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Lamborghini Diablo GT1, el Diablo de carbono de 664 CV para solo 1.050 kilos

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El Diablo GT1 fue la variante más brutal del Lamborghini Diablo. Más de 660 CV para apenas 1.000 kilos, que tenía como fin competir en el Campeonato FIA GT.

Una bestia vestida en carbono que quedó aparcado justo después de ser presentado, por lo que también es de los más raros de toda la producción del Diablo.

Su bastidor modificado y una carrocería completa de carbono.

El Lamborghini Diablo GT1 fue el resultado del efímero proyecto de competir en la Clase 1 del entonces recién nacido Campeonato FIA GT. Un proyecto que no tuvo la suerte de cara, ya que la compañía no solo se encontraba en una situación económica complicada sino que cambiaba de propietarios poco tiempo después, dejando aparcado el proyecto que dio a la vida al Diablo más brutal hasta la fecha.

A finales de los años ochenta, el Campeonato del Mundo de Resistencia había logrado tener casi tanta popularidad como la propia Fórmula 1. Lo que asustaba a la FOCA, la compañía que controlaba los derechos televisivos de la Fórmula 1, léase Bernie Ecclestone, por lo que la FIA procuró una serie de cambios de reglamento que provocaron la desaparición del Grupo C a inicios de los noventa.

En ese momento el Grupo C era la mayor categoría, auténticos prototipos que no precisaban de la fabricación de ejemplares de calle para su homologación, por lo que a pesar de que Porsche era la clara dominante con su 962, numerosas marcas como Aston Martin, Jaguar, Nissan, Mercedes o Mazda participaron regularmente hasta la desaparición del Grupo C, poco antes de la primera carrera de 1993.

La última mitad de la década de los noventa vivió un resurgir de las categorías de resistencia. El Campeonato BPR, recién nacido en ese momento, evolucionaba rápidamente hacia unas nuevas categorías de Gran Turismo, derivados de modelo de calle. De las que la categoría GT1 era la que recogía los modelos más poderosos, requiriendo unas pocas unidades fabricadas para poder ser homologados.

Pocos elementos exteriores sobrevivieron en el GT1.

Por lo que algunos de los modelos eran auténticos prototipos que poco o nada tenían que ver con los vehículos de calle. Como ejemplo los espectaculares Porsche 911 GT1 o los Mercedes-Benz CLK GTR.

Esta nueva categoría atrajo a numerosas marcas, que no debían realizar desembolsos muy considerables ni fabricar demasiados ejemplares para poder homologar los modelos de competición.

Una de las marcas que también se interesaron por esta nueva categoría fue Lamborghini, en ese momento todavía propiedad de las compañías orientales Mycom Setdco y V'Power Corp., propietarias de la firma de Sant´Agata Bolognese desde que fuera vendida por Chrysler en 1994.

El nuevo proyecto para la Clase GT1, que recibió el código 132, no fue desarrollado en casa, para ello en 1996 Lamborghini encargaba a una compañía francesa especializada en prototipos y vehículos de competición, Signes Advanced Technology (SAT), que diseñaran una versión de competición sobre el Diablo.

La longitud aumenta pero es un poco más bajo.

La normativa de la Clase GT1 permitía que solo fueran fabricadas unas pocas unidades de calle para la debida homologación, por lo que los prototipos eran diseñados con total libertad por parte de los ingenieros. Y aunque las marcas tuvieron que comercializar unas cuantas unidades de calle a posteriori, los modelos que llegaron a los circuitos eran auténticos prototipos de competición, sin compromisos. No muy distintos de los antiguos Grupo C a nivel técnico, aunque mantuvieran algunos rasgos de modelos propios de cada marca.

El proyecto contemplaba el desarrollo del modelo por parte de la compañía gala, mientras la mecánica sería creada en casa. Para ello, en Lamborghini prepararon una nueva versión de 6.0 litros del V12 con el bloque en aleación ligera y mayor carrera, así como una inyección reprogramada.

