¿Quieres estar informado diariamente con las últimas novedades del mundo del motor?

Ahora noPermitir
    Autobild.es

    A qué velocidad van los coches de la Indy 500 - Velocidad máxima

    A qué velocidad van los coches de la Indy 500 - Velocidad máxima
    El óvalo de Indianápolis ha visto velocidades punta de más de 380 km/h.IndyCar Media
    David Plaza
    David Plaza10 min. lectura

    Oficialmente, la vuelta más rápida de un coche en las 500 Millas de Indianápolis la dio Arie Luyendyk a un promedio de velocidad de 237.498 mph, es decir, 382,216 km/h. Sin embargo, la vuelta más rápida en carrera está en poder de Tony Kanaan con una media de 229.188 mph, 368,842 km/h.

    Aunque se suele decir que los vehículos de competición más rápidos son los Fórmula 1, en realidad la respuesta a esa pregunta no es realmente correcta, pues aunque estos son los más sofisticados y los que menos tiempo tardan en dar una vuelta a un circuito, no están concebidos para que prime la velocidad punta sobre la velocidad en las curvas.

    Por tanto, la respuesta lógica hay que buscarla en los circuitos ovales en los que la categoría reina no compite, siendo la IndyCar el máximo exponente de este tipo de competición tan arraigado en Estados Unidos.

    El trazado cuenta con una longitud de 2.5 millas, cuatro curvas y dos rectas

    Y si hablamos de óvalos, no cabe duda de que el Indianapolis Motor Speedway es el más famoso y legendario de todos, ofreciendo además la posibilidad de alcanzar unas velocidades de vértigo que los Fórmula 1 no pueden ni soñar debido a las características de sus monoplazas y circuitos.

    La Indy 500

    Si bien en Estados Unidos las 500 Millas de Daytona de la NASCAR es posiblemente la carrera más popular del país norteamericano, a nivel mundial la Indy 500 no tiene rival con ninguna otra del planeta. Dicha prueba se creó en 1911 y ya ha superado el centenar de ediciones, formando parte desde hace décadas de la ansiada Triple Corona, que sólo ha conseguido Graham Hill y que actualmente persigue Fernando Alonso.

    Junto al Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1 y las 24 Horas de Le Mans, el llamado ‘Brickyard’ fue inicialmente concebido sobre superficie de ladrillos y una vuelta al mismo consta de un total de 2,5 millas. Cada año, si las circunstancias lo permiten, se reúnen en torno al circuito más de 300.000 aficionados, además de muchos millones de espectadores en todo el mundo.

    El circuito

    Como hemos comentado, el trazado cuenta con una longitud de 2.5 millas, es decir, 4.023 metros formados por un rectángulo generado por cuatro curvas y dos rectas de más de un kilómetro que las unen. Aunque pueden parecer iguales, cada uno de los virajes tiene su propio ángulo de peralte y dificultad, aunque con una inclinación aproximada de 9 grados en todos los casos.

    Vídeo con los mejores momentos del 'Fast Nine' de 2020, la sesión con los nueve mejores pilotos en la que se otorga la pole para la Indy 500.

    Dicha cifra hace que Indianápolis sea catalogado como óvalo plano, pues otros como Daytona o Talladega llegan a los 30 grados de peralte. Ya en 1961, la superficie del óvalo se asfaltó por completo, dejando únicamente una franja transversal al sentido de la marcha de 2 metros de ladrillos, que sirve como línea de meta. De ahí el sobrenombre de ‘Brickyard’, ‘yarda de ladrillos’.

    Los récords de velocidad

    Como es de esperar, las velocidades que se alcanzan en Indianápolis con monoplazas muy descargados aerodinámicamente y que cuentan con motores V8 biturbo que pueden llegar a ofrecer 900 CV de potencia, son espeluznantes.

    En la edición de 2020, Marco Andretti ha obtenido la pole de la Indy 500 con un promedio de 231.068 mph (371,867 km/h), pero debemos tener en cuenta que en esta prueba la clasificación se realiza a partir de la media conseguida tras cuatro vueltas consecutivas al circuito.

