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Prueba Audi Q3 35 TFSI, el más cool de la familia (con vídeo)

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El más cool y pijo de los C SUV del Grupo Volkswagen se renueva por completo. El nuevo Audi Q3 introduce cambios importantes que lo volverán a hacer atractivo. Lo analizo a fondo en su versión 35 TFSI para descubrir en qué mejora.

El Grupo Volkswagen es el padre y la madre de muchos SUV, pero solo de cuatro C-SUV. Por un lado tenemos al hermano mayor, siempre más formal y correcto, el Volkswagen Tiguan. Luego está el Skoda Karoq, ese que con las mismas lecciones que sus hermanos sabe sacar más provecho de casi todo. Por otro lado está el más rebelde SEAT Ateca, el más deportivo de la casa, y por último está el hermano pijillo. Es el más nuevo de los tres, gracias a su reciente renovación, y como siempre tiene que dar su toque particular a todo lo que hace. Obviamente me refiero al renovado Audi Q3 al cual voy a analizar a fondo.

Nuestro compañero Javier Gómara pone a prueba en este vídeo al nuevo Audi Q3.

Los cuatro C-SUV de la casa se sitúan como la referencia de sus correspondientes segmentos. Los cuatro disponen, en un principio, de las mismas armas como la plataforma y los motores. Sin embargo cada casa ha aportado su propio toque y la filosofía particular de cada equipo. Entonces, además del precio y del posicionamiento premium, ¿qué es lo que hace al Q3 diferente de sus hermanos?

Pues lo primero es el diseño. Hace no muchos años todos los Audi tendían a parecerse mucho los unos a los otros. Cuando se acercaba uno no sabías si era un modelo u otro hasta que casi lo tenías encima. Ahora cada modelo tiene su estilo personal, pero obviamente todos ellos llevan una serie de elementos que asociamos rápidamente con la marca, como por ejemplo la parrilla singleframe o los faros principales. Luego, una vez establecidos los detalles principales, el resto se decora con un capó muy nervado y con un parachoques voluminoso para así generar esa sensación de poder que todo el mundo busca en un SUV.

Imagen muy cambiada para uno de los SUV más comerciales de Audi

Cuando echamos un vistazo al lateral descubrimos uno de los cambios principales de esta nueva generación del Q3, el tamaño. Dado que hace un tiempo hizo acto de presencia el Audi Q2, el Q3 tenía que crecer para volver a su posición original, es decir entre medias del Q2 y el Audi Q5. Por ese motivo vemos como ahora es casi 10 centímetros más grande, llegando a los 4,48 metros. Al crecer en tamaño también se ha querido conseguir ese efecto potente de la delantera gracias, en este caso gracias al uso muy llamativo de nervios en la carrocería, de pasos de rueda ensanchados y de llantas cuyos tamaños oscilan entre las 17 y las 20 pulgadas. Por cierto, las molduras negras de los buenos SUV también están presentes en el Q3, pero no en el acabado S Line.

La parte trasera es la zona que más podemos asociar con el viejo Q3. Sobre todo por la forma, que es prácticamente idéntica, pero no por los elementos, que son todos nuevos. Se ha cambiado la forma del portón, que ahora divide en dos a unos faros traseros que son prácticamente idénticos a los delanteros, y sobre todo se ha modificado el parachoques, que ahora presenta un diseño mucho mejor ya que abandona las formas redonditas que siempre le habían acompañado, aunque por el camino quedaron esas salidas de escape visibles. Cosas de la moda.

Al entrar en el interior del Q3 uno podría esperar encontrarse con algo parecido a un Q2 o a un Q5, pero la verdad es que tengo la sensación de estar en un Audi A1. Eso no quiere decir nada malo, solo que la disposición de los elementos es prácticamente igual. La estructura del salpicadero es casi idéntica, con una sección principal que enfoca directamente al conductor. A diferencia del viejo Q3 la pantalla principal ya no está en la parte superior del salpicadero, ahora va en una posición más baja y conectada con el cuadro de instrumentos que usa el ya famoso Audi Virtual Cockpit o la instrumentación digital con una pantalla de hasta 12,3 pulgadas. Esa nueva posición es algo peor ya que obliga a bajar más la mirada y desatender más la conducción.

