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    Prueba Subaru Impreza ecoHYBRID, compacto híbrido con toques premium

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    El Subaru Impreza se actualiza de cara al nuevo año con algunos retoques estéticos y un importante cambio mecánico. La tecnología híbrida toma el control bajo el nombre de Subaru Impreza ecoHybrid. Nosotros ya lo hemos podido probar durante su presentación.

    Los eléctricos no son solo una moda, son una necesidad. La movilidad pasa por la electrificación de la gama, y dado que los vehículos 100% a baterías son todavía muy caros para el público en general, los híbridos se han convertido en el objeto de deseo de muchos. El Subaru Impreza ecoHybrid llega para satisfacer esa demanda cada vez mayor. Un paso preliminar antes de que la marca japonesa se lance al terreno plenamente eléctrico.

    El Impreza arranca el 2021 con cambios importantes, el principal a nivel mecánico

    La sociedad demanda vehículos electrificados. Los demanda por una mera cuestión de lógica, pues tal y como indican las últimas normativas de emisiones y contaminación, se va a castigar duramente a aquel que no cumpla con los baremos fijados. Fabricantes y clientes serán penalizados si no se pasan a la movilidad eficiente, ya sea o no lógica, asequible o realmente eficiente. Pero esa cuestión es aparte del Impreza más ahorrador que jamás se haya visto.

    Poco o nada tiene este Subaru Impreza de aquellos modelos conocidos en el pasado. La primera de sus ediciones salió al mercado en el año 1992, ha llovido. A pesar de haber alternado durante toda su vida las carrocerías berlina y compacto, el modelo actual es el más grande de los que ha habido. Las actuales cotas nos llevan a los 4,47 metros de largo, 1,77 metros de ancho y 1,51 metros de alto, para una batalla establecida en los 2,67 metros y, atento al dato, 1.590 kilogramos de peso en orden de marcha.

    Subaru lo anuncia como el modelo de 2021 aunque en esencia hablamos del mismo modelo que conocimos a finales del año 2016, la quinta de sus generaciones para ser más exactos. Es por lo tanto que hablamos del restyling o actualización de dicha unidad. Aprovechando que había que cambiar el tren motriz para cumplir con la nueva normativa, los japoneses han hecho ligeros retoques aquí y allí para mantener el modelo actualizado.

    Esos retoques también afectan a la carrocería y el diseño. Son muy ligeros y rápidos de identificar. El frontal es completamente nuevo, salvo los faros. Parrilla más pequeña y parte inferior reacondicionada para mostrar un aspecto más deportivo. En cambio la parte trasera lo único que cambian son los faros, mientras que el resto de los elementos se mantienen. Además de eso, el exterior se remata con nuevos juegos de llantas y una gama de colores actualizada.

    Sus medidas son compactas, pero su comportamiento es digno de un segmento superior

    Uno de los mejores aspectos del Subaru Impreza moderno es el considerable salto en calidad interior. Ese cambio viene precedido por otros que hemos visto en la marca, primero en el Subaru XV y más recientemente en el Subaru Forester. De hecho, se podría decir que el compacto luce un habitáculo tan bien presentado que poco o nada tiene que envidiar al que vemos en otros modelos del segmento, algunos de ellos con el apodo de premium.

    Buena elección de materiales y superficies, muchas de ellas de tacto blando y agradable que elevan la sensación de calidad percibida. Todo ello se remata con una gran atención al montaje y la fabricación, pasando por el habitual tacto de Subaru donde todo parece estar creado para durar décadas. Algo que seguramente haga, pues la firma es conocida por esa cualidad, entre muchas otras.

    De puertas para dentro no se han realizados muchos cambios. El diseño es el mismo, salvo los paneles de las puertas, los materiales también y el espacio también. Lo único que se ha visto actualizado es el equipamiento, que una vez más llega a España en un único paquete cerrado al público y cuyo nombre es Urban. La gama está limitada a él y lo único que podemos alterar es el color de la carrocería y alguno de los accesorios típicos como porta bicicletas, barra de techo transversales, porta esquís y poco más.

