencia, 408 caballos, y un par máximo de 664 Nm obtenidos desde parado.

A pesar de su tamaño y su peso el e-tron disfruta de unas prestaciones muy atractivas y dignas de un deportivo. Velocidad punta de 200 Kilómetros por hora y aceleración de 0 a 100 Km/h en tan solo 5,7 segundos. Sin embargo, por muy espectaculares que puedan resultar esos datos, no importan gran cosa en un coche eléctrico. Lo verdaderamente importante es la capacidad de la batería, la autonomía de la misma y los tiempos para recuperar la energía perdida.

Gracias a un suelo completamente plano los pasajeros traseros irán muy cómodos

El Audi e-tron monta una batería de iones de litio que va situada bajo el piso del coche y que por sí sola pesa casi 700 kilogramos. En total son 432 celdas repartidas en 36 módulos que quedan refrigeradas por uno de los cuatro sistemas de refrigeración líquida del coche. Su capacidad total de 95 kWh le otorgan una autonomía homologada en ciclo WLTP de 400 kilómetros. Un dato que le sitúa en la media del segmento aunque ligeramente por debajo con respecto a otros modelos de referencia como el Tesla Model X que en su mejor configuración, con batería de 100 kWh, logra 466 kilómetros de autonomía.

Esto se debe a que en realidad Audi ha decidido limitar la capacidad de la batería. Aunque se anuncien esos 95 kWh, la realidad es que el e-tron solo dispondrá del 88% de esa capacidad, lo que le deja con apenas 83,6 kWh. Temo pensar que al ser el primer 100% eléctrico de la casa, los alemanes, en su mentalidad conservadora, no quieren problemas y si con el paso del tiempo no se descubren fallos o errores se irá liberando parte de esa capacidad protegida por seguridad mediante las actualizaciones online.

En cuanto a las recargas y los tiempos de demora, depende mucho del enchufe al que conectemos el coche. El e-tron es el primer modelo de serie en tener capacidad de recarga de hasta 150 kW. De encontrar uno de esos cargadores podríamos recuperar el 80% de la batería en apenas 30 minutos. Y hacerlo en tomas más "comunes" el tiempo de recarga se dilata por encima de las ocho horas en una toma trifásica de 400 V. La toma de recarga en este caso es la estandarizada para el mercado europeo, el sistema Combo 2 que podrá instalarse en cualquiera de los laterales del coche en función de las necesidades del cliente.

La toma de carga lateral se oculta tras un panel automático

Prueba Audi e-tron

Los coches eléctricos pueden parecer coches convencionales pero en realidad su conducción no es exactamente igual. El truco de un buen coche eléctrico es convertir lo extraño en habitual. Es decir que lo que todos los fabricantes pretenden es que sus coches eléctricos tengan el mismo comportamiento y el mismo manejo que los coches que todos hemos conocido hasta ahora. ¿El Audi e-tron es un ejemplo de ello?

Pues como buen eléctrico se define a sí mismo como un coche cómodo, un coche/SUV con una calidad de rodadura muy alta gracias a la poca cantidad de ruidos que se filtran a su habitáculo. Esta es sin lugar a dudas la seña de identidad del e-tron. Sin embargo en cuanto a su conducción debo decir que tiene más semejanzas con un Q5 que con un Q7, a pesar que como todos sabemos emplea la plataforma de este último, la denominada MLB, aunque adaptada para la ocasión.

La adaptación de esta arquitectura ha sido más por meras cuestiones de tiempo que por otra cosa, pero la verdad es que eso le permite tener una conducción muy tradicional. En cierto modo las prestaciones de los motores le permiten camuflar el exceso de peso, y solo cuando entramos en carreteras muy retorcidas tendremos problemas para controlar tanta masa en movimiento. Pero sinceramente sorprende cómo se mueve esta mole. Giros planos y un muy buen aplomo que permiten un paso por curva tremendamente rápido. Sin embargo estos no son los terrenos naturales del e-tron, puede afrontarlos claro está, pero su configuración está más pensada para rutas sencillas y cómodas.

El e-tron no dispone de caja de cambios el empuje es constante y sin interferencias

En estos términos el e-tron saca lo mejor de su configuración y puesta a punto. De forma habitual, en condiciones normales y de baja carga, solo entrará en funcionamiento uno de los dos motores eléctricos, el trasero. Gracias a ello podríamos definir al e-tron como un coche de tracción trasera. Solo cuando elevamos el ritmo y exigimos un mayor rendimiento entrará en juego el motor delantero. También lo hará cuando el coche detecte una posible pérdida de adherencia, lo que le convierte también en un coche de tracción total aunque sus ejes no estén conectados físicamente entre sí.

