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    Prueba BMW 116d, porque no necesitas más

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    Hemos probado el motor de acceso a la gama diésel dentro del abanico de motores del BMW Serie 1

    El BMW Serie 1 lo hemos podido probar ya de muchas formas: motores diésel, gasolina, automático, manual… Pero hoy nos ponemos tras los mandos de su motorización de acceso a la gama diésel. ¿Serán suficientes sus 116 CV para el día a día?.

    BMW sorprendió a propios y a extraños cuando hace algo más de un año nos mostró a todos la tercera generación de su compacto, el Serie 1. Y la sorpresa principal llegó de la mano de un nuevo tipo de tracción, desconocida por entonces en este modelo ya que las dos generaciones precedentes dominaban el asfalto con su eje trasero. Fueron los fans más acérrimos de la marca los que pusieron el grito en el cielo con dicha modificación. Hoy sabemos que en BMW no se habían vuelto locos y que había mucho razonamiento tras esta nueva adopción.

    El BMW Serie 1 ya lo hemos probado en más de una ocasión: con el motor 120d con tracción total xDrive, el 118i con la nueva tracción delantera, e incluso lo hemos podido comparar con el Mazda3. Hoy le lleva el turno a la motorización de acceso a la gama diésel, el denominado 116d. ¿Crees que se quedará corto o que no podrá dar la talla?, en un momento lo veremos.

    Nuestro BMW Serie 1 monta el acabado Sport

    Acabado Sport con muchas golosinas

    Estéticamente nuestra unidad monta el acabado Sport, que entre otras cosas nos deja con unos parachoques más prominentes, con unas entradas de aire más generosas, detalles en negro brillante, unas llantas de 17 pulgadas más estéticas de serie y unos faros delanteros LED, así como unos antinieblas con el mismo tipo de tecnología. Ya en el interior, incluye unos asientos deportivos con una sujeción más que notable, volante deportivo de cuero y la tapicería con combinación cuero/tela. Este acabado Sport, es compatible con todas las motorizaciones con las que cuenta el BMW Serie 1, salvo el más extremo M135i xDrive, que únicamente estará disponible bajo el paraguas del “BMW M”.

    Pero aunque ya hemos visto que este acabado viene muy bien cumplimentado de serie, BMW nos deja un extenso catálogo con el que completar nuestro compacto a gusto personal donde la única barrera será el límite de tu cartera, y de hecho, nuestro Serie 1, cumplía perfectamente con esta afirmación: techo de cristal panorámico, control por gestos, BMW Live Cockpit Professional, asientos delanteros con calefacción, y un largo etcétera. Para finalizar, nuestra unidad viste un bonito color Melbourne Rot Metalizado que se sienta como un guante.

    En cada una de las pruebas que le hemos hecho al Serie 1, os contamos cuáles son sus puntos fuertes y en cuáles podría mejorar. Por supuesto, sabemos que estamos ante un coche proveniente de una marca premium del calado de BMW, por lo que podemos esperar mucha calidad y buenos acabados. Esto no cambia una vez lo tienes delante. Los ensamblajes de las piezas interiores, así como la calidad de sus acabados son realmente buenos, aunque como nos suelen tener ya acostumbrados, el famoso negro piano no desaparece por mucho que nos esforcemos en hacer recapacitar a las distintas marcas.

    La calidad y el buen saber hacer destaca en todos los paneles del interior del Serie 1

    Pero ya que estamos en el interior, hablemos de ambas pantallas que dominan el salpicadero. La primera y más evidente es la central, destinada al info-entretenimiento de sus ocupantes. Esta tiene una diagonal de 10,25 pulgadas, así como tecnología táctil y una fluidez sobresaliente. El sistema operativo es muy intuitivo, y en el momento en que no quieras utilizarlo de forma táctil, siempre podrás navegar por sus menús, a través del control iDrive que encontramos junto a la palanca del cambio, en el túnel central. Pero hay una tercera forma de manejo, y es a través de nuestra voz gracias al asistente que incorpora BMW en sus nuevos modelos y que responde a tu orden a través del comando “Hey BMW”.

    En un segundo lugar, se encuentra la instrumentación digital. Esta ya la hemos visto instalada en otros modelos de la marca, tales como el Serie 3 o el Serie 8. Probablemente sea uno de los puntos débiles de BMW, ya que aunque su visibilidad en cualquier situación es sobresaliente, la capacidad de personalización es inexistente, más que por el mero hecho de cambiar la información relativa a consumos, velocidad, fuerza G, potencia en uso o los propios modos de conducción que modifican los colores predominantes en la misma. En este lugar la marca bávara debería dar un paso adelante ya que sus dos marcas rivales más conocidas dejan en entredicho las cualidades de esta instrumentación.

