
Por qué algunos neumáticos suenan más: lo que marca la diferencia (y no es solo el dibujo)
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Los neumáticos suelen quedar inservibles por desgaste, pinchazo o reventón, pero también es necesario cambiarlos si se cristalizan. Te contamos qué es este fenómeno y cómo identificarlo en tu coche.

Si llevas varios años conduciendo y tienes un coche con tracción delantera, habrás notado que los neumáticos del eje trasero duran mucho tiempo sin que el dibujo de su banda de rodadura se desgaste. Esto es porque no reciben la potencia del motor y, por tanto, no sufren el mismo rozamiento que los delanteros.
Sin embargo, esto no quiere decir que vayan a durar eternamente y la culpa de esto la tiene un fenómeno denominado cristalización. Esto le puede ocurrir también a los frenos, pero en esta ocasión te contamos qué es un neumático cristalizado y cómo identificarlo en tu vehículo.
Un neumático cristalizado es aquel cuya goma sufre un endurecimiento, perdiendo elasticidad y, por tanto, la capacidad de deformarse para adaptarse a la carretera. A consecuencia de esto, el agarre disminuye notablemente, especialmente en condiciones frías y húmedas.
La razón de que ocurra esto es que, con el paso del tiempo, los aceites y polímeros que se combinan con el caucho para fabricar el neumático, pierden sus propiedades o desaparecen con el paso del tiempo. Esto hace que el neumático se endurezca y pierda rugosidad, asemejándose más al cristal que a la goma.

Son varios los factores que propician la cristalización de un neumático, pero la principal de todas es el simple paso del tiempo, independientemente de si tienen poco o mucho uso. Generalmente, a partir de los cuatro o cinco años, empiezan a endurecerse y cristalizarse.
También existen condicionantes que pueden acelerar el proceso. Por ejemplo, la exposición al sol y la intemperie (radiación ultravioleta, cambios de temperatura, etc), un uso escaso del vehículo o temperaturas elevadas que aceleran la degradación de los compuestos que conforman la goma.
Identificar un neumático cristalizado es sencillo, basta con tener en cuenta estas señales claras:
Además de estas señales visuales, puedes comprobar la fecha DOT que indica la semana y año de fabricación del neumático. Esta se encuentra en el flanco del neumático, se compone de cuatro cifras dentro de una elipse y se lee de la siguiente manera:
Así, un neumático que incorpore el código 3524 habrá sido fabricado en la semana 35 (25 al 31 de agosto) del año 2024.

La respuesta es no. Cuando un neumático se cristaliza, toda la goma pierde sus propiedades, por lo que no sirve de nada raspar la superficie circulando con una conducción agresiva o de cualquier otra forma. Sencillamente, ese neumático ya se ha degradado definitivamente y la única solución es reemplazarlo por uno nuevo.
La mejor forma de alargar la vida de un neumático es usar el coche con cierta regularidad, mantener las presiones correctas y aparcar en un garaje o evitar exposiciones prolongadas al sol. Asimismo, es importante no montar neumáticos demasiado antiguos aunque estén nuevos, revisando la edad del neumático al comprarlo.
La cristalización es una clara muestra de que los neumáticos, si bien no tienen fecha de caducidad propiamente dicha, también envecejen. Si el caucho se cristaliza, el dibujo deja de ser una garantía de seguridad, porque el problema ya no está en la profundidad… sino en la dureza de la goma.

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