El yacimiento de Jaén no es el primero: la historia de Matamulas explica por qué el coche eléctrico europeo sigue dependiendo de China

El yacimiento de tierras raras descubierto en Sierra Morena ha puesto a Jaén en el mapa estratégico europeo. Los datos son espectaculares y los titulares se han multiplicado. Pero antes de Jaén ya hubo otro proyecto con números igual de prometedores en Ciudad Real, y la historia que arrastra explica mejor que cualquier celebración por qué el coche eléctrico europeo sigue dependiendo de China.

El yacimiento de Jaén no es el primero: la historia de Matamulas explica por qué el coche eléctrico europeo sigue dependiendo de China
El yacimiento limita con espacios protegidos como Despeñaperros, declarado Lugar de Interés Comunitario.

Publicado: 07/05/2026 20:00

11 min. lectura

Esta semana ha ocurrido algo poco habitual en el periodismo industrial español: medio sector se ha rendido a una noticia minera. La compañía australiana Osmond Resources ha confirmado que el yacimiento del Proyecto Orión, en plena Sierra Morena jienense, supera los ensayos metalúrgicos con un concentrado de monacita del 19,4% en óxidos de tierras raras totales. Las cifras encadenan los superlativos: 9,5 kilómetros de mineralización, 220 km² de concesión, acuerdo con Técnicas Reunidas para la planta de procesamiento. Algunos titulares ya hablan de que Jaén puede ser "la mayor fuente de tierras raras de Europa".

Es noticia, sin duda. Pero antes de seguir, conviene mirar al norte de Despeñaperros, en línea recta, apenas 80 kilómetros. Allí, entre Torrenueva, Torre de Juan Abad y Santa Cruz de Mudela, hay otro yacimiento del que casi nadie está hablando ahora mismo: Matamulas. Un proyecto que llegó antes, prometía cifras igual de impactantes y que España lleva más de una década rechazando.

El otro yacimiento: Matamulas, Ciudad Real

La empresa española Quantum Minería, presidida por Javier Merino, identificó la zona en 2013. Los análisis señalaban un contenido de neodimio en la monacita gris del 22,65%, "uno de los mayores conocidos" según la propia compañía. El proyecto contemplaba reservas estimadas en 29,9 millones de toneladas, una producción anual de 2.100 toneladas y una inversión de 60 millones de euros que generaría 150 empleos directos y 400 indirectos.

Las cifras que se manejaban entonces para el coche eléctrico son las que cualquier titular replicaría hoy con entusiasmo. La explotación de Matamulas habría permitido fabricar imanes permanentes para aproximadamente 350.000 coches eléctricos al año o 10.000 aerogeneradores, según los cálculos de Quantum. Cubriría en torno al 16% de las importaciones europeas, contando que Eurostat sitúa esa cifra en 12.900 toneladas anuales para 2024. La Comisión Europea estimó incluso que solo en este yacimiento se podía concentrar una parte significativa de las reservas que Europa necesita para la próxima década.

¿Qué ha pasado con Matamulas? Que está bloqueado desde octubre de 2017.

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Una década de noes

La cronología de Matamulas es la radiografía de un problema sectorial. En 2013, la Junta de Castilla-La Mancha concedió los permisos de investigación. En octubre de 2017, el gobierno de Emiliano García-Page aprobó una declaración de impacto ambiental negativa argumentando dos motivos: la disponibilidad de agua (el proyecto necesitaba entre 310.000 y 500.000 metros cúbicos anuales durante diez años en una zona con alta presión hídrica) y la afección al hábitat del lince ibérico y del águila imperial. La empresa recurrió, pero en enero de 2021 el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha desestimó la apelación. En noviembre de 2022 Quantum solicitó un nuevo permiso de investigación, todavía sin respuesta. En 2024 lo intentaron bajo otro nombre, "proyecto Neodimio", también rechazado. Y en febrero de 2026, hace apenas tres meses, una nueva empresa solicitó la convocatoria de un concurso para acceder al yacimiento. La consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, fue clara:

Mientras tanto, la Plataforma Sí a la Tierra Viva, constituida en 2016, mantiene una oposición organizada que ha recogido 13.600 firmas y que articula a sectores agrarios, vecinales y ecologistas. La Unión Europea, por su parte, descartó incluir Matamulas en su lista de proyectos estratégicos.