    Pero el nivel de tecnología que encontramos en el interior del BMW Serie 1 no se queda ahí: Head-up Display, cargador inalámbrico, sistema de sonido de alta fidelidad o conexión Apple CarPlay a través del propio Bluetooth del coche. Ya véis que aunque estemos hablando del modelo de acceso a la gama diésel, no estamos hablando meramente de un vehículo “pelado”, sino que, como he dicho, el catálogo de extras de BMW nos permite escoger la motorización que más se adapte a nuestras necesidades sin temer por que el coche venga escaso de gadgets.

    La pantalla de info-entretenimiento tiene una fluidez y calidad de imagen notable

    Espacio y habitabilidad en el BMW Serie 1

    En cuanto a espacios donde guardar objetos, el Serie 1 no escasea en este apartado. Tenemos huecos en el interior de las puertas en los que podremos dejar útiles de tamaño considerable. Otro compartimento lo encontramos bajo el reposabrazos central, en cuyo caso, su utilidad está bien justificada. Finalmente otro hueco donde dejar bebidas en el túnel central, bajo el módulo del aire acondicionado y junto al que también podremos realizar la carga inalámbrica de nuestro smartphone.

    Pero si hablamos de huecos portaobjetos, debemos hablar del maletero. Cabe la opción de escoger para nuestro vehículo la proporción en la que se abatirán los asientos traseros, 60:40 o 40:20:40 para, en caso necesario, aumentar los 380 litros de capacidad, hasta los 1.200 litros. Unas cifras más que generosas para un vehículo de estas características.

    Por último, en cuanto a habitabilidad, es más que correcta en todos y cada uno de los asientos del coche. En la fila delantera el espacio y la amplitud está más que asumida, al igual que sucede en las plazas traseras, donde dos pasajeros irán muy cómodos, ya que el respaldo central podemos transformarlo en un reposabrazos, de ahí que este sólo sea recomentable para usos esporádicos o de corto recorrido, ya que su comodidad no es muy bollante además de restar anchura a sus compañeros de fila. Pero llega el momento más importante, el de poner a prueba al 116d a ver qué tal se maneja en un uso cotidiano.

    La habitabilidad en las plazas traseras es muy buena para dos pasajeros

    Prueba dinámica al BMW 116d

    De primeras podemos pensar que el BMW 116d junto a sus 116 CV extraídos de su motor de 3 cilindros y 1.5 litros de cubicaje sobrealimentado por turbocompresor, puede quedársenos corto. Nada más lejos de la realidad. Por supuesto esta puede ser una idea muy extendida, de ahí que muchos clientes se decanten por mecánicas más potentes como sería el 118d con sus 150 CV o ya entrando en el terreno de la gasolina, el 118i con sus 140 CV. Pero, ¿es realmente una buena opción el 116d?. La respuesta es muy ambigua. Si buscas la deportividad innata de BMW, tendrás que buscar en otras motorizaciones, pero si lo que quieres es un coche que dinámicamente se mueva con destreza, con el que viajar cómodo y haciendo unos consumos ridículos, este es el motor al que debes mirar.

    Estamos de acuerdo en que el 116d no es para un quemado circuitero hábido de trackdays, pero su dinámica no decepciona en ninguna ocasión. La dirección transmite bien todo lo que pasa más allá del volante, aunque en ocasiones se siente algo sobre asistida, pero nada desdeñable desde el punto de vista útil, ya que si tu uso principal del coche se basará en rondas urbanas, incluso será de agradecer esta suavidad.

    Sus asientos son muy cómodos y sujetan a la perfección a los pasajeros. Nuestra unidad monta la opción del soporte lumbar para los asientos delanteros, lo cual es bastante beneficioso para acomodar el respaldo a nuestra fisionomía. Esto también incluye la regulación lateral, lo que nos garantiza una sujeción perfecta para cualquier tipo de cuerpo. La comodidad está servida.

    Los modos de conducción Eco Pro y Sport, son personalizables a través del comando Individual

    El BMW se mueve a la perfección en el entorno urbano, siendo muy ágil en todo momento. Es en el momento de salir a carretera abierta donde encontramos el único “pero” a esta motorización, y es su capacidad de aceleración. No nos equivoquemos, por supuesto que si queremos corre, pero cuando necesitemos una buena capacidad de empuje, como en un adelantamiento o en un carril de aceleración, debemos ser conscientes de que su potencia no es nada desmesurada.

