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    ¿Acaso el "Brexit" influyó en la decisión de vender Opel y Vauxhall a PSA?

    Javier Costas
    Javier Costas

    General Motors vende Opel y Vauxhall a PSA porque sigue perdiendo dinero

    De no haber sido por el "Brexit", GM habría ganado dinero en Europa en 2016

    Un Reino Unido fuera de la Unión Europea pone sus fábricas en una posición delicada como mínimo

    Los responsables de PSA -Carlos Tavares- y GM -Mary Barra- estrechan sus manos tras anunciar el acuerdo de compra

    Hoy se ha hecho oficial una noticia que el año pasado habría sido muy difícil de imaginar. El Grupo PSA, uno de los principales fabricantes de automóviles europeo, se hace con las marcas europeas del gigante americano General Motors. Ya es un terremoto, pero en 2016 podría haber sido ciencia-ficción, al menos hasta el "Brexit".

    A mediados de marzo de 2016, el primer ministro David Cameron estaba haciendo campaña a favor del "remain" (es decir, permanecer en la Unión Europea) frente a una fábrica de Vauxhall. La opción de salir fuera, "Brexit" (de british exit), ganó por poco más de la mitad. Fue un resultado muy ajustado. Sorprendió a propios y extraños.

    A día de hoy el Reino Unido es un miembro de la Unión Europea todavía, pero tiene un estatus un poco especial. No adoptó la moneda única (euro) y permanece con las libras esterlinas. Tampoco está tan sometido a la regulación europea como otros miembros de la Unión. En cierto modo, iban un poco a su bola.

    David Cameron, primer ministro del Reino Unido por entonces, visitó la fábrica de Luton (2015)

    Uno de los efectos cortoplacistas de esa votación fue un desplome de la libra esterlina frente al euro y el dólar. La divisa británica retrocedió a niveles de la época de Margaret Thatcher, y eso para los fabricantes afincados en Reino Unido es un gran problema. Vauxhall es uno de ellos, pero también salpicó a Opel, y por ende, a General Motors.

    También se notó en las ventas

    Cuando se echaron las primeras cuentas, se anunció una pérdida prevista de 400 millones de dólares. De un lado a otro de la frontera hay un buen trasiego de componentes y vehículos. Vauxhall produce modelos de ambas marcas, lo mismo pasa con Figueruelas y otras plantas del grupo. Simplificando un poco, Vauxhall es Opel con volante a la derecha y el escudo cambiado, herencia de una marca histórica británica.

    Antes del "Brexit", la división europea de General Motors confiaba en dejar atrás los números rojos, en los que llevaba encasillada desde el año 2000. No faltaban motivos, de enero a junio se ganaron 137 millones de dólares, la hecatombe llegó en el segundo semestre. El desplome de la libra tuvo un impacto final en las cuentas menor del presupuestado, 300 millones de dólares, pero suficiente para tirar por tierra el esperado beneficio. A General Motors se le acabó la paciencia.

    ¿Sobrevivirá Vauxhall como marca a medio y largo plazo?

    Cuando un fabricante se encuentra en dificultades, resulta atractivo para su adquisición, porque su cotización es menor. La división automovilística de Opel y Vauxhall se ha valorado en solo 1.300 millones de euros, una cifra que queda rara sabiendo que hablamos de una macroempresa con nueve centros productivos y 40.000 empleados. Hay muchas empresas tecnológicas que están más valoradas.

    Opel tuvo 257 millones de dólares en pérdidas en 2016

    No sabemos si fue Carlos Tavares (PSA) el que contactó con Mary Barra (General Motors) o si fue al revés. El caso es que de no haber sido por el "Brexit", Opel habría conseguido ganar dinero, dejar las pérdidas atrás, y GM tendría más argumentos para mantener en cartera estas dos marcas europeas. Meses antes se había consumado la huída de Chevrolet, introducida en el viejo continente en 2005.

    Ahora mismo la marca de la pajarita es como Cadillac, una marca de muy bajo volumen (solo tiene Camaro y Corvette), con muy pocos concesionarios, y que tiene en Europa un trozo del pastel simbólico. Chevrolet, tal y como la conocíamos, vendía decenas de miles de unidades. General Motors prácticamente quiere abandonar el mercado europeo, y centrarse en los rentables mercados norteamericano y chino.

    Según la SMMT británica, se perderán unos 5.300 millones de euros en aranceles según las cifras actuales

    Los partidarios del "bremain" están comprobando cómo sus previsiones pueden convertirse en realidad. De las 21 fábricas del nuevo fabricante, PSA-Opel, sobra una o varias. Las que están en una situación más delicada son las ubicadas dentro del Reino Unido: Luton y Ellesmere Port. Quedando el país fuera de la UE, los traslados de piecerío y coches van a incrementar los precios sin remedio a ambos lados de la fronera.

    Resultaría tentador para PSA sacar esa producción algún día del archipiélago, y recolocarla en fábricas continentales. Si eso ocurre, Vauxhall será exactamente igual que Holden, un vestigio de una marca extinta que ya solo es un logotipo, todo se producirá fuera. A más de un nacionalista británico esto puede dolerle en lo más deep de su heart.

    PSA no es que tenga un especial arraigo en el mercado británico, no tiene -hoy- ninguna fábrica. No podemos decir lo mismo de Alemania o Francia, donde se concentra la mayoría de la fuerza productiva de PSA-Opel. Al final el "Brexit" puede salirle a los británicos mucho más caro de lo que pensaban, o tal vez General Motors pensaba deshacerse igualmente de Opel. Ya estuvo a punto de hacerlo en 2009, pero eso fue porque General Motors se declaró en bancarrota. Es otra historia...