Este V12 disponía de 664 CV (655 hp) con un peso de poco más de 200 kilos, este más tarde fue evolucionado y empleado en los Diablo GT y Diablo VT 6.0, ya en la época en la que la marca italiana estaba bajo control de VAG.

En cuanto al cuerpo, SAT modificaba gravemente el bastidor tubular original del Diablo, reemplazando la suspensión por completo. El resultado era una batalla que crecía hasta los 2.695 mm, con una longitud de 4.705 mm y una altura reducida a 1.004 mm., el peso total del conjunto era de unos contenidos 1.050 kilos, una enorme diferencia frente a los más de 1.500 kilos del Diablo de calle.

Carrocería por completo en fibra de carbono.

Los paneles de la nueva carrocería ahora eran de fibra de carbono, cuyo diseño final dispone de ciertos rasgos del Diablo original, pero con una silueta completamente diferente.

Si en el frontal encontramos el morro del Diablo, el GT1 sustituía los faros retráctiles por unas ópticas elipsoidales fijas bajo una tapa transparente, conjunto que no está relacionado con las ópticas del Nissan 300 ZX que Lambo empleaba poco después en las versiones de calle, mientras que el spoiler delantero daba paso a una nueva entrada de aire central.

El capó delantero disponía de dos salidas de aire, para el nuevo radiador que se encontraba en el vano delantero.

En la vista lateral se intuyen las puertas de tijera del Diablo, pero poco más, ya que SAT amplió las entradas de aire y añadió nuevas tomas NACA tras las puertas. Desde las puertas hacia atrás todos es prácticamente nuevo, con una trasera monobloque que se levanta casi al completo para poder acceder mejor a la mecánica. Esta zona alarga la cola creando un voladizo trasero que era inexistente en el Diablo estándar.

La versión Stradale cuenta con un interior acabado.

Dos entradas de aire rectangulares a modo de chimenea coronaban el capó trasero, asomando sobre el techo y un pequeño spoiler trasero aparece sobre las ópticas traseras, los únicos elementos reconocibles del Diablo al ver el modelo desde la zaga.

El bastidor se complementaba con llantas de 18 pulgadas OZ de tuerca central con neumáticos de 275/40 delante y 345/35 detrás, y unos frenos AP Racing perforados con pinzas Brembo de 6 pistones delante y 4 detrás.

El nuevo Diablo GT1 era presentado por SAT en Italia en la primavera de 1997 y ya en 1998 dispuso de la debida homologación. No obstante, poco después de ser presentado, el proyecto quedó aparcado y ya en 1998, sus nuevos propietarios no lo retomaron, siendo desarrollados los posteriores Diablo GT y Diablo GTR.

En total, solo fueron fabricados 2 ejemplares, de número de bastidor VLA12001 y WLA12000. El último se corresponde con el ejemplar amarillo de las imágenes, que quedó en propiedad de SAT. El primero fue vendido a Japón, donde participó regularmente en pruebas de GT. Este ejemplar recibió una pequeña evolución en 1998, sustituyendo las ventanas de cristal por plexiglas y recibiendo nuevas entradas de aire y pequeñas mejoras aerodinámicas.

La segunda versión sí llegó a competir, en Japón.

Hoy día estos dos ejemplares son piezas extremadamente raras y valiosas, y no fue hasta hace unos días que no supimos la existencia de una de estas a la venta. Concretamente el ejemplar amarillo, que está disponible en un concesionario italiano, Mistral Motors, por un precio no declarado.

Este es una versión Stradale, preparada para calle pero con las especificaciones completas del proyecto GT1, muestra un interior biplaza revestido en tejido azul, aunque con numerosas modificaciones derivadas del modelo de competición, como parte de la jaula de seguridad a la vista, una nueva palanca de cambios desnuda e incluso un pequeño display en la consola central que indica la marcha engranada.

Fotos: Mistral Motors

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