    La vuelta y promedio de clasificación más rápidos de la historia de las 500 Millas de Indianápolis, obra de Arie Luyendyk.

    En cualquier caso, la cifra del estadounidense está muy lejos de la más rápida registrada oficialmente en una sesión de entrenamientos, clasificación o carrera en las 500 Millas de Indianápolis. Esta corresponde a Arie Luyendyk en la sesión de entrenamientos libres del 12 de mayo de 1996, cuando completó una mejor vuelta a 239.260 mph de promedio, 385,051 km/h.

    La pole más rápida

    El piloto neerlandés, ganador de la carrera en 1990 y 1997, ostenta igualmente el récord de vuelta más rápida y promedio más veloz de clasificación de la historia de las 500 Millas de Indianápolis, ambos conseguidos en 1996 con un monoplaza de Byrd-Treadway Racing.

    En aquella ocasión, la vuelta más rápida fue de 37,895 segundos, lo que propició una media de 237.498 mph (382,216 km/h) en ese giro. Además, la media -que incluye las cuatro vueltas de clasificación- fue de 2 minutos, 31 segundos y 908 milésimas a una media de 236.986 mph (381,392 km/h). Sin embargo, al no haberla conseguido en la sesión final para determinar la pole, el neerlandés no partió primero en la carrera.

    Barreras míticas

    Como ya hemos avanzado, la mítica prueba en el óvalo de Indianápolis comenzó a celebrarse en 1911, momento en el cual la tecnología y la superficie de la pista no permitían velocidades tan altas. Y es que no fue hasta 1919 que se superó la barrera de las 100 millas por hora, con las 200 mph llegando ya en la segunda mitad de la década de los años 70:

    A lo largo de todos estos años, sólo Luyendyk ha logrado llegar a las 236 mph de media. De hecho, únicamente dos pilotos han superado la barrera de las 232 mph a lo largo de la historia: Roberto Guerrero en 1992 (232.482 mph) y Scott Dixon en 2017 (232.164 mph).

    En la barrera de las 231 mph se sitúan ya cuatro pilotos: Scott Brayton (1995), Bruno Junqueira (2002), Helio Castroneves (2003) y Ed Carpenter (2014), mientras que por encima de las 230 mph ya sólo se suma James Hinchcliffe gracias a su pole de 2016 a una media de 230.760 mph.

    ¿Y en carrera?

    Como es lógico, en condiciones de carrera la velocidad es inferior, pues los monoplazas tienen que rodar con el depósito de combustible lleno y los pilotos deben mantener la vida de los neumáticos más allá de las 4 vueltas necesarias para establecer un tiempo de clasificación. Por todo ello, la puesta a punto de los monoplazas es más conservadora para que el coche se comporte de un modo estable durante un largo periodo de tiempo.

    Fernando Alonso posa junto a la yarda de ladrillo, que delimita la meta.

    En dicho contexto, la vuelta más rápida de carrera está en poder de Tony Kanaan, que en 2003 estableció un récord a 229.188 mph de media, 368.842 km/h. Además, la media más alta para el conjunto de las 200 vueltas que componen las 500 millas de la carrera está en poder del propio Kanaan, que en 2013 completó la misma en 2 horas, 40 minutos, 3 segundos y 418 milésimas a una media de 187.433 mph (301.644 km/h).

    ¿Por qué tanta diferencia en relación a la vuelta rápida o la pole? En esta última media se incluye todo lo que ocurre durante la prueba, es decir, paradas en boxes para cambio de neumáticos y repostajes o periodos de bandera amarilla con la incursión en pista del Pace Car, algo que en el caso de las carreras de óvalos es muy habitual ya que cualquier accidente o suciedad en pista ralentiza la carrera para que esta pueda dejarse en perfectas condiciones y permitir las altísimas velocidades ya comentadas sin peligro de daños en los neumáticos u otras partes de los monoplazas.

    Documental que narra el debut de Fernando Alonso en las 500 Millas de Indianápolis 2017.

    Fotos: IndyCar Media