El interior es muy parecido al de un A1, pero en este caso con algo más de calidad

En cuanto al sistema de infoentretenimiento la verdad es que hay pocas novedades ya que es el mismo equipo que podemos ver en otros modelos de la casa, como el A1, el Audi A6 o incluso el enorme Audi Q8. Su tamaño máximo es de 10,1 pulgadas y su manejo táctil permite acceder a una gran cantidad de información. Puede que en un principio sea algo complejo, pero con el paso del tiempo y la práctica resulta intuitivo y fácil de manejar. Además su calidad es muy buena, y aunque el sol incida sobre ella se sigue viendo perfectamente gracias al brillo y al contraste.

En los últimos tiempos venía achacando una pequeña dejadez en materia de calidades interiores de Audi. Si habéis leído o visto la prueba del A1, recordaréis que uno de los defectos más destacados es la calidad del interior con muchos plásticos duros. Algo parecido se podría decir del Q2, pero no en el Audi Q3. En este caso el cambio es considerable y cuesta encontrar esos plásticos, que quedan alejados de las zonas habituales. Todo es blandito y da buena sensación al tacto, e incluso la cantidad de Pianno Black es bastante reducida, mucho más que en un Q8 por ejemplo. Aunque por mi parte como si la quitan del todo.

Que no se diga que Audi no incluye equipamiento en sus coches, aunque para hacerlo tendremos que rascarnos un poco el bolsillo. En la lista de elementos que el Q3 puede llegar a disponer cabe destacar la presencia de faros Matrix LED, asientos delanteros eléctricos y calefactables, techo solar, tapicería de cuero, acceso y arranque sin llave, navegador, cámara de 360 grados, equipo de sonido Bang & Olufsen con hasta 15 altavoces, así como una gran dotación de elementos de seguridad y asistentes a la conducción tales como el control de crucero adaptativo, el indicador del ángulo muerto, el radar de colisión, el asistente de mantenimiento de carril y cámaras de reconocimiento de señales de tráfico.

Uno de los problemas que siempre se achacaban a la anterior generación del Q3 era la falta de espacio en la fila trasera. Pues bien, ese problema se ha solucionado. Lo primero es que el acceso es más cómodo, con un techo alto que nos permite entrar y salir sin tener que dislocarnos el cuello. El ángulo de apertura de la puerta también es generoso y eso hace que el paso sea funcional para personas con una movilidad más reducida dado que la altura de la carrocería es óptima.

La fila trasera está muy bien pensada con asientos regulables e individuales

Una vez sentados lo primero que te das cuenta es que claramente hay más espacio para las piernas. Yo apenas mido 1.75 y con el asiento del conductor configurado para mi forma de conducir en la segunda fila queda libre aproximadamente un palmo de distancia entre las rodillas y el respaldo del asiento, y mucho más para la cabeza, donde incluso pasajeros de talla grande podrán viajar sin problemas. A pesar de ello debo reconocer que en un Karoq el espacio es mayor. En cuanto a la plaza central decir que resulta muy dura en el respaldo, algo más blanda en la banqueta y algo incómoda en la posición por el túnel central de las unidades quattro.

Esta claro que Audi quería mejorar en habitabilidad para así convertir el Q3 en un coche familiar y práctico. Por ese motivo se ha mejorado, y mucho, la modularidad de la segunda fila de asientos. Tanto que ahora destaca como una de las cualidades del coche. La banqueta trasera va dividida en una proporción 40:20:40, y de serie se puede regular longitudinalmente en un formato 60:40 en hasta 15 centímetros la posición de los asientos. Además también podemos inclinar los respaldos para ajustar la posición de la espalda. Todo ello permite alterar el volumen de un maletero que también ha cambiado para bien.

Lo primero es la introducción de un portón de apertura remota y eléctrica, aunque no en todos los acabados. Una vez abierto se nos ofrece una capacidad de carga mínima de 530 litros, 70 más que el anterior. Esa cifra la podemos ampliar modulando la fila trasera tal y como ya he dicho, pero en el mejor de los casos el volumen máximo alcanza los 1.525 litros. Además de eso me gusta que Audi haya incluido detalles muy interesantes como un doble fondo donde podemos dejar la cubierta del maletero y perchas para sujetar las bolsas. La verdad es que está muy bien pensado, una pena que no se les haya ocurrido poner también tiradores dentro del maletero para que así el abatimiento de los asientos de la fila trasera sea más cómodo.

Por detrás el cambio no es tan significativo, pero es evidente

No podemos olvidarnos de la personalización. Aunque por su precio el Q3 ya no es tan cercano a un público joven, sigue ofreciendo una correcta capacidad de personalización. En el exterior se nos ofrece una gama cromática que incluye colores tan potentes como el Azul Turbo de la unidad de pruebas. En el interior podemos cambiar la tonalidad y el material de algunas molduras así como incluir un paquete de iluminación que permite alterar el color con el que podemos ambientar el habitáculo. El diseño general también puede modificarse gracias a los diferentes niveles de acabados que nos plantea Audi: base, Advance, S Line y la versión especial Black Line Edition.

