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    IndyCarLong Beach renueva y asegura la continuidad de su Gran Premio hasta 2028

    Long Beach renueva y asegura la continuidad de su Gran Premio hasta 2028
    Long Beach continuará siendo la prueba glamurosa por excelencia del calendario.IndyCar Media
    Adrián Fernández
    Adrián Fernández7 min. lectura

    El icónico urbano californiano prolonga cinco años más su vinculación con la categoría, que terminaba tras la edición de 2023.

    En esta ocasión no había contraoferta para llevar la carrera al Mundial de Fórmula 1 como en 2014 y 2017.

    IndyCar cumplirá cuatro décadas en esta pista desde su debut en 1984.

    Con más antelación de lo esperado, IndyCar Series ha recibido luz verde para prorrogar su contrato con el Gran Premio de Long Beach, su carrera más emblemática a excepción de las 500 millas de Indianápolis. Fundada en 1975, la prueba pasó a formar parte del calendario en 1984 tras ocho años en la Fórmula 1. El nuevo contrato llega con el regreso de la prueba a su tradicional fecha de abril, después de que la pandemia del COVID-19 obligase a cancelar el evento en 2020 y a posponerlo en 2021 a una cita final en septiembre, siendo así escenario de la coronación de Álex Palou.

    A diferencia de las dos últimas renovaciones, IndyCar no contaba con la competencia formal de un grupo promotor que buscase atraer a la Fórmula 1, y el rol de Roger Penske como propietario ha agilizado aún más el proceso. Con un contrato vigente cuya finalización estaba situada en 2023, el Consejo Ciudadano de Long Beach ha dado su aprobación al acuerdo alcanzado con Grand Prix Association of Long Beach (GPALB), los promotores del evento, para prorrogar el acuerdo por cinco temporadas más. Con ello, Long Beach tiene garantizada su presencia en el calendario hasta 2028, con IMSA y los Stadium Super Trucks como eventos complementarios.

    En este nuevo acuerdo, la ciudad se ha comprometido a efectuar mejoras en el asfaltado del circuito de 3.167 metros durante los próximos dos años, y a que GPALB pueda aplazar el pago de una tasa de permisos de casi 100.000 dólares correspondiente al cancelado evento de 2020. A su vez, GPALB pasará a ser parte interesada en las potenciales modificaciones urbanísticas que interfieran con el actual trazado, algo que no ha ocurrido en las últimas dos décadas. Los rectores locales deberán notificarles de cualquier acuerdo alcanzado, y los promotores inmobiliarios podrían tener que convenir la adecuación de su proyecto con GPALB en lo referente al impacto que este tendría sobre el circuito.

    Los nuevos términos del contrato incluyen también una reducción de cuatro días en el periodo de ensamblaje y desmontaje del circuito a partir de 2023, la limitación de los trabajos en la pista a la jornada de trabajo estándar (de 09:00 a 18:00), un pago anual de 30.000 dólares por parte de GPALB para reparar los daños en las calles, y una "priorización" de los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles, los cuales podrían requerir ciertas ubicaciones de la zona por motivos logísticos. Entre ellas, el 'parking del elefante' que alberga buena parte de la sección final del trazado, y que en 2018 ya había sido señalado como candidato para acoger nuevas construcciones.

    «Esta extensión es el resultado de largas conversaciones, y creemos que beneficia a todas las partes implicadas. El Gran Premio ha sido siempre un evento muy fuerte de la comunidad, y este acuerdo amplifica esa relación especial con la ciudad de Long Beach», asegura el presidente de GPALB, Jim Michaelian, quién también se mostró satisfecho por el aspecto urbanístico del acuerdo. «Sin ese requerimiento, cualquier promotor podría haber ejecutado un plan que no nos diese cabida a discutir o aportar nada».

    Las últimas renovaciones de Long Beach habían tenido lugar en abril de 2014 y agosto de 2017, siendo ambas mucho más complejas por una propuesta rival que planeaba devolver la Fórmula 1 al circuito urbano. Tras ella estaba el fundador del Gran Premio, Chris Pook, que alegaba un gran deterioro del evento a nivel económico y hostelero que el Mundial podría haber solventado. Sin embargo, un estudio de viabilidad desaconsejó esta idea en base a la experiencia contrastada de los actuales promotores, así como el gran coste económico que habrían supuesto adaptar la pista al Grado 1 FIA (incluido un parón de dos años hasta que la pista estuviese lista en... 2020), la limitación del desarrollo inmobiliario de la zona y el pago de las altas tasas anuales.

    Todas las extensiones de contrato con Long Beach se han hecho por cinco años, salvo la de 2014 en la que solo se prorrogó por tres años para dar margen a la propuesta de Pook. La renovación de 2008 llegó en marzo, un mes después de la reunificación con Champ Car (en abril se disputaría la carrera final de esta categoría en este mismo trazado), y tres años después de la farragosa renovación de 2005 que se cerró en junio a tres semanas de expirar el contrato firmado en 1999 por CART/Champ Car. Por el camino, se venció una propuesta rival de IndyCar, y GPALB adquirió los activos del circuito a Dover Motorsports por 15 millones de dólares, 83 menos de los que estos pagaron a Pook en 1998. El ejecutor de esa compra fue Kevin Kalkhoven, co-propietario de Champ Car en la época, y que permanecía en el grupo promotor hasta su muerte hace escasos días.

    Fotos: IndyCar Media