    Pero realmente hasta aquí es donde encontramos un inconveniente al 116d. Sus consumos son irrisorios o directamente parecen un chiste. Por ciudad en un uso común, se moverá en torno a los 5 litros de consumo medio, pero es en las rondas de circunvalación como la madrileña M-30 donde esta cifra disminuye hasta valores por debajo de los 3 litros. Por supuesto esto no será lo normal, aunque sin esforzarnos veremos como es capaz de hacer estas cifras más a menudo de lo que imaginaríamos. Una vez en vías rápidas, podremos contar con valores por debajo de los 4 litros. Sin lugar a dudas este es un factor determinante a la hora de decantarnos o no por esta motorización.

    La sonoridad del motor en el exterior no está especialmente cuidada, ya que el sonido que oiremos cuando pasemos por su lado estando arrancado, no será especialmente bonito, pero como nosotros iremos dentro del vehículo, debemos decir que por autopista la rumorosidad será apenas perceptible y se camuflará con el ruido aerodinámico. Debemos ser muy poco cuidadosos con las revoluciones de nuestro Serie 1 para que sea notorio.

    El color Melbourne Rot Metalizado de nuestra unidad le sienta como anillo al dedo

    La caja de cambios de nuestra unidad es la automática de doble embrague de 7 relaciones que tiene una agilidad muy buena para la mayoría de ocasiones. Al no tratarse del cambio deportivo, no cuenta con levas tras el volante, cosa que podremos echar de menos cuando queramos tomar el control sin separar las manos del volante, aunque siempre podremos realizar los cambios sobre la propia palanca del cambio. Esta transmisión tiene una relación de cambios muy eficiente, garantizándonos el ahorro de combustible incluso en el modo de conducción “Confort”.

    La gran baza del BMW 116d son sus ridículas cifras de consumos junto a una dinámica notable

    Y ya que hablamos de los diferentes modos de conducción, tenemos tres con los que escoger cómo movernos hasta nuestro destino. "Eco Pro", como imaginaréis es el más ahorrador de todos y con el que podremos llegar a hacer consumos de risa. Los cambios se realizan a bajas revoluciones y nos garantiza un “modo vela” muy extenso. El siguientes es del que he hablado en el párrafo anterior, el denominado modo “Confort” donde lo que prima es la comodidad de sus ocupantes sin restarle importancia a la eficiencia que tanto caracteriza a este coche. Por último el modo “Sport” es el que nos garantiza un mayor nivel prestacional haciendo mucho más sensible el tacto del acelerador y aprovechando las revoluciones de cada una de sus marchas. Tanto el modo “Sport” como el “Eco Pro”, poseen apartados “Individual” con el que configurarlos de la manera que más nos guste personalmente.

    Como he dicho un poco más arriba, BMW no ha priorizado en dotar a este 116d de la deportividad innata en la marca, más bien lo ha enfocado a otro tipo de público, un público mucho más maduro que busca la buena conducción dinámica, la comodidad, la tecnología, el buen saber hacer y unos consumos realmente muy bajos. ¿Que si merece la pena el BMW 116d? sin lugar a dudas, un rotundo sí.

    Dinámicamente el Serie 1 es uno de los mejores compactos del mercado

    Conclusiones y precios

    Pero como hemos visto, el BMW 116d aunque estemos hablando de una motorización de acceso, también hablamos de un modelo perteneciente a una marca premium y esto, en ningún momento es sinónimo de coche económico. La calidad y el buen saber hacer hay que pagarlo. Este coche junto al acabado Sport y la caja de cambios automática de doble embrague tienen un precio de partida de 34.878 euros según el configurador oficial de la marca. Pero si lo que quieres es una unidad como la nuestra, el presupuesto se eleva hasta un total de 44.505 euros. Una cantidad elevada, no cabe duda, pero a cambio te llevas uno de los compactos más completos del mercado premium actual.

    Como conclusión a esta prueba, decir que el BMW 116d me ha cautivado en todos sus apartados. Sabe jugar bien sus cartas y aunque sus prestaciones no son desmesuradas, sabe hacerte olvidar esta carencia con sus otras muchas ventajas.

    La tercera generación del BMW Serie 1 ha llegado con mucha fuerza
    Prueba BMW 116d, porque no necesitas más
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