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    Qué es el servofreno y cómo funciona

    6 min. lectura
    Servofreno de la marcha Bosch.

    La operación de frenado de un automóvil es sumamente sencilla y no requiere esfuerzo, pero eso sólo es posible gracias a la intervención del servofreno. Te contamos cómo lo consigue.

    El sistema de frenado de un automóvil está compuesto por diversos elementos. Dos de ellos son los discos de freno (los tambores en algunos vehículos, especialmente en el eje trasero) y las pastillas. Ambas son piezas de gran resistencia que, mediante la fricción entre sí, propician la reducción de la velocidad y, por tanto, la acción de frenado.

    Pero conseguir frenar un vehículo a tiempo que circula, por ejemplo, a 30 km/h con la única fuerza de nuestra pierna al accionar el pedal es imposible. Y es algo que habremos podido comprobar simplemente si en alguna ocasión hemos intentado frenar nuestro coche en movimiento con el motor apagado.

    Para lograr una efectividad de frenada acorde a las necesidades de las prestaciones de los vehículos a motor entra en acción el servofreno, que nos ayuda a hacerlo de manera más rápida y sencilla.

    Qué es el servofreno

    El servofreno es un mecanismo que nos asiste durante el proceso de frenada, potenciando la misma y reduciendo drásticamente la fuerza necesaria para hacerlo.

    Gracias al servofreno, podemos realizar frenadas potentes y enérgicas hasta el punto de bloquear las ruedas (o requerir la acción del ABS) sin esfuerzo, deteniendo el vehículo en muchos menos metros, lo que aporta un plus importante de seguridad.

    Cómo funciona el servofreno

    El funcionamiento del servofreno se basa en dos principios físicos: el de palanca y el de fuerza hidráulica.

    Para llevarlos a la práctica, por un lado el pedal de freno ejerce de palanca para, mediante un punto de apoyo, multiplicar su fuerza. Por otro, el servofreno propiamente dicho consta de varios elementos que generan la mencionada fuerza hidráulica.

    En esta completa animación vemos los componentes y principios de uso del servofreno.

    El servofreno consta de una parte frontal con filtro de aire y dos cámaras separadas por una membrana o diafragma. La parte frontal se encuentra a presión atmosférica, mientras que las dos cámaras se encuentran a presión de vacío. Esta segunda lo consigue mediante la conexión a la admisión del motor en los de gasolina o a una bomba de succión en los diésel y, al estar conectada a la primera, reproduce el mismo efecto en ella.

    Como hemos dicho, mientras el coche circula sin accionar el pedal de freno ambas cámaras se encuentran conectadas y en vacío a presión constante. Pero, al accionar el pedal del freno, un émbolo cierra la conexión entre ambas y traspasa la presión atmosférica de la parte frontal del cuerpo del servofreno a la primera cámara, llamada de presión variable.

    El émbolo, a su vez, ha presionado la membrana que separa ambas cámaras y, con ayuda de la fuerza ejercida por la presión atmosférica ahora presente en la cámara de presión variable, ejerce una fuerza adicional sobre el diafragma, potenciando enormemente la fuerza de frenado del sistema de frenos.

    Avería en el servofreno y coste de sustitución

    Como hemos avanzado antes, cuando el motor está apagado el servofreno no funciona y, por tanto, frenar el coche resulta muchísimo más complicado. Notaremos, además, que el pedal se endurece considerablemente y, si con el mismo pisado encendemos el motor, notaremos automáticamente que hunde con facilidad.

    Los síntomas de avería en el servofreno son, en la práctica, similares: pedal duro y rígido, dificultad para frenar e incremento considerable de la distancia de frenada.

    Si se da esta circunstancia, lo que debemos hacer es sustituir los elementos dañados. Generalmente, el problema viene del tubo de conexión a la admisión o a la bomba de vacío, que se agrieta o perfora con el tiempo y, por tanto, deja de hacer el imprescindible efecto de vacío en la cámara de presión constante.

    Por lo general, cambiar un servofreno oscila entre los 250 y los 500 euros más la mano de obra, dependiendo del tipo de coche y el tiempo que lleve realizar toda la operación.