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En este artículo hablamos del blow-by, uno de esos términos mecánicos que parece un tecnicismo irrelevante, pero que puede derivar en una abultada factura de reparación en el taller.

En el mundo de la mecánica existen múltiples términos que, a menos que seas un experto en mecánica, te resultarán totalmente ajenos a tu entendimiento. El blow-by es uno de ellos, pues no forma parte de la jerga habitual entre los aficionados al motor.
Este término guarda relación directa con el funcionamiento de los motores de combustión y, si el de tu vehículo lo sufre, puedes empezar a temer una costosa reparación por las consecuencias que tendrá en varios elementos del mismo. Vamos a profundizar en todo ello.
Si el motor ya sufre blow-by y este es grave, la única opción es rectificar los cilindros o cambiar los segmentos
El blow-by define el efecto provocado por la fuga de gases de combustión desde la cámara de combustión hacia el cárter, que es donde se aloja el aceite.
Si bien es cierto que en los pistones siempre se produce una pequeña fuga a consecuencia de que estos no sellan herméticamente al 100 %, generalmente esta es mínima. Pero si se convierte en algo más, entonces es cuando se produce el blow-by y se convierte en algo preocupante.
¿Cuándo pasa la fuga de mínima a excesiva? Esto puede ocurrir por varias razones. Por un lado, los segmentos del pistón, los anillos encargados de sellar, pueden haberse desgastado, acumulado carbonilla o estar mal alineados, dejando escapar los gases.
Otra razón habitual es un desgaste irregular o rayaduras en las paredes del cilindro que rompen la estanqueidad. También puede producirse un exceso de presión en el cilindro, algo más habitual en los motores turboalimentados.
Cuando un motor sufre blow-by o fugas de gases de combustión hacia el cárter, ocurren varias cosas que comprometen seriamente la integridad del motor.
Por un lado, se contamina el aceite, ya que el gas de combustión lleva hollín y combustible no quemado. Esto degrada el aceite, perdiendo su viscosidad y capacidad de lubricación. Al final se crea un engrudo viscoso que tapona los conductos de lubricación y, finalmente, el gripado del motor.
Mientras el motor llega a ese punto, se produce una sobrepresión en el cárter, que no está diseñado para ello. La consecuencia de esta sobrepresión es la deformación o rotura de los retenes y juntas, que derivan posteriormente en fugas de aceite. De igual modo, el motor pierde potencia, ya que el gas fugado no empuja el pistón con la fuerza necesaria.

Existen varias formas de anticipar un fallo catastrófico a consecuencia del blow-by:
Como casi siempre en lo que a mecánica respecta, lo primero que hay que hacer para prevenir averías serias es realizar un mantenimiento riguroso, cambiando el aceite a tiempo para evitar que los segmentos se peguen por suciedad. Asimismo, es aconsejable utilizar aceites de calidad, ya que estos resisten mejor la contaminación química.
Ahora bien, si el motor ya sufre blow-by y este es grave, la única opción es rectificar los cilindros o cambiar los segmentos, que en esencia equivale a reconstruir el motor y, por tanto, saldrá bastante caro.

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