    Las virtudes del Impreza ecoHybrid son muchas, aunque también tiene puntos débiles

    Eso quiere decir que el Subaru Impreza Urban luce todo el equipamiento que el coche es capaz de disponer, y donde caben destacar elementos como: faros de LED, tapicería de cuero, cámara de aparcamiento, asientos delanteros calefactables, acceso y arranque sin llave, climatizador bizona, sistema multimedia con pantalla de 8 pulgadas, conexión para Android Auto y Apple CarPlay y una larga lista de elementos de seguridad y asistentes a la conducción como control de crucero adaptativo, asistente de mantenimiento de carril, lector de señales, asistente de frenada y mucho más bajo el paraguas de la tecnología EyeSight.

    Como buen restyling, la habitabilidad no se altera en absoluto. Un correcto espacio interior que nos deja con una segunda fila de asientos muy cómoda para dos pasajeros, y donde la entrada de un tercero pondrá en evidencia una escasa anchura para los hombros. Mejor cuatro que cinco ocupantes. En cuanto al maletero, las cifras que se manejan nos dan un volumen de carga mínimo de 340 litros, 45 litros menos que la variante de combustión anterior por culpa de las baterías del conjunto híbrido.

    Ya he dicho que en cuanto a equipamiento no hay muchas opciones a elegir, pues en el apartado mecánico tampoco. El Subaru Impreza pasa a ser exclusivamente híbrido bajo el paraguas de la gama ecoHybrid, la misma que ya había podido probar en el Subaru Forester ecoHybrid. Irremediablemente eso acarrea un cambio automático de tipo variador continuo y un sistema de tracción total simétrico clásico que nos garantiza el mejor agarre sea cual sea la circunstancia o el estado de la vía.

    La fila trasera ofrece mucho espacio, incluso para pasajeros de gran altura

    El Impreza ecoHybrid monta un bloque atmosférico de gasolina con cuatro cilindros y dos litros que genera 150 caballos de potencia entre las 5.600 y las 6.000 revoluciones y 194 Nm de par motor a 4.000 vueltas. El motor de configuración bóxer se alinea con un bloque eléctrico acoplado a la caja de cambios con 17 caballos y 66 Nm de par motor. Es capaz de impulsar por sí solo el coche durante cortos recorridos gracias a una pequeña batería de iones de litio de apenas 0,57 kWh de capacidad ubicada en la parte trasera.

    El rendimiento generado no es muy generoso ya que al tratarse de un motor atmosférico la respuesta se ve comprometida (el elevado peso también afecta). Según Subaru el Impreza ecoHybrid tiene una velocidad punta de 192Km/h con una aceleración de 0 a 100 Km/h en 10 segundos con un consumo medio homologado en ciclo WLTP de 7,7 litros por cada 100 kilómetros recorridos. Su depósito de 48 litros nos deja con un rango de uso de unos 600 kilómetros, aproximadamente. Eso sí, al ser un híbrido homologa la ventajosa etiqueta ECO de la DGT.

    Prueba del Subaru Impreza ecoHybrid

    La hibridación ayuda no solo a mejorar los datos de consumo, también las prestaciones. En este caso el Subaru Impreza ecoHybrid presenta más potencia, más par, un tiempo en el 0 a 100 menor y un consumo un 2,53% inferior. Con todo esto, como comprenderás, es correcto decir que estamos ante un coche mejor que el 1.6 Lineartronic. Y además hay que sumar la cada vez más importante etiqueta ECO, una ventaja operativa para nada baladí viendo como está cambiando el mundo.

    Pero lo que más destacaría no es la mejora de prestaciones, es el hecho de que parece que estamos ante un coche de un segmento superior por la calidad de rodadura que transmite. El interior queda perfectamente aislado del exterior, incluso circulando a altas velocidades. Solo cuando hundimos el pie en el acelerador se deja notar el ruido del motor trabajando a tope mediante la gestión del cambio Lineartronic.