Por qué Matamulas explica mucho más que Jaén

Quien siga el sector del coche eléctrico desde hace tiempo ya sabe que Europa importa entre el 90% y el 97% de sus tierras raras procesadas desde China. La Unión Europea aprobó en 2023 la Critical Raw Materials Act con un objetivo claro: que al menos el 10% de las materias primas críticas procedan de territorio europeo en 2030. Jaén encaja perfectamente en ese discurso. Es la noticia que el sector llevaba años esperando. Pero el caso de Matamulas demuestra que descubrir el yacimiento es la parte fácil.

Lo difícil empieza después: superar la oposición social, encajar con espacios protegidos de la red Natura 2000, garantizar el suministro de agua, conseguir licencias de explotación que pueden tardar años, completar evaluaciones de impacto ambiental que en España rara vez salen a la primera y, finalmente, levantar la planta de procesamiento. Ningún proyecto minero estratégico en España ha completado ese recorrido en la última década. Ni el litio en Cáceres (paralizado), ni el wolframio en Salamanca (con conflictos sociales recurrentes), ni Matamulas.

El cuello de botella que no aparece en los titulares

Y esto no es un problema lejano: afecta directamente a cada coche eléctrico que se vende en Europa.

Cada motor de coche eléctrico necesita en torno a un kilo de neodimio importado mayoritariamente de China

Aquí está la parte que no aparece en los titulares de Jaén. Cada motor síncrono de imanes permanentes (PMSM), el tipo más común en los coches eléctricos modernos, necesita en torno a un kilo de neodimio y entre 200 y 400 gramos de praseodimio. Sin esos elementos, no hay motor eléctrico competitivo. Mientras Jaén completa el calendario realista que la propia Osmond Resources ha publicado (estudio de alcance a finales de 2026, prueba piloto con cinco toneladas, producción comercial en cinco a siete años), Stellantis, Volkswagen, Renault, BMW y el resto de fabricantes europeos seguirán comprando esos imanes a precios chinos y con condiciones chinas.

Si Matamulas hubiese arrancado producción en 2018, como pretendía Quantum, hoy llevaría siete años cubriendo aproximadamente el 16% de las importaciones europeas. La cifra equivale a varios cientos de miles de coches eléctricos producidos en Europa con materias primas europeas. No ha ocurrido. Y la pregunta legítima que cabe hacerse, antes de celebrar Jaén, es si realmente hay algo que garantice que el Proyecto Orión termine de otra forma. La experiencia reciente invita a pensar lo contrario.

Lo que conviene mirar a partir de ahora

Las diferencias existen y conviene reconocerlas. Sierra Morena no tiene la misma presión hídrica que el Campo de Montiel, la oposición vecinal articulada hasta ahora es menor, el respaldo institucional inicial parece más sólido y el acuerdo con Técnicas Reunidas aporta peso industrial español a un proyecto liderado por capital extranjero. Pero también hay un factor que se repite: el área del yacimiento limita con espacios protegidos, especialmente la zona de Despeñaperros, declarada Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves. Y eso, en España, suele significar problemas.

El descubrimiento de Jaén es bueno y la noticia merece la cobertura que está recibiendo. Pero el periodismo sectorial no debería quedarse en los superlativos. Lo verdaderamente determinante no es la calidad del concentrado, sino lo que ocurra entre 2026 y 2030. Si la declaración de impacto ambiental sale adelante, si la Junta de Andalucía mantiene el respaldo institucional, si la oposición social no se organiza como lo hizo en Castilla-La Mancha, si Técnicas Reunidas levanta la planta en plazo y si los fabricantes europeos firman contratos de suministro a tiempo. Cinco condiciones que Matamulas nunca pudo reunir.

Una oportunidad que aún tiene que demostrarlo

España no tiene un problema de tierras raras: tiene un problema con los proyectos mineros que las extraen. El subsuelo está ahí, los datos lo confirman desde hace años y el Instituto Geológico y Minero lleva tiempo defendiendo la explotación de recursos autóctonos para reducir el déficit comercial minero, que en 2014 ascendió a 39.544 millones de euros. El reto no es geológico, es político, social y administrativo. Jaén tiene la oportunidad de cambiar esa historia. Pero para celebrarlo tendrá que pasar por un recorrido que Matamulas conoce muy bien y que, una década después, sigue sin completar.

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