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Fórmula 2Anthoine Hubert: abrupto final del talento que buscaba ser como Prost

Hubert había escalado rápidamente peldaños en el organigrama de Renault tras una temporada redentora en Fórmula 2.

Su promesa inicial en karting y Fórmula 4 quedó algo diluida tras años sin destacar, pese a su título de GP3.

La regularidad, su gran virtud, le llevó a querer seguir los pasos del gran campeón francés.

El pasado 6 de abril, un Renault RS17 ejecutaba unos estilosos 'donuts' frente a un estudio de cine, para después hacerlo ante un pequeño núcleo de aficionados allí congregrados. Era solo un roadshow, y el escenario era el más atípico posible, el mundialmente famoso Disneyland Paris, pero para Anthoine Hubert, todo esto significaba mucho más. Era la primera culminación, aunque a pequeña escala, del sueño de muchos pilotos que, como él, ansiaban ponerse al volante de un Fórmula 1. En ese momento, quizá sintió que su objetivo de seguir los pasos de Alain Prost iba al fin por buen camino, tras años de incertidumbres. Su 2019 había sido, en todos los sentidos, una historia de consagración dentro de una carrera en la que su potencial siempre había ido acompañado de un asterisco.

Hubert nació el 22 de septiembre de 1996 en la localidad francesa de Lyon, pero su primera experiencia en cuatro ruedas fue antes incluso de acabar la década, en la navidad de 1999, con apenas tres años, cuando Papa Noël, reencarnado en su madre Nathalie, le regaló un mini-kart. La elección no era casual: François Hubert, su padre, era piloto de rallyes en competiciones nacionales. Le llevaron al parking de un supermercado para que hiciera slalom sobre una serie de botellas de agua. "Aparentemente, me adapté con rapidez", recordaba el propio Hubert.

Con nueve años, vio ganar a Fernando Alonso su primer mundial, y esto, sumado a sus similares comienzos tempranos, hicieron que tomara al asturiano como una de sus modelos a seguir. François tardó poco en aparcar su Citroën Saxo VTS para centrarse en el joven Anthoine, primero en campeonatos nacionales y después en los mundiales. Durante su carrera, fue coetáneo del ahora piloto de Ferrari, Charles Leclerc, quien hoy mismo consiguió su tercera pole en la Fórmula 1, solo una hora antes del fatal desenlace. En el Academy Trophy de la FIA en 2010, Hubert acabó segundo, tres puestos por delante del monegasco. Dos años después, en el Mundial sub-18, fue Leclerc el que le arrebató esa segunda posición.

Aunque Leclerc optó por quedarse un año más, Hubert sí que dio el salto a monoplazas en 2013 en la Fórmula 4 francesa, el mismo campeonato que tres años antes había encumbrado a Stoffel Vandoorne. En una parrilla enteramente compuesta por novatos, Hubert se paseó, con 11 victorias en 21 carreras y 10 poles de 14 posibles. Su único triplete sería, ironías de la vida, en Spa-Francorchamps. Todo ello, mientras terminaba su último curso en bachillerato científico. Su siguiente paso era la Formula Renault 2.0 con Tech 1, el equipo que había lanzado al título a Pierre Gasly, pero su 2014 no fue muy brillante, terminando 15º con algunas carreras en los puntos, mientras un novato Alexander Albon frecuentaba podios ante el arrasador Nyck de Vries. ¿El único circuito en el que acabó ambas carreras en los puntos? Spa-Francorchamps.

Al año siguiente, Hubert era el claro líder del equipo, con victorias en Silverstone y Le Mans, y llegó al último finde en Jerez con opciones de título, pero terminó quinto en una general comandada por Jack Aitken. Fue ahí cuando empezaron a surgir las dudas sobre si Hubert llegaría algún día a plasmar su potencial. Estas se acrecentaron en su año de Fórmula 3 Europea con Van Amersfoort, el mismo equipo en el que Max Verstappen y Charles Leclerc habían brillado, y en el que Callum Ilott llevaría los pantalones como jefe de equipo con menos efectividad. Tras apenas sumar puntos en las cuatro primeras rondas, Hubert despertó con una victoria dominante en Norisring, y lo acompañó de regularidad en los puntos para culminar el año octavo, solo dos puestos por detrás de Ilott. ¿Su único podio fuera de Norisring? En Spa-Francorchamps.