    El interior ofrece una gran calidad de acabados, mejor al de algunos modelos premium

    Una transmisión muy eficiente, pero poco dada a lucirse en cuanto a rendimiento. Hay que tener en cuenta que el Impreza ecoHybrid está pensado para una conducción tranquila y eficiente. Y en cierto modo es una pena porque el chasis está muy bien ajustado. Dinámicamente hablando es un coche que va realmente bien, de lo mejor de su segmento, con un reparto de pesos perfecto, pero cuesta sacar a la luz todo ese rendimiento por culpa de una mecánica muy relajada.

    Cuenta con dos modos de conducción seleccionables desde el volante: S e I. Son dos programas de respuesta del conjunto mecánico. En el modo S el mapa motor permite entregar la potencia de una forma más contundente, con una curva de par más picuda. Mientras, en el modo I, la curva se aplana y la fuerza entra de una forma más lineal y progresiva. En cualquier programa si apretamos al máximo el pedal del acelerador el coche entiende que queremos las máximas prestaciones, y para semejante entrega el motor eléctrico pone su granito de arena.

    El trabajo con la suspensión ha sido excelente. Cómoda cuando tiene que serlo y a la vez contenida cuando nos adentramos en un tramo más virado. De hecho si llegamos a ir muy alto será el neumático el que se queje, puesto que el coche mantiene perfectamente el giro gracias a la tracción total. Hay que pensar en ella no como un sistema AWD para salir al campo, si no en que garantiza la seguridad. Mejora el agarre en situaciones complicadas, en una conducción deportiva y también amplía la eficiencia de la frenada.

    Tracción total simétrica permanente. Ayuda al rendimiento y la seguridad, no en el campo

    Cierto es que no es del todo necesaria, pero los japoneses son muy suyos para sus cosas. Lo tienen como condición indispensable y por eso el Impreza la trae siempre. Pasa lo mismo con el cambio de Lineartronic. El variador continuo no es mi cambio favorito, pero hay que reconocer que tiene sus ventajas. En este caso las siete marchas prefijadas responden bien y siempre mantienen al motor en un régimen de giro óptimo, aunque donde más sufre es en fuertes aceleraciones.

    En cuanto a consumos, hay que reconocer que los datos oficiales en un principio pueden asustar. 7,7 litros a los 100 kilómetros es una media muy excesiva, pero a lo largo de la prueba en ningún momento he llegado a tener semejantes cotas en el ordenador de a bordo. De hecho, tras la ruta el consumo marcaba una media de 7,2 litros a los 100 kilómetros. Sigue siendo alto, pero no tanto como se anuncia. De hecho en autopista, circulando a ritmo normal, se puede bajar de los seis. Eso sí, a la mínima sube, por lo que es muy sensible al tacto del conductor y a la nivelación del terreno.

    Una vez dicho todo esto llega el momento de hablar de precios. El precio de salida del Subaru Impreza ecoHybrid es de 33.250 euros, sin ofertas o promociones. Recuerda que solo hay un solo paquete de equipamiento, y por lo tanto el precio no subirá mucho más de esa cantidad. Eso nos deja con un producto que es más caro que su rival más directo, el Toyota Corolla Advance con motor 180H.

    No es un producto barato, pero es un buen coche con muchos aspectos positivos

    Conclusiones

    Como he dicho al principio, la electrificación será la clave para poder seguir moviéndonos con nuestro coche en los años venideros. Es una tecnología que se necesita por diversas cuestiones, pero que supone por el momento un coste superior al de mecánicas tradicionales. El Subaru Impreza ecoHybrid es un buen producto, un coche cómodo, bien acabado, bien equipado y con mucho historial, pero que poco o nada recuerda a aquél de tiempos pasados y mejores. De él tampoco se puede decir que sea especialmente prestacional o que sea muy barato, sin lugar a dudas sus puntos más negativos junto con el consumo. Al fin y al cabo solo es un anticipo de lo que Subaru espera lanzar en Europa a finales de año, el Subaru Evoltis.

    Prueba Subaru Impreza ecoHYBRID, compacto híbrido con toques premium