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IndyCarWill Power gana una Indy 500 en la que Oriol Servià rozó la épica

El piloto australiano entró en la historia merced a un gran ritmo y una parada meteórica a mitad de carrera, imponiéndose a Ed Carpenter.

Servià lideró en las vueltas finales con una estrategia alternativa, pero la suerte no acompañó del todo y la gasolina le dejó a tres vueltas de la gloria.

Danica Patrick acaba su carrera con un accidente.

Las 500 millas de Indianápolis no han deparado un número de adelantamientos tan elevado como en los últimos años, pero ha propiciado en su lugar una carrera intensa y con numerosas apuestas estratégicas, en la que los hombres fuertes de la parrilla controlaron gran parte de la prueba. Al final, solo uno de ellos pudo sacar el máximo rédito, y ese ha sido el australiano Will Power, que ha coronado una victoriosa carrera en los Estados Unidos con el triunfo más ansiado.

Al inicio de la carrera, no obstante, las cosas no parecían tan halagüeñas para Power, que se mantuvo en tercer lugar mientras Ed Carpenter y Simon Pagenaud comandaban con solvencia la prueba. La naturaleza de los "nuevos" IndyCar y el intenso calor eliminó los duelos de rebufos de antaño en favor de la importancia de la posición en pista, que los líderes emplearon en su favor. Tras la primera parada, el piloto australiano cayó a la sexta posición, mientras un Tony Kanaan muy enchufado emergía hasta el segundo lugar por delante de Josef Newgarden.

La carrera estuvo marcada, como es habitual, por los accidentes, que este año ocurrieron con más frecuencia si cabe por pérdidas de control. En la vuelta 49, James Davison culminó varias vueltas con un coche subvirador perdiendo mucha velocidad en la curva 3, y siendo arrollado por un Takuma Sato que no pudo esquivarlo. A las dos vueltas de relanzarse, fue Ed Jones el que se accidentó en solitario en la curva 2 y, tras un nuevo relanzamiento en el que Carpenter y Kanaan intercambiaron adelantamientos, Danica Patrick, que había caído al 16º lugar tras salir séptima, puso fin a su carrera de la forma más indeseada al accidentarse en la curva 2.

Kanaan sí logro deshacerse de Carpenter en la posterior resalida, en la que Oriol Servià empezó a ser protagonista. El piloto español había ido ganando posiciones poco a poco hasta situarse 15º, y una buena relanzada le situó entre los 10 primeros, moviéndose en vueltas posteriores alrededor de las posiciones 12-13. Poco antes de la vuelta 100, el tercer turno de paradas fue el fin de las opciones para Tony Kanaan, que sufrió un pinchazo 8 vueltas después de parar. Power había escalado previamente de nuevo hasta el tercer lugar, y una extraordinaria parada en la vuelta 95, sumada al tráfico que sufrieron otros, le permitió abrir un hueco de 5 segundos con Carpenter, que mantuvo en el siguiente ciclo de paradas.

La vuelta 139 deparó el cuarto accidente de la carrera, del que fue víctima un Sébastien Bourdais que no pudo controlar una pérdida del tren trasero saliendo de la curva 3 para accidentarse en la 4. En la resalida posterior, Hélio Castroneves ganó la cuarta posición, pero el brasileño también trompeó en solitario saliendo de la curva 4, siendo esquivado por Ryan Hunter-Reay por muy poco, y un nuevo relanzamiento dio un nuevo accidente, esta vez con Sage Karam como protagonista en la misma curva cuando rodaba séptimo. Quien logró esquivarle por muy poco en esta ocasión fue un Servià que realizó una progresión meteórica por el exterior, pasando del 15º al séptimo puesto. Del mismo modo, un Alexander Rossi que había salido 32º, y que apareció en el top 10 en el turno anterior, ganó seis posiciones entre las dos resalidas con maniobras arriesgadísimas por el exterior para ubicarse tercero.

En el caution, Servià optó por parar en boxes en la vuelta 161, confiando en el que el ahorro de gasolina y un accidente posterior le permitiese terminar sin volver a parar, al igual que Max Chilton, Stefan Wilson, Charlie Kimball y Zach Veach. Una parada lenta le costó posición con Chilton y Wilson, pero el gerundense lo enmendó con otra resalida meteórica a base de ganar 8 posiciones para situarse undécimo. Desde entonces, se dedicó a buscar rebufos para ahorrar el máximo, mientras los líderes ejecutaban sus últimas detenciones. Así, Servià heredaba el liderato a falta de 20 vueltas para el final, sin que Wilson supusiese una amenaza directa. Su carrera era contra Power y Carpenter, además de un Dixon que también paró bajo caution pocas vueltas más tarde.

Una vez se quedó sin rebufo, parecía claro que Servià no llegaba, y el piloto de Scuderia Corsa empezó a hacer mejores vueltas personales, buscando hacer un splash a final de carrera y asaltar a los líderes. No obstante, a falta de 10 vueltas para el final, Kanaan terminó su carrera contra el muro, algo que, en principio, jugaba a favor del español. Su ingeniero así lo manifestó en televisión. Solo hacía falta un caution largo, una buena resalida y una dosis de suerte... pero esta no llegó cuando la prueba se reemprendió a 7 vueltas del final.

Servià no logró la mejor de las resalidas, y tanto Wilson como Harvey lograron adelantarle, además de Power. A cinco vueltas del final, Wilson y Harvey emprendieron camino de boxes, y Servià tuvo que hacer lo propio una vuelta después. Ahí murió su asalto a una victoria que habría sido histórica, propiciando con ello un merecido triunfo para Power, uno de los pilotos más dominantes en circuito de la historia de la IndyCar, y cuya adaptación progresiva a unos óvalos que antes detestaba, y que le costaron tres títulos entre 2010 y 2012, ha quedado completada con este triunfo. En su mejor Indy 500, Carpenter tuvo que conformarse con el amargo segundo puesto, y la estrategia de Dixon, al que el segundo triunfo se le resiste desde hace 10 años, fue suficiente para obtener una sólida tercera posición.

Rossi culminó una extraordinaria Indy 500 en cuarta posición por delante de Hunter-Reay y Pagenaud. Con una progresión constante y silenciosa, incluído un adelantamiento en la última resalida, Carlos Muñoz mantiene su buen récord en Indianápolis con un séptimo puesto por delante de un Josef Newgarden al que la variación de su estrategia tras el accidente de Danica Patrick le dejó a pie cambiado durante el resto del día. Robert Wickens, con la misma estrategia y alargando de forma decisiva sus stints, rescató el terrible mes de Schmidt con un noveno, completando el top 10 un Graham Rahal con mucho mejor ritmo de carrera en la segunda mitad de la misma.

Servià, por su parte, acabó en una discreta 17ª posición una carrera en la que mereció muchísimo más, arriesgando al máximo en las resalidas con un coche que nunca tuvo ritmo de cabeza hasta el día de hoy, y quedándose a muy pocas vueltas y circunstancias de que su estrategia funcionase. Con todo, un primer intento más que digno para Scuderia Corsa, y una nueva desazón para el piloto español, al que cabe esperar de vuelta el próximo. Él mismo lo dijo el año pasado: "Volveré para ganar esta carrera", y cada vez está más y más cerca. Con un coche mejor, quizá sea posible. Por lo pronto, es Power quien celebra y bebe la leche que corona una trayectoria que convierte a los buenos pilotos en leyendas. Sea mejor o peor la carrera, eso nunca cambia en Indianápolis.

Resultados de las 500 millas de Indianápolis (200 vueltas)

Fotos: IndyCar Media

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