Para crear ese efecto de todoterreno Audi ha dispuesto de una suspensión neumática que además de aportar un gran confort permite alterar la altura del coche y la distancia entre el suelo y los bajos. Dicha altura puede oscilar en un máximo de cinco centímetros, desde los 17,2 centímetros de la posición inferior hasta los 22,2 de la posición más alta. A pesar de esas cotas el e-tron no puede ser tachado de un todoterreno como tal y en ningún momento lo pretende ser. Eso sí, podrá circular tranquilamente por caminos de tierra sencillos y por terrenos no demasiado complicados.

Hay tres modos de retención que son gestionados por el conductor mediante las levas que se esconden tras el volante

Pero volviendo al tema de los motores y las combinaciones que existen entre ellos, tendremos diferentes respuestas en función del modo de conducción que seleccionemos. En total hay siete: Offroad, Allroad, Efficiency, Confort, Auto, Dynamic e Individual. Dejando a un lado los dos primeros, el resto son los más utilizados. De hecho si me apuras el primero debería ser el que más tiempo debamos llevar aplicado. El modo efficiency, como su propio nombre indica, limita la respuesta del pedal, siendo menos sensible a nuestras órdenes. Por encima de este hay un octavo modo que se podrá activar únicamente desde la pantalla, un modo ultra eficiente que nos desconectará la climatización y nos limitará la velocidad a 90 Km/h.

En cualquiera de los modos, al pasar de la posición D a la S en la palanca de cambio, activamos el modo Boost que estará disponible durante ocho segundos para ofrecernos el máximo rendimiento posible, es decir combinando los dos motores y liberando toda la energía que la batería es capaz de dar es decir sus 408 caballos y sus 664 Nm de par. Un rendimiento extraordinario que hace que todos los ocupantes peguen sus traseros al asiento ante la enorme patada de este coche.

Los modos de conducción alteran el comportamiento del coche, haciéndolo más o menos sensible

Sin embargo esa no es la forma más óptima de conducir un coche eléctrico. La idea de este tipo de vehículos es la de optimizar la energía y procurar alcanzar la máxima autonomía de las baterías. Eso quiere decir que en todo momento debemos buscar una conducción tranquila y responsable, aprovechando las inercias y los modos de recarga regenerativa que aporta el propio coche. De hecho Audi confía tanto en esos sistemas que afirma que el 30% de la autonomía puede provenir de la capacidad de regeneración del coche en marcha.

Todos los coches eléctricos, no solo el e-tron deben sacar lo mejor de cada conductor. Cierto es que resulta muy satisfactorio pisar el acelerador a fondo y salir disparado, pero no es lo que debemos hacer. Hasta que en un futuro la autonomía de los coches eléctricos permita poder desplazarse sin agobios y con una red de recarga completa y funcional, debemos conducir cada coche eléctrico con mucho cuidado aprovechando al máximo las ventajas que éstos representan.

Otro de los problemas es el precio de venta. En este punto tenemos factores que afectan al precio. Por un lado que estamos hablando de un Audi, una marca premium que no se caracteriza por lo asequible de sus modelos, y por otro es el factor eléctrico. Tal es así que el precio de venta del Audi e-tron arranca en los 82.406 euros. Un precio nada bajo que limita la entrada de un mayor público a la movilidad eléctrica.

El peso es un factor muy importante en los eléctricos, y las 2,5 toneladas del e-tron no le hacen ser muy eficiente

Poniendo un punto y aparte en el tema de la recarga, Audi ha desarrollado el Audi e-tron Charging Service. Llegando a un acuerdo con la mayoría de proveedores de puntos de recarga ha unificado a todos ellos mediante una sola aplicación y tarjeta. Ya no será necesario tener 40 tarjetas y/o aplicaciones diferentes. Con una sola tarjeta podrás acceder a la mayoría de los puntos de recarga que hay actualmente en España y a un total de 72.000 repartidos en 16 países de la Unión Europea.

Conclusiones

Claro está que en un futuro todos nos moveremos con vehículos eléctricos. Estamos ante los albores de esa transición ecológica de la que todo el mundo habla. A día de hoy los eléctricos siguen aportando muchas soluciones viables pero siguen sin ser una alternativa real y válida para todo el mundo. Sin embargo la tecnología avanza día a día y las marcas deben ocupar sus posiciones en un mercado que seguirá creciendo durante los próximos años dadas las políticas y las exigencias de la Unión Europea.

El e-tron es el primero de muchos Audi 100% eléctricos que van a llegar al mercado. Es el tipo de SUV eléctrico que todo el mundo espera, con su diseño así como la calidad y la tecnología típicas de la casa. Su conducción es muy placentera aunque deja a un lado las sensaciones. Su rendimiento es extraordinario al igual que su calidad y tecnología, pero sin lugar a dudas su autonomía, y su precio son los grandes defectos de un coche que por el momento difícilmente puede postularse como la solución única del hogar. A pesar de ello no me cabe duda que en un futuro no muy lejano lo será, aunque en realidad no dependa del propio coche.

El primero que no el último de la recién formada familia 100% eléctrica de Audi

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