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    Prueba Toyota GR86, vuelta al lado más primitivo

    Prueba Toyota GR86, vuelta al lado más primitivo
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    Javier Gómara
    Javier Gómara17 min. lectura

    Los coches cada vez tienen menos espíritu. La diversión ha sido comida por la eficiencia, y resulta curioso que Toyota sea la encargada de firmar y producir el Toyota GR86, un pequeño deportivo japonés que saca tu lado más primitivo.

    A veces creo que el mundo ha perdido parte de su alegría, o al menos una parte. Resulta curioso que Toyota fuera la precursora de un cambio que hoy ha alcanzado un nuevo nivel con los eléctricos. Toyota lo cambió todo con la entrada de los híbridos. Desde su llegada al mercado una gran ola de concienciación ECO que ha supuesto perder muchas esencias al volante. El nuevo Toyota GR86 busca recuperar una conducción de otro tiempo. Un coche que procede de otra era, no del futuro, de una mejor; el pasado.

    Durante los últimos 20 años Toyota ha estado posicionando su tecnología híbrida como la mejor del mundo. Nadie puede toserles en ese campo, pero esa transición tuvo un precio. Por el camino quedaron la deportividad y la diversión. No nos vamos a engañar, los híbridos no son los coches más divertidos del mercado. Sin embargo, los japoneses no se han olvidado de hacer coches con altas dosis de pasión y alegría. La gama GR lo demuestra.

    En apenas 3 años la familia Gazoo Racing ha sumado unidades que nos han devuelto a un mundo entretenido al más puro gusto por la automoción. El Toyota GR Supra fue el primero. Un coche que ha tenido tantos seguidores como detractores por su genética BMW. Como ya dije en su día, a mí me parece un gran coche, hay marcas mucho peores que BMW con las que asociarse para desarrollar un prototipo. Lamentablemente, el GR Supra es un coche muy exclusivo y poco visto, a pesar de lo bueno que es.

    El GR86 llega para recordar viejos tiempos en los que no había limitaciones a la diversión

    El segundo ha sido el Toyota GR Yaris. ¡QUÉ COCHE! Sencillamente el mejor de su categoría. Un utilitario deportivo que deja atrás la hibridación para abrazarse de forma obscena al gasto de combustible. Si no lo has probado, tienes que hacerlo. Qué alegría, qué conducción y qué de todo. Salvo su disparatado consumo no se le puede poner ni una sola pega. Un coche Racing con el que explotar la vena más trivial, básica e infantil de lo que un buen coche deportivo tiene que entregarte.

    Y llegamos al último y más reciente modelo de la gama GR, el GR86, que sustituye al GT86. Una vez más Subaru y Toyota se han dado la mano para llevar juntos un desarrollo tan atractivo como deportivo. Es la forma más clásica de presentar un deportivo coupé. Motor delantero, caja de cambios manual y tracción trasera. La receta de éxito que por más años que pasen no deja de ser perfecta. El Toyota GT86 tenía muchas luces y alguna sombra, pero el GR86 es todo iluminación. Todavía estoy buscando un punto débil.

    La forma más clásica de presentar un deportivo: motor delantero, caja manual y propulsión

    De hecho, diría que su parte más floja es la estética. Si bien no puedo decir que sea feo, me resulta demasiado neutro para un coche con ese posicionamiento y enfoque. Un pequeño deportivo japonés tiene que ser como el GR Yaris: musculoso, poderoso y con algún punto rudo. El GR86 sin embargo es más suave en sus líneas, aunque cuenta con un morro afilado, prominentes taloneras y anchos pasos de rueda traseros. Para mí la mejor parte del coche es la zaga. Un culo que claramente recuerda a los últimos prototipos de Subaru que muestra claramente dos salidas de escape llamativas.

