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El origen de las célebres entradas de aire del Ferrari Testarossa

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El Ferrari Testarossa es todo un icono de diseño de la firma de Maranello y su rasgo principal, las llamativas entradas de aire laterales, se convirtieron en un elemento fuertemente imitado durante años. Analizamos el origen de estas peculiares formas creadas por Pininfarina.

El Testarossa en el túnel de viento de Pininfarina.

El Ferrari Testarossa fue el modelo más destacado de su época y no solo de su segmento, los Gran Turismo, sino de todo el panorama del motor de los años ochenta. Su espectacular diseño lo convirtió en todo un icono, y desde entonces no ha habido otro modelo que haya logrado lograr tal aceptación por parte del público en términos de belleza. Todos, aficionados al motor o no, conocían y deseaban el Testarossa.

A pesar de que por su planteamiento técnico no podía ser considerado el deportivo más capaz o espectacular del momento, su atractivo diseño lo separaban por completo del resto de modelos similares por precio. De hecho, sus líneas han tolerado excepcionalmente bien el paso del tiempo, y no resulta antiguo o desfasado, a pesar de que fue presentado hace poco más de 33 años.

Su rasgo más llamativo, las enormes entradas de aire con lamas horizontales, fue un motivo de diseño copiado hasta la extenuación en la época. Desde la llegada del Testarossa cualquier hueco que pudiera parecer una entrada de aire portaba esas lamas, independientemente del tipo de vehículo o dispositivo que fuera.

Detalle de las entradas de aire laterales.

Sin embargo, a pesar de que conocemos múltiples detalles del desarrollo del modelo, como la composición del equipo de diseñadores de Pininfarina capitaneado por Leonardo Fioravanti (uno de los grandes maestros de la época) o las intenciones aerodinámicas de sus líneas, hasta el día de hoy no ha trascendido el origen o los motivos de estas particulares entradas laterales.

La explicación más comúnmente aceptada que trata de explicar la forma de las enormes lamas de las entradas de aire dice que Pininfarina quiso maximizar la superficie de contacto con el aire, a modo de radiador, a la vez que tratar de canalizar el aire hacia los radiadores. Su antecesor, el Ferrari BB512i, contaba con el radiador en la zona delantera, por lo que bajo el habitáculo pasaban las canalizaciones desde el motor, lo que provocaba que el interior fuera demasiado caluroso para los ocupantes.

Aunque esto último es cierto, y para ello en Ferrari dotaron al Testarossa de dos pequeños radiadores en los laterales, tras las puertas, las lamas de las entradas de aire no cumplen con esta función de refrigeración. Son realmente un elemento estético, y gran parte de ellas están separadas de la carrocería, por lo que su incidencia aerodinámica es mínima si lo que buscamos es dirigir el aire hacia el interior del vano trasero.

Ferrari Mondial 8, fabricado de 1980 a 1982.

Un hecho que ha pasado inadvertido durante décadas es que la marca ya contaba con un elemento casi idéntico en un modelo anterior al Testarossa, las entradas de aire del Ferrari Mondial 8 de 1980, como podemos ver en la imagen superior.

El primer modelo de la saga Mondial de producción estuvo fue fabricado de 1980 a 1982 y ya contaba con unas entradas de aire laterales prácticamente idénticas, solo que a menor escala. Estas disponían de una base más corta y la zona vertical se encontraba algo más inclinada, y solo disponía de 4 lamas horizontales paralelas a modo de rejilla, en lugar de las 5 del Testarossa. El equipo de diseño de Pininfarina tomó esta misma forma y la amplió de tamaño, extendiendola por todo el lateral.

Al contrario que en el Mondial, que empleó hasta la llegada del Mondial t de 1989 este elemento, en el Testarossa estas formas se forman con el propio hueco de los paneles laterales y la entrada de aire, mientras que en el Mondial es una pieza superpuesta la que cuenta con las lamas y la moldura exterior, como podemos ver en la imagen inferior. De resto, las similitudes entre ambas piezas son evidentes.

Entrada de aire de los Ferrari Mondial 8, Mondial QV y Mondial 3.2.

No era extraño que en aquella época los diseñadores de Pininfarina tomaran algunos motivos de diseño de otros modelos de la marca, incluso si eran comercializados en ese momento. El frontal del Testarossa y su distribución de ópticas auxiliares fue poco tiempo después adoptada por el 328 GTB, y su sucesor, el 348 tb, empleó unas entradas de aire con lamas claramente inspiradas en las del Testarossa. De la misma manera, el sucesor del Testarossa, el 512 TR, adoptó el frontal que estrenó la serie 348.

Este hecho no empaña el logro de los diseñadores de Pininfarina con el Testarossa. Es más, gran parte del modelo, aunque no lo parezca, sigue siendo extremadamente similar al de su antecesor, los Berlinetta Boxer, como la línea del techo o los cristales.

El equipo de Pininfarina logró uno de los diseños de carrocería más atractivos de todos los tiempos, que además lograba prescindir de los habituales alerones de la época, gracias a que la forma en cuña de su carrocería era capaz de generar la suficiente carga para poder prescindir de elementos superpuestos.

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