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    Amores de juventud: el Lamborghini Diablo

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    El Lamborghini Diablo, una bestia del asfalto.

    Pocas veces el nombre de un coche ha definido tan bien su carácter. El Lamborghini Diablo era salvaje, traicionero y maligno, pero también uno de los deportivos más icónicos de todos los tiempos y digno sucesor del Countach.

    Ferruccio Lamborghini fundó la marca que lleva su apellido en 1963 tras una discusión con Enzo Ferrari. El fabricante de tractores italiano era un gran admirador de Il Commendatore, pero estaba cansado de tener problemas mecánicos constantes con las máquinas de Maranello. Un día, Enzo le contestó que un fabricante de tractores no podía entender cómo se construían los superdeportivos y el resto es historia.

    Desde el lanzamiento del primer Lamborghini en 1964, el 350 GT, hasta el lanzamiento del Diablo en 1991, este gran amante de la tauromaquia se labró un gran prestigio principalmente con dos modelos: el Miura y el Countach. El Diablo debía tomar el relevo de este último, un radical superdeportivo que conquistó los corazones de millones de aficionados al mundo del motor.

    Así prueba Dani Clos un Lamborghini Diablo SE30.

    Y vaya si lo hizo, aunque con una estética menos desmesurada, lo cual no era difícil. Marcello Gandini, diseñador de iconos como el Miura, el Lancia Stratos o el Bugatti EB110, ideó un deportivo agresivo e imponente, pero la llegada de Chrysler al accionariado de la firma de Sant’Agatha Bolognese propició que el proyecto inicial pasara a manos de Tom Galo para su finalización, suavizando este las líneas de la carrocería para hacerlo más dócil a la vista y también más eficiente aerodinámicamente hablando. Ya a finales de los 90, cuando el Grupo VAG se hizo con Lamborghini a través de Audi, Luc Donckerwolke firmó su último restyling.

    Un Countach actualizado

    Muchos elementos del Lamborghini Countach fueron heredados por el Diablo, aunque este actualizó numerosos elementos para adecuarse a los tiempos. El chasis monocasco, por ejemplo, contaba con dos subchasis tubulares portantes en ambos extremos del coche y fueron fabricados en acero menos resistente para absorber la energía de un posible impacto en caso de accidente, lo que hizo del Diablo un coche muy seguro.

    Las suspensiones eran, en esencia, las mismas, mientras que el motor fue revisado para mejorar sus prestaciones. El bloque seguía siendo el de 12 cilindros en V atmosférico con inyección electrónica multipunto de las últimas versiones del Countach, pero elevado a 5,7 litros de cilindrada para arrojar una cifra inicial de 492 CV de potencia, con catalizador incluido.

    El Diablo era una máquina imponente y estilizada con un coeficiente aerodinámico de sólo 0,31

    También permanecían las puertas de apertura vertical que popularizó el Countach, mientras que el interior fue profundamente optimizado por Chrysler para resolver muchas de las incomodidades del predecesor del Diablo. ¿El resultado? una máquina imponente y estilizada con un coeficiente aerodinámico (Cx) de sólo 0,31.

    El vehículo de producción más rápido del mundo

    Cuando salió a la luz el Lamborghini Diablo, la marca italiana lo presentó como el vehículo más rápido del mundo, ya que era capaz de alcanzar los 325 km/h, acelerando de 0 a 100 km/h en sólo 4,1 segundos.

    Pero eso no llevaba implícita una retahíla de elementos electrónicos, todo lo contrario. El Diablo carecía de control de tracción o incluso ABS o dirección asistida, por lo que domarlo era cosa de valientes y conductores experimentados. No en vano, uno de sus desarrolladores fue el piloto de rallies Sandro Munari.

    En 1993 se lanzó la versión VT (Visco-Traction), que contaba con tracción a las cuatro ruedas y diferencial viscoso central, proveniente del Lamborghini LM002, que entregaba hasta un 25% de la potencia a las ruedas delanteras. De igual modo, incorporaba suspensión pilotada electrónicamente y podía comprarse en versión Roadster.

    En 1994 salió la versión SE30, que marcaba el trigésimo aniversario de Lamborghini, aumentándose la potencia hasta los 525 CV y mejorando elementos como el sistema de refrigeración, las ruedas y los frenos a través de nuevas tomas de aire, llantas de 18 pulgadas y discos perforados. Esta versión podía incluir un kit de preparación denominado JOTA que elevaba la potencia hasta los 604 CV y lo convertía en el Diablo más potente de la historia.

    El Diablo SV fue lanzado al mercado en 1996, recuperando las míticas siglas Super Veloce utilizadas por primera vez en el Miura y que posteriormente se han popularizado en múltiples modelos de la marca. Este modelo comenzó a venderse con 510 CV de potencia que poco después fueron elevados a 530 CV, sustituyéndose también los faros escamoteables por unos fijos en la parte frontal. De igual modo, llegó un alerón trasero ajustable y, por fin, el sistema ABS a los frenos.

    La llegada de Audi

    En 1998, Chrysler vende la marca a Audi, que forma parte del Grupo VAG y dota a Lamborghini de una estabilidad financiera y de gestión hasta entonces nunca encontrada. El primer fruto de este movimiento es el Diablo GT, que cuenta con una potencia de 575 CV a través de un motor de 6 litros y que alcanza la mareante cifra de 340 km/h.

    Sin duda el Diablo era ya uno de los grandes superdeportivos de los 90 en la década de esplendor de este tipo de vehículos, ganando no sólo potencia, sino también aligerando peso y mejorando su aerodinámica. Todo ello redundó, además, en una notable mejoría de su comportamiento dinámico y de la calidad general de fabricación.

    La última versión del Diablo antes de ser relevado por el Murciélago fue presentada en 2000 y adoptó el nombre de VT 6.0, recibiendo numerosas novedades estéticas y mecánicas para entrar con buen pie en el nuevo siglo.

    La tapicería de esta unidad del 30 aniversario era especialmente llamativa.

    Elementos como el salpicadero, el sistema de sonido o la ergonomía interior mejoraron, aunque la potencia se redujo hasta los 550 CV. Además, el cliente de uno de los 40 ejemplares puestos a la venta podía elegir entre tracción total y propulsión trasera.

    Al final de su producción en 2001, Lamborghini había vendido un total de 2884 ejemplares de alguna de las versiones del Diablo, un vehículo que sin duda ha decorado infinidad de habitaciones de jóvenes apasionados por el mundo del motor, bien sea en póster o con maquetas a escala. Todo un monstruo de la carretera.

    CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

    El diabólico motor V12 de 6 litros del VT 6.0.

    Amores de juventud: el Lamborghini Diablo