En cuanto a la gama de motores el Q3 ofrece soluciones convencionales y apoyadas principalmente en las variantes de gasolina. Tres bloque de gasolina y dos diésel conforman la oferta actual. La potencia de salida se sitúa en los 150 caballos, llegando a un máximo de 230. Las cajas de cambio pueden ser manuales con seis relaciones o automáticas de siete. En todas las versiones, salvo en la de acceso de gasolina se puede asociar con el sistema de tracción total quattro de Audi. Las versiones híbridas, híbridas enchufables y eléctricas están sobre la mesa, pero todavía se desconoce cuándo se decidirá Audi para lanzarlas al mercado.

Prueba Audi Q3 35 TFSI S Tronic

En este caso he optado por esa variante de acceso que no tiene capacidad de incluir una tracción total por lo que envía la potencia únicamente al eje delantero, y que a priori tiene muchas papeletas para convertirse en una de las opciones más demandadas. Dado que Audi es más cool que sus colegas de casa, tiene que llamar a cada cosa por un nombre diferente. Para ellos decir 1.5 TSI EVO no queda bien, así que prefieren llamarlo 35 TFSI, y lo mismo pasa con el DSG al cual han renombrado con el apelativo S Tronic. Y esa justamente es la variante que he probado, el 35 TFSI con caja de cambios automática S Tronic.

En un futuro el Audi Q3 dispondrá de variantes eficientes híbridas enchufables

Este motor es de sobra conocido por todo el mundo. Estamos hablando de uno de los mejores motores de gasolina del mercado en la actualidad. Presenta una disposición de cuatro cilindros en línea, 1.5 litros de cilindrada y que gracias al apoyo del turbo desarrolla la correcta cifra de 150 caballos entre las 5.000 y las 6.000 vueltas, y 250 Nm de par entre las 1.500 y las 3.500 vueltas. Es la misma configuración y rendimiento que podemos ver en otros modelos de la casa que ya he tenido ocasión de probar en el Volkswagen Golf, entre otros.

Olvidémonos un poco de la potencia, porque dado que se consigue a ese régimen de vueltas tan alto no siempre la vamos a tener a mano. Lo que nos importa es la fuerza del motor, el par que conseguimos con esos 250 Nm que en este caso sí que están disponibles en un rango de revoluciones mucho más habitual y usable. Gracias a ello tenemos un empuje más que correcto durante la mayor parte del tiempo y suficiente para un coche de esta categoría. No se le puede pedir mucho rendimiento porque estamos hablando de casi 1.600 kilogramos de peso, pero sí que se le pueden pedir dos cosas que las entregará fácilmente.

La versión 35 TFSI atraerá a muchos clientes por su equilibrada relación entre el precio, el consumo y el rendimiento

Una de esas cosas es confort. Gracias a una mínima cantidad de ruido y vibraciones conseguimos una sensación de confort más grande que si hablamos de un diésel, aunque el ruido de la rodadura sí es bastante notable. Todo en el coche está configurado para otorgar esa sensación de comodidad, una sensación premium que es lo que Audi quiere otorgar a sus clientes. Aunque nosotros podemos modificar ligeramente la forma en la que el Q3 se comporta gracias a varios modos de conducción que podemos seleccionar a través del botón de la consola central. Tenemos a nuestra disposición Offroad, Efficiency, Confort, Auto, Dynamic e Individual.

A través de estos programas de ajuste podemos decirle al coche cómo queremos que responda. Tampoco esperemos un cambio drástico, pero sí que ciertos componentes modifican su comportamiento. La dirección se puede relajar o endurecer, el pedal del acelerador puede ser más o menos sensible, y la velocidad del cambio puede ser más o menos rápida. Como ya digo no esperemos un cambio radical entre uno u otro modo, ya que de ninguna de las maneras podemos cambiar el estado de la suspensión, por lo que lo más recomendable es ir la mayor parte del tiempo en modo Auto o Confort. Y ni que decir tiene que en este caso, que no hay tracción quattro, el modo offroad es prácticamente inservible ya que solo nos servirá de ayuda en situaciones de baja fricción, pero como ya digo no convierte al coche en un verdadero todocamino.

