Las 'baterías de sal' están recibiendo cada vez más atención, ofrecen varias ventajas significativas para las marcas occidentales
Las tendencias tecnológicas cambian rápidamente cuando hablamos de coches eléctricos. La industria apuesta ahora por un sistema que hace tiempo parecía haber sido condenado. ¿A qué se debe este cambio tan importante en la industria?

El mercado de la movilidad eléctrica se encuentra en una encrucijada donde el coste de las baterías sigue siendo el principal obstáculo para el consumidor medio. Hasta ahora, el litio ha sido el rey indiscutible, pero su escasez y la volatilidad de sus precios han mantenido a los coches eléctricos en un segmento premium. Sin embargo, una tecnología que utiliza algo tan común como la sal está lista para cambiar las reglas del juego.
La llegada de las baterías de iones de sodio no es solo una mejora incremental, supone un cambio de rumbo radical. Por primera vez, la industria tiene a su alcance una alternativa real que no depende de materiales críticos y costosos. Esta transición promete no solo abaratar los vehículos, sino también asegurar una cadena de suministro más estable y sostenible para los fabricantes europeos y globales. China no domina el sodio como sí hace con el litio.

Una alternativa necesaria para la producción masiva
La principal ventaja del sodio reside en su abundancia y bajo coste de extracción. Mientras que el litio requiere procesos mineros complejos y costosos, el sodio puede obtenerse de forma mucho más sencilla. Según los análisis del sector, esto podría suponer una reducción de costes de hasta el 40% en la fabricación de las celdas, lo que se traduce directamente en un precio de venta más bajo para el usuario final.
Además, el uso de sodio permite prescindir de otros materiales problemáticos como el cobalto y el níquel. Estos elementos no solo son caros, sino que su extracción suele estar ligada a problemas éticos y geopolíticos. Al eliminar estos componentes, las marcas automotrices ganan independencia y mejoran su perfil de sostenibilidad. Cada vez son más los fabricantes que están interesados en el sodio y cada vez son más habituales los grandes avances en su desarrollo, entre ellos firmados por marcas como BYD y CATL, los dos grandes líderes en cuestiones energéticas.

Rendimiento sorprendente en condiciones extremas
A menudo se piensa que una alternativa más barata implica un rendimiento muy inferior, pero el sodio guarda varios ases bajo la manga. Uno de sus puntos más fuertes es el comportamiento ante las bajas temperaturas. Mientras que las baterías de litio convencionales sufren una pérdida notable de autonomía y velocidad de carga cuando el termómetro baja de los cero grados, las de sodio mantienen una eficiencia excepcional.
Esta característica las hace ideales para mercados con inviernos severos. Además, ofrecen una estabilidad térmica superior, lo que reduce el riesgo de incendios y simplifica los sistemas de refrigeración necesarios en el vehículo. Aunque su densidad energética es actualmente menor que la del litio, su capacidad para cargarse rápidamente compensa esta diferencia en el uso diario urbano. Varios proyectos en marcha aseguran una pronta producción en masa, aunque todavía no hay fechas concretas.
Beneficios clave de las baterías de sodio
- Costes de material significativamente inferiores al no requerir sales de litio purificadas.
- Seguridad mejorada gracias a una menor reactividad química interna.
- Capacidad de descarga total para el transporte, lo que facilita la logística y reduce riesgos.
- Compatibilidad con las líneas de producción existentes de iones de litio, facilitando su implementación.

El coche urbano como gran beneficiado
El destino ideal para estas baterías son los vehículos pequeños y de corto alcance. En los trayectos urbanos, donde no se requiere una autonomía de 600 kilómetros, el sodio brilla por su relación calidad-precio. Esto permitirá la aparición de modelos eléctricos por debajo de los 20.000 euros, un umbral psicológico clave para la adopción masiva en países como España o Italia.
Fabricantes de gran volumen ya están integrando estas celdas en sus utilitarios de nueva generación. Al reducir el peso del coste de la batería en el precio total del coche, el vehículo eléctrico deja de ser un lujo para convertirse en una herramienta de movilidad lógica y accesible para cualquier familia. Actualmente, los urbanos y utilitarios se enfocan cada vez más a las baterías LFP como fórmula para abaratar el precio final. Entre ellos, el Grupo Volkswagen con sus coches eléctricos de 25.000 euros.

Un futuro de convivencia tecnológica
Es importante destacar que el sodio no viene a eliminar al litio, sino a complementarlo. Para vehículos de larga distancia, camiones pesados o coches deportivos de alto rendimiento, el litio seguirá siendo la opción preferida debido a su mayor densidad de energía por kilogramo. Sin embargo, para la gran mayoría de los desplazamientos cotidianos, el sodio es más que suficiente.
Esta diversificación del mercado es vital. Al quitar presión sobre la demanda de litio, los precios de este también podrían estabilizarse, beneficiando a toda la industria. Estamos ante el nacimiento de un ecosistema donde cada tecnología ocupa su nicho ideal basándose en la eficiencia y el bolsillo del ciudadano.
