¿Quieres estar informado diariamente con las últimas novedades del mundo del motor?

Ahora noPermitir
Mis favoritosAccesoVender coche
Autobild.es

Prueba Audi Q7 3.0 TDI Ultra, un gigante con espíritu ahorrador

19

SUV hay de todos los tamaños, formas, marcas y colores, pero no hay muchos que representen el más alto nivel de capacidad. Esta vez he tenido ocasión de probar uno de esos casos, el Audi Q7 3.0 TDI Ultra. Un gigante que pretende salvarnos el bolsillo.

El Q7 es un escaparate, tanto para Audi como para su comprador

Los grandes coches siempre se han convertido en los escenarios perfectos donde las marcas demuestran sus máximas capacidades. Por algo son denominados los buques insignia, y son estos los que en cierto modo representan a una marca. Audi tiene unos cuantos de estos mastodontes circulando por las carreteras del mundo entero, y uno de ellos es el siempre impresionante Q7. En esta ocasión he tenido ocasión de poner a prueba una de las variantes más eficientes que hay, el Audi Q7 3.0 TDI Ultra.

Antes de entrar en el tema particular de esta unidad, conviene revisar un poco de dónde viene el Audi Q7 para saber en qué medida esta segunda generación ha mejorado con respecto a su predecesora. La primera vez que vimos un Q7 fue en el año 2005, cuando los alemanes lo expusieron en el Salón de Frankfurt de ese mismo año. No fue hasta el año siguiente cuando las primeras unidades empezaron a pisar la calle.

A partir de ahí, la historia es bien conocida. Ya sea por casualidad, oportunismo, o por consciencia, Audi ha cosechado un tremendo éxito con el más grande de sus SUV. Solo hay que mirar los datos para comprobarlo. El año pasado, y tras haber soportado una dura crisis económica mundial, el Q7 superó por primera vez la barrera de las 100.000 unidades vendidas en todo el mundo en un solo año. Un dato espectacular para un coche tan grande y caro. Aunque el año que viene será superado por su hermano mayor, el Audi Q8 que ya hemos podido ver en diferentes etapas de su fase de pruebas.

En gran medida, estos datos de éxito se deben a la aparición de la segunda generación, hecho que no ocurrió hasta el año 2015, cuando, una vez más el Salón de Frankfurt, fue presentado. En aquel momento todos nos dimos cuenta de la evolución estética. Sí que es cierto que no fue revolucionaria, pero sí que se introdujo una nueva filosofía de diseño. La misma que hoy vemos cómo llega a nuevos miembros de la familia Q, como el Audi Q5 por ejemplo.

La imagen estrenada por el Q7 se trasladará al resto de sus hermanos de la gama SUV

Siempre digo que en temas de gustos no hay nada escrito. Hay a quienes el Q7 les puede parecer feo, y a otros bonito. Pero seguro que a muchos les pasará lo mismo que a mí, y es que cuando vi por primera vez la segunda generación recuerdo que me resultó no demasiado agradable a la vista. Sin embargo con el paso del tiempo, y en personal, el Q7 me ha ido ganando. No digo que sea el SUV más bonito del mundo, pero sí que cuenta con todos los elementos estéticos que uno espera en un coche de estas proporciones, y que si le sumamos detalles interesantes como la pintura y las llantas, el resultado puede ser atractivo.

Donde no hay dudas de si es agradable o no es de puertas para dentro. De un tiempo a esta parte tengo a Audi en el puesto número uno de mejor fabricante de interiores. No solo hablo de materiales, sino sobre todo de exposición. La manera en la que Audi nos presenta el habitáculo me resulta espectacular. Sencilla, elegante y refinada. La forma en la que se reparten los botones y las pantallas genera esa sensación premium que se espera.

Puede resultar una chorrada, pero para mí es más palpable este hecho a la hora de hacer y retocar las fotos de cada coche. En algunos casos hay que trabajar más para que el coche quede bien, pero en el caso de los Audi, y particularmente en el caso del Q7, es muy sencillo lograr ese efecto. Pero ojo, no es solo un efecto, sino que es una realidad. Como ya he dicho los materiales empleados son muy buenos. Sensacionales a la vista y al tacto, con una gran sensación de fabricación y durabilidad.

La calidad que todos esperamos de un Audi se hace patente en el Q7. Minimalismo y vanguardismo

Lo que más me gusta del Q7 es que toda la tecnología que se dispone, que es mucha, se presenta de forma minimalista y vanguardista. No te sobrecogen cientos de extraños y pequeños botones, sino que se presentan unos pocos, con gráficos claros y sencillos. Para reunir el resto de dispositivos están las pantallas. La del salpicadero, que viene de serie, y la del Audi Virtual Cockpit, que supone un extra de 735 euros. Muy recomendable, todo sea dicho. Pues bien, las dos pantallas se encargan de aglutinar la mayoría de gadgets.

No me termina de gustar la manera en la que Audi ha diseñado el sistema. Creo que en ciertos momentos resulta complejo de entender, aunque no de manejar. La usabilidad es buena, pero podría ser mejor. Es muy habitual encontrarse submenús a derecha e izquierda que al principio cuestan ver y que pueden pasarse por alto sin querer. Ya digo que es un sistema bien trabajado y muy completo, pero requiere de un periodo de aprendizaje. Una vez superado se maneja con mucha soltura.

