La guerra de Oriente Medio le costará a Toyota 4.344 millones: la marca ya mira a coches voladores y robótica
El gigante japonés quiere ir más allá de ser el mayor fabricante de coches del mundo para convertirse en la mayor compañía de movilidad del mundo, haciendo crecer además su cadena de valor al mismo tiempo que mantiene su producción de vehículos.

Este viernes 8 de mayo Toyota ha desvelado sus cuentas del último año fiscal, desde el 1 de abril de 2025 al 31 de marzo de 2026. Pero no sólo eso: también ha dejado entrever las próximas áreas en las que quieren crecer como compañía y a nivel tecnológico, lo que implica que veremos coches de Toyota también surcando los cielos.
Los coches voladores y robots - lo que ellos denominan como ‘IA física’, tanto para uso en fábricas como iniciativas fuera de las fábricas - son parte de lo que quiere hacer Toyota - además de moverse por tierra y por aire, también desarrollará soluciones marítimas, pasando de ser el mayor fabricante de coches en todo el mundo a una compañía de movilidad, un campo en el que esperan mantener la misma posición.

Toyota desvela sus cuentas del año fiscal 2026
En los últimos años, sus beneficios anuales han crecido desde los 2 billones de yenes (10.862 millones de euros aproximadamente) a 3,8 billones (20.638 millones de euros), gracias tanto a su volumen de vehículos vendidos en todo el mundo como a una expansión de la cadena de valor de sus negocios - en este tiempo, su capital es una cantidad unas diez veces mayor en relación a los accionistas de Toyota Motor Corporation.
En este año fiscal esos beneficios netos de 20.634 millones de euros suponen un billón de yenes (5.431 millones) menos que en 2025. El impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos ha sido para Toyota de unos 7.603,4 millones de euros, por lo que de no ser por esa subida del 2,5% al 15% sus ingresos podrían haber sido notablemente mayores.
Venden más coches que nunca, creciendo ligeramente en Europa
En concreto, han logrado vender un total de 9.595.000 coches en todo el mundo sumando vehículos de Toyota y Lexus, creciendo tanto en Japón como en Estados Unidos, mientras que en Europa el crecimiento ha sido muy sutil (un 1%, manteniendo el volumen de ventas deseado desde Japón como es habitual en ellos). En Asia (posiblemente complicado por la volatilidad del mercado chino) y en mercados como África, Oceanía, Sudamérica, Centroamérica y Oriente Medio han disminuido las ventas.

Un dato importante es que su margen de beneficio operativo ha descendido de un 10% (una cantidad muy sana, que les permite tener libertad económica para desarrollo de productos y otros negocios) a un 7,4%. Para el futuro, apuntan tanto a una estrategia de cinco marcas (Daihatsu, Toyota, GR, Lexus y la recién formada Century) como a optimizar su capacidad de producción de vehículos electrificados (que, sumando HEV, PHEV, BEV y FCEV, son el 48% del total que vende en todo el mundo).
Ya prevén dejarse 4.344 debido a la situación en Oriente Medio
Su transformación para el futuro será expandirse por mar, tierra y aire, además de maximizar el crecimiento de sus puntos de contacto con los clientes. También buscarán crear más valor añadido a través de los SDV y la robótica, tanto con robots que descarguen piezas de los camiones hacia líneas de producción como otros robots, por ejemplo para transportar equipamiento médico o que faciliten la vida a los clientes en las tiendas.
Ahora bien, en sus predicciones para este nuevo año fiscal que comenzó el pasado 1 de abril (además con nuevo CEO, pues Kenta Kon ya tomó el mando desde esa fecha), sus beneficios totales apuntan a unos de 3 billones de yenes (16.290 millones de euros), dejándose 4.344 millones por el camino. Esto es, en efecto, el impacto que tiene (o prevé que va a tener) para Toyota todo lo que está ocurriendo en Oriente Medio.

Consecuencias de la transformación de Toyota
A su vez, esto tiene dos consecuencias: la más importante es que en estos doce meses se acelerará la transformación de su estructura de negocio capaz de aguantar cambios en el entorno, diversificando sus ramas de negocio. Esto implica negocios relacionados con movilidad marítima, coches voladores o robótica, además de avanzar en el desarrollo de vehículos definidos por software. Su predicción es que la rentabilidad sobre su patrimonio se duplique del 10% al 20% para 2030.
La segunda, según han explicado, es que al diversificar su estructura de negocio, ya no tendrán ‘dinero infinito’ para las carreras. Hasta ahora les hemos visto competir en resistencia, rallies (arrasando en el WRC, especialmente esta temporada y la anterior) y en campeonatos nacionales de Japón como Super GT, Super Fórmula o Super Taikyu, utilizado por los fabricantes como laboratorio de pruebas en circuitos abierto al público. También llevan tiempo metiéndose de vuelta en Fórmula 1 a través de su asociación con el equipo Haas.