En lugar de quedarse una segunda temporada y perseguir el campeonato, como habían hecho otros muchos pilotos, Hubert optó por dar un salto lateral. La oportunidad merecía la pena: GP3 con ART Grand Prix, que acumulaba cuatro títulos de pilotos y seis de equipos en siete años. De nuevo, al mismo equipo con el que Charles Leclerc había lucido habilidades, esta vez al frente de la tabla, pero lo hacía junto a dos pilotos con experiencia previa y un George Russell que había acabado muy por delante en F3. En una temporada de absoluto dominio por parte de ART, Hubert fue el único miembro del equipo que se quedó sin triunfos, y llegó a ver amenazada su cuarta posición ante Giuliano Alesi, con solo cuatro podios en su haber. Ninguno en Spa, donde sumó su único abandono del año. Buen resultado en lo numérico, pero muy poco en cuanto a sensaciones de un piloto cuya carrera parecía ir alejándose de la Fórmula 1 más y más.

Su gran oportunidad llegó al año siguiente, siendo el único piloto que siguió en la formación. De nuevo, se cruzaba con Callum Ilott, gran favorito a priori, pero en esta ocasión el británico mordería el polvo de forma notoria. Con dos victorias en Paul Ricard y Silverstone, Hubert cogió carrerilla, y la única competencia llegó de forma inesperada de parte de Nikita Mazepin, quien no había hecho nada destacable hasta entonces, pero que llevó la pelea al título casi hasta el final, con el doble de victorias. Hubert terminó proclamándose como el último campeón de GP3 al acabar once carreras en el podio, pero su falta de brillantez, sin victorias en las últimas once carreras, siendo presionado por un aparente pay driver, y con rivales más serios (Pulcini y Beckmann) en coches inferiores, no contribuyó a que su caché aumentara más de lo estrictamente necesario.

Por ello, mientras otros pilotos provenientes de GP3 y F3 recalaban en formaciones mejores, la promoción de Hubert a la Fórmula 2 estuvo cerca de producirse con el modesto MP Motorsport, antes de recalar en Arden, un equipo de capa caída en los últimos años. Con todo, el gran valedor del talento francés en ese momento era el equipo Renault, que le incorporó como piloto afiliado en mayo de 2018, y aprovechó su triunfo en GP3 para añadirle de forma oficial a la Renault Sport Academy. Impulsado por esta confianza, Hubert se creció e inició la temporada con un gran cuarto puesto en Bahréin, adelantando a numerosos coches, la que probablemente estaba siendo su temporada más impresionante en las fórmulas de promoción.

Mientras su compañera Tatiana Calderón estaba siendo incapaz de salir de las últimas posiciones, Hubert llevó su coche, descrito en pretemporada como "desastroso", a altas cotas durante este año, puntuando en seis carreras principales y obteniendo otro cuarto puesto en el Red Bull Ring. Su momento álgido llegó con sus victorias en las carreras sprint de Mónaco y Paul Ricard, en las que salía en la pole tras acabar octavo el sábado, y en las que se impuso sin demasiados apuros. Una mala racha reciente de cinco carreras sin puntuar le había alejado de Guanyu Zhou (en un equipo con más solidez en pista como Virtuosi) en su pelea por ser el novato del año, pero sus logros, que le situaban octavo en la general antes de este fin de semana, no habían pasado inadvertidos.

Su jefe de equipo, Kenny Kirwan, le describía así: "El aporte de HWA ha sido muy importante, pero el principal ingrediente ha sido Anthoine. Trae una dinámica diferente al equipo, es muy determinado y presiona al equipo en todo. Es muy completo". Algunos incluso se atrevían a compararle con su otro gran ídolo, Alain Prost, con quien ya había comparado estilos de pilotaje personalmente nada más llegar a Renault. "El objetivo era ser campeón, y nada más. En tres años, nadie recordará cuantas carreras gané. Si hubiese ganado el título siendo cuarto en todas las carreras, también habría bastado. Nunca he dejado escapar una victoria si estaba a mi alcance, pero es cierto que estaba satisfecho terminando segundo o tercero a veces", declaró al ganar la GP3.