    Por sus medidas, el GR86 se ubica dentro de la categoría de los utilitarios: 4,26 metros de largo, 1,77 metros de ancho y 1,31 metros de alto. No te das cuenta de lo pequeño que es hasta que te pones a su lado. 2,57 metros de largo se destinan a la distancia entre ejes, lo que se traduce en un interior para cuatro pasajeros en clásica disposición 2+2. Las plazas delanteras son generosas en habitabilidad, incluso pasajeros altos pueden ir cómodamente instalados, ahora bien, toca despedirse de las plazas traseras. La banqueta trasera sólo es apta para niños o personas muuuy pequeñas.

    Como pasa con todos estos coches, las plazas traseras son testimoniales

    Los dos asientos son prácticamente inservibles, así que si estás pensando en un uso familiar, olvídate. Tendrás que comprarte aparte un Toyota Corolla o un RAV4. Dejando a un lado el tema del espacio, la verdad es que el GR86 cuenta con todo lo que puedas necesitar. Si bien el equipamiento no será el principal motivo de compra, Toyota surte tecnologías como la instrumentación parcialmente digital, sistema multimedia con pantalla táctil de 8 pulgadas, conectividad para dispositivos móviles y un discreto equipo de seguridad y asistentes a la conducción como la cámara trasera de aparcamiento.

    El GR86 se centra en lo importante, en la conducción. El GT86 era un coche muy divertido, pero le faltaba “algo”. En la era de los turbos, un coche atmosférico sin casi bajos exige circular a demasiadas vueltas, lo que lastra la usabilidad en el día a día y, sobre todo, los consumos. El GR86 cuenta con un nuevo motor bóxer de cuatro cilindros enfrentados con 2.387 centímetros cúbicos de cilindrada, 16 válvulas e inyección directa. Sin la presencia de un turbo consigue desarrollar 234 caballos de potencia a 7.000 vueltas y un par motor máximo de 250 Nm a 3.700 revoluciones.

    La línea roja del cuentarrevoluciones te espera ansiosa a las 7.500 revoluciones

    Es un motor mucho más vivo en la parte baja del cuentarrevoluciones. Las recuperaciones son mucho mejores incluso circulando en marchas altas. Así sí. Acoplado al motor va una caja de cambios manual de seis velocidades con una palanca un pelín más larga de lo ideal, pero con unas transiciones cortas y precisas que logran aprovechar al máximo las prestaciones del motor. Lo que antes era el punto más débil ahora se convierte en el mejor elemento del coche.

    Obviamente, Toyota ha mejorado muchas más cosas. EL GR86 es un 50% más rígido que el GT86, también es más ligero gracias al empleo de materiales como el aluminio en el techo y en las aletas delanteras. Todo ello favorece a un centro de gravedad más bajo que se hace patente a la hora de circular. Por último, tenemos un nuevo ajuste de la suspensión y una diferente anchura de vías en cada eje; 1,52 metros en la parte frontal y 1,55 metros en la parte trasera. Todo ello contenido en un peso de 1.346 kilogramos.

    Al volante del Toyota GR86

    Durante la presentación internacional, Toyota nos ha preparado dos zonas de juegos: el Circuito de Monteblanco y la maravillosa serranía de Huelva con las impresionantes minas del Riotinto como trasfondo. Empezamos por el escenario más habitual, la carretera. Lo que más me ha gustado del GR86 es su comodidad y usabilidad en el día a día. El GT86 era duro, incómodo y poco práctico. Todos esos problemas se corrigen en esta nueva y mejorada versión. A pesar de haber ganado rigidez estructural, el GR86 es un coche con el que poder afrontar largos viajes por carretera sin ningún problema. Algo que, por ejemplo, en el GR Yaris resulta más comprometido.

    Los ingenieros de Toyota han logrado un fino y delicioso equilibrio entre dureza y estabilidad. Aunque es un deportivo blandito que no busca la máxima precisión, no es necesario apurar cada décima del crono para sentirlo. El GR86 no es velocidad pura, son sensaciones puras. En una carretera de curvas como las de la sierra onubense entras rápidamente en sintonía con el coche. Acoplarse a él, a su motor, su embrague y su caja de cambios es un proceso de lo más natural. Se disfruta tanto o más haciendo una conducción normal, pero alegre, que yendo algo más animado.

