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    Alonso, «The return»

    Fernando Alonso quiere volver a la F1, ¿pero podrá hacerlo según sus condiciones?

    Hay ganas, locas, por parte de todos, de que Fernando Alonso vuelva a la Fórmula 1. Todos quieren: Liberty, aparentemente el propio piloto, sus oponentes, y puede que hasta algún equipo, que no todos. Si vuelve, que sería toda una rareza, y lo extradeportivo pesaría más que lo que ocurra en pista.

    El de Oviedo se fue de la F1 porque estaba harto de no ganar, o más bien, de no poder ganar. Su calidad como piloto no debería ser discutida y sin embargo sus resultados no eran parejos a sus capacidades, aprisionado en una formación que no le dio un coche a su altura o con un motor parido por un proyecto más verde que un bosque alemán. ALO se fue, la categoría le perdió y sus muchos seguidores le añoran. La retirada de un piloto mediocre nunca se echa de menos, pero de un tipo de ese fuste hace peor a una categoría que necesita revulsivos y su vuelta bien podría ser uno, pero que sería más mediático y electrificante que deportivo.

    La salida de Carlos Sainz en dirección a Maranello certifica dos cosas: en Ferrari pudieron recuperar al asturiano, y tal y como cuentan los insiders, esa puerta tiene echado un cerrojo de cromo-vanadio. A las pruebas nos remitimos. En la Operación Salida de Sainz, McLaren pudo elegir de la misma forma a Alonso, y prefirió a Daniel Ricciardo. Allí tampoco. En Red Bull vistieron de azul a Alex Albon o en Mercedes renuevan año tras año al eficiente pero poco rimbombante Valtteri Bottas, que hace lo que le piden sin más, y a que con el mejor coche le dejan atrás con frecuencia. El finés subcampeonó el año pasado pero brillar, lo que se dice brillar… no brilla.

    «La F1 tira más que todos los atributos de una colección de vídeos porno de gasolinera manchega»

    Aunque falte mucho para 2021, a los que se frotaban las manos con The Return de Fernando en un asiento colorista, la sonrisa de la cara se les ha ido descolgando ante la ausencia del esperado anuncio. A pesar de ello se sabe que el entorno del bicampeón ha contactado con varias formaciones y hasta el siempre bien informado Martin Brundle afirma sin ambages que el piloto se muere por volver. Estar fuera de la Fórmula 1 es peor que estar dentro de ella, en especial para alguien que ha pasado la mayor parte de su vida zascandileando en el paddock. Sus dos Le Mans, de dos participaciones, son un logro extraordinario, un título del WEC siempre sabe bien, y su participación en el Dakar fue más que correcta. Pero la F1 tira más que todos los atributos de una colección de vídeos porno de gasolinera manchega. Por todo ello suena a coherente el rumor que apunta a que en Renault podría tener asiento, pero hay pros y contras.

    1. Cyril Abiteboul está más discutido que nunca

    El equipo pierde pie, va de más a menos, fue superado el año pasado por su cliente, perdió la quinta plaza, dejó de estar a las puertas del grupo de la muerte, echó a un Sainz que se fue a McLaren para obtener casi el doble de puntos que el tipo al que fichó (Ricciardo). A ese mismo tipo, al que pagaron 45 millones de euros le han picado el billete tras una sola temporada, se lo van a comer con caras largas una segunda por la que tiene contrato, y dejan encima de la mesa un urticante anuncio emitido antes incluso de comenzar ese segundo año.

    Cyril Abiteboul vive sus peores momentos como director de Renault.

    Si Abiteboul no consigue pegar un pelotazo sobre el asfalto sí que podría darlo fuera de él y el fichaje de Alonso sería su salvavidas de cara a la marca. La contratación sería más mediáticopolítica que deportiva. El resultado daría igual, la clave es poder pillar lustre, y en caja acaban de liberar 22 millones de euros por año en el apartado fichajes…

    2. ALO dejó la categoría porque no podía ganar

    Y dijo que sólo volvería a ella para encaramarse en lo más alto del cajón. Si quiere hacerlo subido en un Renault va apañao. Pueden pasar muchas cosas de aquí a ese hipotético aterrizaje en 2021, pero tendrá a su disposición los mismos motores, los únicos que en 2019 no pudieron ganar ni una sola carrera y sólo se subieron al pódium una vez, y en manos de un cliente. Mucho tienen que mejorar las cosas en Viry-Chatillon para que el avance híbrido sea contundente. Eso significa dinero, mucho dinero, y la marca no está como para tirar cohetes.

    Los ecos del escándalo de Carlos Ghosn aún resuenan, la filial Nissan pierde pasta como nunca, está cerrando factorías en Europa, y todo el grupo palma lo más grande a cuenta de diversas crisis. Poca ayuda van a encontrar aquí, y la necesaria evolución queda comprometida. Añade otra… con McLaren casándose con Mercedes, Renault se queda con un único cliente: Renault. Que sí, que son unidades de negocio separadas, pero la firma está ahora en otras cosas y esto, sobre todo si no ganan ni salen en los papeles, les pesa.