Pronto, Hubert había pasado a subir peldaños en las listas de prioridades de equipos con opciones a todo. ART y DAMS lideran la clasificación de pilotos con Nyck de Vries y Nicholas Latifi, dos hombres cuyo futuro en 2020 no pasa por continuar en la categoría, y el nombre de Hubert sonaba con fuerza para sustituir a cualquiera de ellos. Con anterioridad, Renault ya le había confiado el pilotaje de uno de sus Fórmula 1, pero aún era pronto para hacerlo en un test oficial. Ahí surgió la oportunidad del roadshow parisino, entreteniendo a mayores, pequeños y familias en general con el coche de 2017. A mediados de junio, tuvo la ocasión de disputar su primer test real, con el mismo monoplaza, en el Red Bull Ring.

Hubert confiaba en poder ponerse más veces al volante de un Fórmula 1: "Sé que, si soy bueno en Fórmula 2, quizá tenga la posibilidad de unirme a Renault en F1. Si puedo llegar y ganar, sería fantástico continuar la leyenda francesa en Fórmula 1. Sería fantástico ser el próximo ganador francés. O un ganador francés más, si los que ya están ahí ganan". En cada una de las dos temporadas en las que Paul Ricard ha vuelto a acoger a la Fórmula 1, la Marsellesa solo ha sonado en el podio gracias a Hubert, por el cual volaban múltiples banderas tricolores en la recta principal. Su sueño era complicado, pero viendo el ejemplo de Alexander Albon, ¿quién podía permitirse no soñar con algo así? ¿Quién podía permitirse no soñar con coger el bastón de Olivier Panis, el último vencedor francés en 1996?

El asterisco de Hubert era cada vez más difuso. No había garantía ninguna de que fuese a acabar en Fórmula 1, y su carrera podría haber pasado por numerosos derroteros y categorías, pero todo parecía ir al fin por el camino apropiado. Desde hoy, el tembile Raidillon ha hecho que ese asterisco quede eternamente ligado a su nombre, en la cada vez más larga lista de pilotos cuya carrera quedará definida por el "¿y si...?". Ningún piloto perdía la vida en un fin de semana de Fórmula 1 en Europa desde Ayrton Senna, y el también brasileño Marco Campos fue el último en hacerlo en las predecesoras de F2, en una prueba de Formula 3000 en Magny-Cours en 1995. Para Juan Manuel Correa, el piloto que colisionó fortuitamente con él, las heridas de hoy irán más allá de las físicas, que incluyen fracturas en las piernas y en una vértebra, y puede que tarden incluso más en curarse.

Lo ocurrido hoy sirve como recordatorio de una realidad que los aficionados tienden a olvidar por buenas razones, y que los pilotos tienden a ignorar para no levantar el pie en las curvas: el automovilismo es peligroso, en todas sus variantes. Siempre ha de ser más seguro, pero nunca lo será del todo, a velocidades que desafían la comprensión humana, aunque creamos que ya nos hemos habituado a ellas. De hecho, ningún piloto había muerto en un monoplaza equipado con un Halo, hasta hoy. A más de 300 kilómetros por hora, todos ponen su vida en juego en pos de sus ambiciones y sueños, ofreciendo el espectáculo que millones adoran por televisión o presencialmente. Para Hubert, sus ambiciones de convertirse en el nuevo Prost se han apagado en un centro médico en Stavelot, pero su marcha servirá de combustible para las de muchos otros. La Fórmula 2 velará armas mañana por su camarada caído, pero en Monza, a todos ellos les tocará honrarle como mejor saben, en la pista.

Fotos: FIA Fórmula 2 / Renault Sport F1 / FFSA Academy

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