    El GR86 es un gran bailarín. Su trasera se asoma rápidamente

    Su trasera se insinúa rápidamente y gracias a un chasis extraordinariamente noble no es difícil ni controlarlo ni “hacerlo bailar”. La dirección responde rápidamente, y la caja de cambios tiene un tanto tan agradable como preciso. Al no tener una potencia extraordinaria se puede ir deprisa sin el miedo a tener un accidente. No como en el GR Supra que con tanta potencia no llegas a aprovecharla en muchos momentos. En este caso sí. Es una gozada estirar las marchas por encima de las 6.000 revoluciones, ver como sube de vueltas el motor y también como suena a través de un escape muy sincero y de agradable melodía.

    Lo más delicado son los frenos. De serie el GR86 monta unos discos ventilados, pero no perforados, con pinzas de dos pistones. De forma opcional, Toyota nos propone dos paquetes. En un primer nivel de mejoras encontramos el Touring Pack (+2.500 €) que incluye neumáticos Pilot Sport 4S con medida 225/40 R18, pastillas de freno GR con pinzas en rojo y llantas de aleación de 18 pulgadas. Por encima está el Track Pack (+4.100 €). En ese caso el sistema de frenado se mejora con discos ventilados y perforados delante y detrás con pinzas de cuatro pistones en el eje delantero y neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2 montados sobre las llantas forjadas de 18 pulgadas.

    Llantas de serie de 17 pulgadas y de 18 en los paquetes opcionales

    Los paquetes están disponibles desde la petición a fabrica y también como material postventa. Es decir, si una vez comprado el coche quieres mejorar el rendimiento con cualquiera de los paquetes también es posible, aunque te va a costar más porque hay que pagar la instalación y también la homologación. Por el contrario, montados de fábrica, los paquetes ya vienen homologados y montados, por lo que debes pensarte muy bien si montarlos o no.

    Como ya te he dicho, el GR86 no es precisión pura, ni lo pretende. En circuito saca su lado más gamberro y desenfadado. El GR86 es así siempre ya que no hay modos de conducción posibles. La única posibilidad es alterar el comportamiento del ESP, liberando limitaciones a la vez que se aumenta el deslizamiento trasero. Es un coche con el que es tremendamente fácil derrapar. No hay que tener unas manos especialmente habilidosas para controlar el sobreviraje, aunque hay que saber lo que se hace por temas de seguridad. De ahí que si buscamos eso lo mejor es entrar en circuito y poder explorar los límites con el riesgo controlado.

    El cambio de seis velocidades tiene transiciones cortas y movimientos precisos

    De cualquier forma y en cualquier escenario el Toyota GR86 te va a hacer disfrutar. Su conducción es de otro tiempo, uno mejor y más divertido. Y lo mejor de todo es que es barato. En un momento en el que el precio de los coches es tan absurdo como alto, Toyota ha fijado un precio de salida de 32.900 euros para el GR86. Ya te lo digo yo, no busques nada parecido por ese precio porque no lo hay. El GR86 no tiene rival ni por sensaciones ni por precio. El hecho de sumar algún paquete es posible, eso ya o tienes que valorar tú, pero teniendo en cuenta el precio que tienen no son nada descabellados. Lo mejor es la mejora de los frenos, así que igual te puedes plantear hacer una mejora en ese campo sin meterte en otros terrenos.

    Conclusiones

    Todavía queda medio año para los Reyes Magos, pero si te has portado bien a final de año deberías pedirte uno de estos, aunque mejor que te adelantes a la llegada de sus majestades porque teniendo en cuenta lo que ofrece por el precio que tiene, no creo que duren mucho en las estanterías de Toyota. La producción no es limitada, pero con el cambio de normativa en el 2024 y el cada vez más delicado estado del mercado no dudo que el GR86 se convertirá en un coche que apenas pierda valor con el paso de los años. Toda una delicia sobre cuatro ruedas que te hará olvidarte de eléctricos, zonas de bajas emisiones y demás historias.

    Un juguetito, divertido, pequeño y encima barato. No hay muchos coches así
    Prueba Toyota GR86, vuelta al lado más primitivo