En cuanto a espacio de carga, el Q7 dispone de un maletero que oscila entre los 650 y los 2.075 litros. Con la tercera fila de asientos, se queda casi a cero

Sí me preguntas por qué extras optaría a la hora de comprarme un Q7, te diría que sin lugar a dudas te hicieras con los faros Matrix LED. El Virtual Cockpit es otro indispensable, la cámara de visión trasera, todas las ayudas al aparcamiento posibles (no se te olvide que es un coche enorme) y muchos asistentes a la conducción. Aunque debo reconocer que éstos, al menos en la unidad de prueba, entraban en funcionamiento de forma bastante aleatoria. No se sí por algún defecto en este coche en particular, o porque realmente trabajan de esta manera. Me decanto más por la primera.

El Virtual Cockpit desprende mucha información de forma clara y fácilmente entendible

Extras hay muchos, y gracias a dios el apartado mecánico se simplifica mucho. La gama es corta, pero sencilla y equilibrada. Hay versiones para todos los gustos. Para los que se preocupan por el medio ambiente (y aun así se compran un buque de más de cinco metros de largo), para los compradores medios (la mayoría), y para aquellos que siempre buscan lo más de lo más sin importar el tamaño o el peso del coche en cuestión. Para todos ellos hay un Q7. Desde el eficiente híbrido e-tron, pasando por los diésel 3.0 TDI, hasta llegar al todopoderoso Audi SQ7 con sus nada desdeñables 435 CV y su turbo eléctrico.

A estos diferentes motores se asocian cajas de cambios automáticas con ocho velocidades y la siempre confiable tracción total quattro. Ésta ha sido rediseñada para ser más eficiente, lastrando menos el desplazamiento del coche para que así se logren unos consumos mejores. Y este apartado es importante porque en esta ocasión me he puesto a los mandos de la variante más eficiente, si no tenemos en cuenta el e-tron. Emplea un bloque V6 turboalimentado de tres litros que desarrolla una potencia máxima de 218 caballos con un par de 500 Nm. Unos datos muy justos para un coche de estas proporciones, ¿pero cómo se comporta? Vamos a verlo.

Prueba Audi Q7 3.0 TDI Ultra

Seguro que te has percatado que esta unidad lleva el apellido Ultra. Es la denominación que emplea Audi para sus coches más eficientes, dejando a un lado los e y g-tron. Son coches con motores convencionales pero que aun así han sido mejorados para ofrecer unos datos de consumo más ajustados. Ya hemos tenido ocasión de probarlos en otra ocasión, como por ejemplo cuando nos fuimos hasta Milán con un Audi A5 Ultra. En aquel momento nos quedamos muy sorprendidos de los datos. Pero, ¿y ahora?

Nada, ni en el exterior ni en el interior, hará ver que estamos ante la variante Ultra

Bueno, antes de determinar en qué medida el Q7 Ultra puede resultar ahorrador, tengo que hablar primeramente sobre lo espacioso y cómodo que puede llegar a resultar. Uno de los defectos de la pasada generación era la falta de espacio. Para tratarse de un coche que ya superaba los cinco metros de largo, el hueco para los ocupantes de la segunda fila de asientos podía llegar a resultar estrecho. Algo que no resultaba del todo comprensible.

Audi se dio cuenta del error, y para esta segunda generación se han mejorado todas las cotas de habitabilidad. La primera fila de asientos seguirá gozando de un espacio de confort increíble, algo que se va perdiendo según se avanza hacia la trasera. Como ya digo, ahora sí la segunda fila dispone del espacio que antes se echaba en falta, pero la tercera fila se queda con lo que había. También hay que reconocer que esas dos plazas son para un uso ocasional, y lo mejor será que la usen niños, porque un adulto de tamaño medio sufrirá para entrar y estar.

Eso sí, en todas las plazas se disfruta de una calidad de rodadura impresionante. Posiblemente la mejor del segmento. Sin adentrarnos en niveles estratosféricos como el del Bentley Bentayga. El aislamiento es sublime, no hay vibraciones o ruidos molestos en el habitáculo, y si se dispone del doble acristalamiento aislante, el efecto se magnifica. En un coche premium, y el precio que se paga por el Q7 va en parte dedicado a estos términos. Así que si te preocupa si hace ruido, quédate tranquilo, porque no hace nada de nada.

Una vez puestos en marcha ese aislamiento se sigue haciendo palpable. En este caso hay que tener en cuenta que la unidad de pruebas equipaba la suspensión neumática adaptativa. 2.500 euros de opcional que cambian el comportamiento del Q7 en cuanto a su rodadura. En todos ellos la configuración está preparada para ofrecer unos altos niveles de confort. Es como viajar en una alfombra voladora. El coche te mece, haciendo que los baches sean menos. Eso sí, si se rueda en modo offroad, el sistema entenderá que estamos ante un terreno complicado y la suspensión tendrá una respuesta más dura. Pero esto es inevitable. Si queremos esas capacidades fuera asfalto tenemos que sacrificar ciertas cualidades.

