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    Amores de juventud: el Jaguar XJ220

    Amores de juventud: el Jaguar XJ220
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    El imponente Jaguar XJ220.
    David Plaza
    David Plaza8 min. lectura

    En pleno auge de los superdeportivos, Jaguar quiso sumarse a la guerra de potencia y velocidad punta que estaba librándose en Europa. Y lo hizo con una máquina descomunal que pudo ser incluso más imponente.

    Impresionantes máquinas como el Lamborghini Countach, el Porsche 959 o el Ferrari F40 habían abierto una puerta por la que comenzaron a entrar posteriormente los denominados primeros hypercar de la historia de la automoción: el Bugatti EB110 y el McLaren F1.

    Y, en este selecto y exclusivo grupo de joyas mecánicas, el Jaguar XJ220 merece un lugar de privilegio a pesar de que no pudo llegar en peor momento al mercado. Y es que, cuando Porsche abrió la veda en 1986 con el 959, el mundo vivía una época de esplendor y los caros y ostentosos deportivos vivían su época de esplendor.

    El proyecto nació con la idea de crear un deportivo con motor V12, tracción total, ruedas traseras directrices y suspensión activa

    Jaguar llevaba años centrada en el lujo y la comodidad de sus berlinas y coupés, dejando de lado el gen deportivo que tan buen nombre le hizo ganarse en los circuitos décadas atrás. Por eso, cuando Porsche, Ferrari, Lamborghini y otros entraron en guerra técnica, Jaguar quiso unirse de dos maneras: volviendo a Le Mans y construyendo el superdeportivo definitivo.

    Gran idea en el momento equivocado

    El proyecto, que llevaba gestándose desde 1984, se desarrolló conjuntamente con Tom Walkinshaw Racing (TWR) y nació con la idea de crear un deportivo con motor V12, tracción total, ruedas traseras directrices y suspensión activa, además de aerodinámica adaptativa. Pero la compra de Jaguar por parte de Ford en 1988 trajo consigo un importante recorte de presupuesto, que acabó cercenando muchos de esos conceptos técnicos presentados a través de un concept car en 1986.

    Ahí llegó el primer problema para el XJ220, ya que el aluvión de pedidos (con señal obligatoria de 50.000 libras) se perdió en buena parte cuando se supo que el coche pasaría a contar con un motor V6 biturbo, tracción trasera y suspensiones convencionales, entre otras cosas.

    Martin Brundle probó el Jaguar XJ220 para Fifth Gear.

    Al menos eso le sirvió al Jaguar XJ220 para perder una buena parte de su peso y complejidad mecánica, que finalmente dio como resultado su lanzamiento al mercado en 1992 con un precio cercano al medio millón de libras.

    El segundo pilar del fracaso comercial del XJ220 se generó a consecuencia de la crisis económica mundial que llegó en esa época, lo que mermó considerablemente la capacidad financiera de los ricos europeos y estadounidenses interesados en este tipo de coches.

    Así, un proyecto que inicialmente iba a contar con 350 unidades, acabó vendiendo menos de 300 y tras dos años de mucho esfuerzo. Finalmente, en 1994 Jaguar ordenó el cese de la producción del Jaguar XJ220.

    El récord de velocidad en mente

    Una de las batallas derivadas del auge de los superdeportivos era poder colgarse la etiqueta de coche más rápido del mundo. Jaguar también quiso entrar en ese juego, concibiendo un coche aerodinámicamente sobresaliente desde el punto de vista de la penetración del aire, pero que propiciaba estabilidad a alta velocidad y un comportamiento dinámico muy radical.

    El XJ220, provisto de chasis monocasco de aluminio, contaba con un motor central V6 biturbo derivado del MG Metro 6R4 del grupo B del Mundial de Rallies, con 3,5 litros de cilindrada, 549 CV y 642 Nm de par máximo. No era de extrañar, por tanto, que sus prestaciones fueran de infarto y consiguiera convertirse en el coche más rápido al ser capaz de alcanzar los 354 km/h, que hacían honor a su nombre (XJ por la denominación del motor y 220 por las millas por hora a las que podía llegar).

    Pero, cuando se trataba de conducir por carretera o circuito y hacer algo más que pisar a fondo el pedal, el XJ220 se convertía en una pesadilla para el conductor, que se veía obligado a gestionar tanta potencia sin dirección asistida ni ABS. A ello se le sumaba un comportamiento inestable a alta velocidad a consecuencia de la aerodinámica y a pesar de contar con efecto suelo y difusor.

    Eso sí, el interior del Jaguar XJ220, al que en un principio se accedería a través de puertas de tijera que finalmente fueron desechadas por unas convencionales, era todo lujo y elegancia al más puro estilo de la marca y a diferencia del resto de rivales, que solían recurrir a diseños sencillos y espartanos.

    Incursión en la competición

    En 1993, Jaguar tomó parte en las 24 Horas de Le Mans con el XJ220-C de la categoría GT, venciendo en la misma e incrementando aún más el prestigio de la marca británica en los circuitos… aunque sólo hasta que se descubrió que el coche había competido sin catalizador, algo obligatorio por reglamento.

    Así las cosas, el XJ220-C fue excluido y Jaguar tuvo que contentarse con los siete títulos absolutos en La Sarthe, lo que le mantiene como el cuarto fabricante con más triunfos en Le Mans, sólo por detrás de Porsche (19), Audi (13) y Ferrari (9).

    Efímero fue el éxito y el reinado del Jaguar XJ220, que sin embargo es uno de los superdeportivos más admirados por su estética afilada y su imponente aspecto. La del XJ220 es la historia de lo que pudo ser y no fue… pero también la de un mito que no ha disfrutado del reconocimiento merecido.

    El lujoso y cuidado interior del XJ220.

    CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

    El motor V6 biturbo iba a ser un V12 en un principio.

    Fotos: wheelsage.org

    Amores de juventud: el Jaguar XJ220