Diferentes modos de conducción que tampoco alteran mucho el carácter del coche

Aunque en el modo Dynamic obtenemos el máximo rendimiento de los componentes mecánicos, la verdad es que no hace falta llegar a él para descubrir que dinámicamente hablando el Q3 se comporta bastante bien. Sigo pensando que en este aspecto gana un Ateca, pero el Q3 cubre el expediente sobradamente. El chasis acepta sin problemas cambios de dirección rápidos, y solo cuando entramos a una curva en modo extremo el eje delantero empieza a achacar un evidente subviraje y algo de nervio en la parte trasera por la ausencia de peso. Pero sinceramente no lo voy a considerar como algo negativo porque no creo que sea el enfoque de este coche. Para eso llegará el Audi RS Q3 que ya está siendo desarrollado.

Antes he dicho que el Q3 ofrecía principalmente dos cosas. Una de ellas es el confort, y la otra es eficiencia de combustible. El motor 35 TFSI incluye tecnologías que favorecen alargar la autonomía del coche. A nuestra disposición tenemos un magnífico modo vela que desconecta la caja de cambios del motor siempre y cuando se pueda, y por otro tenemos la desactivación parcial de cilindros. Aunque el motor dispone de cuatro cilindros puede llegar a funcionar con solo dos. Esto permite que en terrenos favorables y a baja carga el motor desconecte la mitad de sus cilindros haciendo que los consumos se reduzcan de forma significativa. Una vez volvamos a exigirle más al motor entrarán en funcionamiento los cuatro cilindros sin que la transición sea notable.

Todo esto se traduce en que el Q3 ofrece unas cifras de consumo realmente bajas. Audi ha homologado un gasto medio de 5,8 litros por cada 100 kilómetros recorridos. Durante nuestra semana de pruebas no fue difícil conseguir tales cifras o incluso menores, pero la verdad es que lo más habitual es circular ligeramente por encima de ellas. Tras nuestro test el ordenador de a bordo marcó datos que rondaban los 6,4 y los 6,7 litros por cada 100 kilómetros. Esto, sumado a un depósito de combustible de 58 litros permiten que el Q3 presente una autonomía aproximada de 800 kilómetros. Buenos datos en este apartado.

El cambio automático es una opción a considerar, aunque pierde refinamiento

En cuanto a la parte menos positiva del comportamiento del 35 TFSI es el ya recurrente problema de los tirones a baja velocidad. El Grupo Volkswagen parece haber reconocido dichos problemas en el motor 1.5 TSI EVO, aunque por el momento no hay solución. Estos ocurren a baja velocidad, entre los 15 y los 20 kilómetros por hora. Aunque también pasa con cambios manuales, con la caja S Tronic el problema es más evidente dado que el cambio duda si pasar a la siguiente marcha o mantenerse en primera. Esto provoca un comportamiento errático que afean el comportamiento.

No puedo despedir esta prueba sin hablar de precios. Aunque durante los últimos minutos hemos estado hablando de los C-SUV del Grupo Volkswagen, la verdad es que los rivales del Q3 los encontramos en la categoría premium, donde destaca la presencia del Volvo XC40, del BMW X1, del Mercedes GLA, del Jaguar E-Pace y del más nuevo Range Rover Evoque. Eso significa que el Q3 tiene un precio de salida, sin ofertas ni promociones, de 38.080 euros, y aunque su equipamiento de serie es bastante destacable, comparativamente hablando el Audi resulta uno de los más caros de la terna premium.

Conclusiones

La generación anterior del Q3 hacía tiempo que ya había quedado obsoleta y eso implicaba una renovación total para así poder seguir plantando cara a sus más duros rivales. El trabajo de Audi en esta reconstrucción ha abarcado toda una serie de cambios que van desde la plataforma, o el tamaño, hasta la tecnología y la modularidad. El resultado final es un equilibrio muy bien logrado. Sin lugar a dudas destacaría su equipamiento, su calidad y su versatilidad, además del comportamiento y la buena relación precio-consumo-rendimiento de la variante 35 TFSI S Tronic.

Buena evolución para el Q3. Todos los cambios le han sentado bien, mejorando donde debía

En cuanto a las partes menos buenas, pues como siempre en Audi sin lugar a dudas el precio, y no me refiero al precio base, sino al de la larga lista de opcionales que se pueden sumar, ya que querer incluir todos esos detalles y gadgets que tanto gustan ahora nos obligará a rascarnos el bolsillo. Una práctica que todo sea dicho de paso está siendo muy utilizada por las marcas premium, por lo que ese problema es achacable al Q3 y a todos sus rivales directos. Pero eso no significa que me tenga que gustar.

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