La suspensión neumática permite elevar la altura de la carrocería en función de lo que necesitemos

Si me preguntas por ellas, te diré que depende. Tenemos la fea costumbre de no prestar mucha atención a los neumáticos, y en un coche de este calibre marcan la diferencia a la hora de afrontar obstáculos de todoterreno. Te advierto que de no montar las gomas adecuadas, el Q7 tiene una respuesta offroad bastante limitada. La tracción total siempre ayuda, y te permitirá adentrarte por terrenos por terrenos de nivel bajo-medio, pero no pasarás de ahí de no llevar un neumático para todoterreno.

Pero seamos sinceros, pocos clientes de Q7 se atreverán a meterlo en la tierra, por lo que el 95% de su vida útil la pasara sobre el duro y frío asfalto. Es aquí donde el mastodonte alemán da todo lo que sabe. Ya he dicho que como rodador es excelente, y aunque dinámicamente no es el mejor de todo el mercado, cumple sobresalientemente con todo aquello con lo que se le pide. En una zona de curvas evidencia un peso excesivo, dos toneladas. Se vuelve un poco torpe, sobre todo en la frenada, pero tiene soltura para salvar la situación, aunque no es el escenario que más le gusta.

Los modos de conducción varían la suspensión, la respuesta del cambio y el acelerador, la dirección y la efectividad del climatizador

Lo suyo son las carreteras abiertas. Disfrutar de asfalto por delante a velocidades de crucero sostenibles. Es aquí donde el Q7 te recibe con los brazos abiertos y te lleva del punto A al punto B de la forma más refinada, elegante y cómoda posible. No hay ni una sola pega que ponerle, ni siquiera a la escasa potencia que detalla. Sinceramente pensaba que con 218 caballos me iba a encontrar con un coche lento y torpe, pero la verdad es que está muy equilibrado, y aunque la entrega de potencia sea muy lineal y progresiva, el amplio abanico de par te permite salir airoso de casi todas las situaciones posibles.

Audi ha aprendido del pasado, y ahora el Q7 dispone de más espacio para los ocupantes traseros

Resulta difícil elegir entre esta versión y el 3.0 TDI normal que probamos hace un tiempo. Ambos tienen un comportamiento muy semejante, e incluso los consumos no son tan alejados. Eso sí, si tenemos en cuenta el ahorro de carburante y la diferencia de precio de venta, la balanza se desnivela claramente hacia el lado de la versión Ultra. Ambos son el mismo coche, tienen casi las mismas capacidades, el mismo diseño, el mismo espacio, la misma tecnología...pero que sea más barato y ahorre más es clave.

¿Cuánto más ahorra? Pues bien. El Q7 3.0 TDI rodará de forma habitual en medias cercanas a los 9,5 litros a los 100 kilómetros. Por su parte el 3.0 TDI Ultra consigue bajar esa cifra hasta los 8 litros a los 100 kilómetros. De hecho durante la semana de pruebas, y tras hacer un kilometraje total de casi 2.000 kilómetros, el ordenador de a bordo desprendió un dato final de 8,3 litros/100 Km, y eso que mucho rato circulé por tramos desfavorables como los puertos de montaña. No son los 5,6 que anuncia la propia Audi, pero es un dato espectacular teniendo en cuenta el tamaño del coche. Realmente sensacional.

Conclusiones

En resumen. Audi ha mejorado su propia receta del éxito. El Q7 sigue siendo tan atractivo como lo era antes. Los cambios introducidos en esta segunda generación han mejorado lo presente. Estéticamente estamos ante un coche más atractivo, y con una imagen que mejora con el paso del tiempo. En cuanto a su interior no hay duda que estamos ante el mejor del segmento. Si a esto le sumamos una tecnología de vanguardia y un espacio mayor que el de su predecesor, tenemos cubiertas las lagunas de la generación anterior.

La tracción quattro garantiza seguridad, pero deberá acompañarse del neumático correcto para el offroad

La variante Ultra incluso me resulta más atractiva que el 3.0 TDI normal de 272 CV. Los 218 caballos de esta unidad son más que suficientes, y encima permiten una mejora de eficiencia y de consumos. Al final si nos podemos ahorrar unos euros siempre será bien recibido. Eso sí, no es un coche barato. Su precio de venta parte de los 63.120 euros, aunque el comprador tipo del Q7 echará mucha mano del listado de extras, y eso hará subir la factura como la espuma. Lo que cada uno se pueda o quiera gastar es cosa suya, pero lo que es innegable es que el Q7 es una gran compra.

Noticias relacionadas

Prueba Audi Q7 3.0 TDI Ultra, un gigante con espíritu ahorrador
Configuración de cookiesLas cookies son importantes para el correcto funcionamiento de nuestra web. Usamos cookies para mejorar tu experiencia de navegación, recordar tus datos de inicio de sesión y recopilar estadísticas para optimizar la funcionalidad de la web y ofrecerte contenido personalizado en función de tus intereses. Lee aquí nuestra política de cookies. Acepto