    3. Ferrari cree que el fichaje de dos jóvenes y prometedores crea un vínculo de años para crecer juntos

    En el aún no teorizado y relativamente posible advenimiento de Alonso, su función no estaría asociada a un proyecto de futuro, sino a hacer de probador, más que otra cosa, en el plano técnico. Con independencia de que sus capacidades como participante traigan puntos, titulares y añada calidad, en 2021 Fernando Alonso será cuarentón. La mayoría de los pilotos ni siquiera llegan a esa edad y cuelgan el casco antes, y es que suelen tener fecha de caducidad.

    Un proyecto de futuro se articula en torno a alguien que pueda conservar sus capacidades durante un cierto tiempo, varias temporadas. Fangio fue campeón más allá de los cuarenta o incluso el piloto de cuadrigas Diocles corrió hasta los cuarenta y dos, pero los requerimientos de la Fórmula 1 actual son otros. Más. Muchos más. Esta realidad ineludible, más que certezas, lo que arroja son dudas.

    4. El retonno

    A excepción de un puñado de películas, casi todas de ciencia ficción, segundas partes nunca fueron buenas. Los corredores pierden referencias cuando se salen de sus rutinas habituales y aunque el asturiano haya seguido corriendo, la Fórmula 1 es un coto tan cerrado que tiene sus propias reglas a este respecto. Lauda se pilló un año sabático y volvió para ganar, o Prost, al que le fue muy bien irse de vacaciones una temporada, pero aquello ocurrió hace treinta años.

    Entonces había corredores que fumaban, trasnochaban, o desaparecían por las noches y aparecían con dos fulanas en el circuito a la mañana siguiente, una cogida de cada brazo. Esto ha cambiado. Ahora las exigencias son superiores, la atención que todo esto requiere, el grado de compromiso, las horas de reuniones, y toda preparación e implicación es poca. Se ganan décimas fuera de la pista y hay que ir a por ellas.

    Fernando Alonso y Renault protagonizaron momentos de gloria juntos.

    La referencia en el caso de retornos hay que buscarlos en protagonistas recientes, y hay dos: Kimi Räikkönen y Michael Schumacher. El finlandés se lo pasó bien con su disfraz de gorila, condujo pickups en donde Trump, y dejó varios coches de rally para hacer filetes rusos. Al volver el propio Alonso lo humilló; llegó a triplicar su acopio de puntos, y cuando llegó Vettel también lo dejó atrás sin excesivo esfuerzo, para que lo echasen más tarde en beneficio del posrookie que era Charles Leclerc. Vamos a dejarlo en que no fue un retorno brillante.

    En el caso de El Kaiser es casi más sangrante. El heptacampeón sufrió a manos de Nico Rosberg, que le pasó por encima casi sin sudar. Cuando al tercer año Dieter Zetsche le enseñó la puerta de salida sólo pudo decir «es que no se han alcanzado los resultados esperados». El heptacampeón no se dedicó a ganar, sino a aportar dentro de lo posible su know how para mejorar un coche cuyos triunfos disfrutó su sustituto, Lewis Hamilton. Schumacher hizo de test-driver. Triste papel para el piloto más laureado de la historia.

    5 y epílogo

    Alonso puede ser la solución a muchos problemas, menos para Alonso. Si sus picores e inquietudes le impulsan al Valhalla que le regaló lo mejor de sus días querer repetir es comprensible, pero cuando dijo lo de que ‘sólo volvería para ganar’ va a tener que borrarlo de su historial de declaraciones. Nada hace pensar, ni incluso tras el cambio normativo radical previsto para 2022, que pueda hacerlo subido a bordo de un Renault. El equipo de Enstone está un poco dónde 2008 y 2009: en tierra de nadie. No es de los que se arrastran al final del pelotón, pero los de cabeza están lejos, muy lejos. Crear un equipo ganador, y la pauta está ahí, cuesta mucho dinero, y lo que es peor, un tiempo que puede tasarse si todo sale bien en una media de cinco años.

    Cinco años tardó Schumacher en ganar con Ferrari, cinco años tardó Red Bull en campeonar, cinco años les llevó a Mercedes lograr su primera corona tras quedarse con lo de Brawn. Cuando Fernando llegó a McLaren en 2015 la escudería acabó quinta el año anterior, justo donde está ahora la actual Renault, y tras el aterrizaje, nunca peleó ni por títulos, ni por victorias, y ni siquiera por podiums. Con un coche equiparable al visto al de 2019 y en los test de pretemporada de este 2020 no tendría ninguna posibilidad. Las carreras no serán mucho mejores con él; la Fórmula 1 sí. Alonso sabe perfectamente todo esto, es infinitamente más listo y está mejor informado que el que esto escribe… así que ya sabe que si vuelve, no será para ganar. Será por otra cosa.

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