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    La historia del Peugeot 309 GTIAmores de juventud, el Peugeot 309 GTI

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    El Peugeot 309 GTI.

    ¿Eres de la generación de la EGB? Entonces seguro que conoces el Peugeot 309 GTI, por mucho que su hermano de la gama 205 sea el más popular. En esta ocasión recordamos uno de los compactos deportivos de los 80 y 90 que tiene un origen muy particular.

    La industria francesa de la automoción vivió años convulsos y agitados en los años 70 y 80, lo que explica la razón de ser de nuestro protagonista de hoy: el Peugeot 309 y su variante más deportiva.

    A mediados de los años 60, el Grupo PSA comienza su existencia con la alianza de tres marcas: Peugeot, Talbot y Simca. Pero no fue hasta 1976 que Citroën se unió tras la amable -e irrevocable- petición del gobierno francés a la empresa de que rescatara a la marca del chevrón.

    El Horizon era de lo poco bueno que producía Talbot, por lo que Peugeot quiso aprovecharlo para impulsar sus ventas

    En aquellos tiempos, Talbot pasaba por dificultades a consecuencia de su discutible estrategia comercial de comercializar vehículos derivados de anteriores modelos de Peugeot y la propia marca del león tampoco vivía sus mejores momentos, por lo que la forzada compra de Citroën agudizó aún más la crisis.

    A consecuencia de ello, PSA decidió hacer recortes drásticos, cerrando Talbot y Simca y cancelando algunos modelos propios de escaso éxito comercial. Ello propició el nacimiento del Peugeot 309, que en un inicio iba a ser el relevo del Talbot Horizón e iba a adoptar el nombre de Talbot Arizona.

    No en vano, el Horizon era de lo poco bueno que producía Talbot, por lo que Peugeot quiso aprovecharlo para impulsar sus ventas y presentar un vehículo que pudiera competir en el segmento de los compactos.

    Así anunciaba Peugeot el 309 GTI en 1989.

    El 309 fue lanzado en 1986, coincidiendo con el fin de la comercialización del Horizon, y tuvo una buena acogida general, especialmente a consecuencia de una estética moderna y que satisfizo a prensa y clientela.

    Entre los inconvenientes, destacaba su concepción con la bandera de la contención de gastos en lo más alto, lo que propició que muchos elementos derivaran directa o indirectamente del Peugeot 205, lanzado tres años antes.

    Comenzando por el principio, el chasis era el de un 205 alargado 5 centímetros y los motores de las versiones más modestas eran fabricados por Simca, marca ya desaparecida pero que mantenía su producción de propulsores para diversos modelos del grupo.

    Muchos otros elementos, incluidos los del interior del habitáculo, provenían del 205, lo que restaba mucha personalidad al 309 y lo hacía algo impersonal. Ya en 1987 se introdujo la versión de tres puertas y dos años más tarde se realizó el único restyling del modelo, aunque de un modo bastante sutil a nivel estético.

    El último día de 1993, Peugeot cesó la producción del 309, que se despedía del mercado tras alcanzar la cifra de 1,6 millones de unidades vendidas. Había llegado el momento de dar la bienvenida al Peugeot 306.

    El Peugeot 309 GTI

    La versión deportiva del 209 vio la luz en 1987, coincidiendo con el lanzamiento de la carrocería de tres puertas. Este modelo se convirtió en el más potente de la gama al incorporar un motor 1.9 y 130 CV equipado con inyección electrónica, el mismo que comenzó a utilizar el 205 GTI ese mismo año y que en realidad procedía del Citroën BX GTI.

    Lo cierto es que este motor era un gran acierto puesto que, a pesar de ser simple, rendía a las mil maravillas sin renunciar a la sencillez y fiabilidad que tan apreciado lo hizo en la época.

    El comportamiento dinámico del 309 GTI era sobresaliente.

    Ya en 1989, con la llegada del anteriormente mencionado restyling del modelo, toda la gama recibió nuevos motores Peugeot TU que rompían definitivamente con Simca y el GTI no lo fue menos, heredando un bloque de 1.9 litros, 16 válvulas y 160 CV de potencia también montado en el Peugeot 405 Mi 16 y el Citroën BX GTI 16v.

    El ‘nuevo’ 309 GTi 16v destacaba por su comportamiento, prestaciones y una relación peso/potencia excelente gracias a sus escasos 975 kg. de peso, aunque entre sus inconvenientes se contaban una sonoridad elevada a consecuencia de su aerodinámica y modesto aislamiento o la permanente falta de personalidad interior, tanto en cuanto a diseño como exclusividad y tapizados.

    Ágil y rápido

    El Peugeot 309 GTi 16v salió al mercado con el mismo precio (3,2 millones de pesetas) que dos de sus directos rivales: las versiones deportivas del Volkswagen Golf y el Opel Kadett. Pero, una vez en marcha, nuestro protagonista comenzaba a destacar por sí mismo gracias a una sobresaliente estabilidad y agilidad en tramos revirados.

    El 309 no era tan nervioso como el 205, pero seguía siendo capaz de sortear curvas y tramos enlazados con brío gracias al bastidor y su poco peso, al que se unía una relación de cambio tirando a corta que aprovechaba a la perfección la potencia disponible.

    El Peugeot 309 GTI era un valor seguro con el que encontrar diversión al volante combinada con un uso diario adecuado

    Tanto la dirección como el cambio eran también precisos y rápidos, por lo que todo conjuntaba adecuadamente en un 309 que también contaba con una frenada equilibrada y potente, pero además muy resistente al temido fading.

    En resumen, el Peugeot 309 en sus versiones GTI era un valor seguro con el que encontrar diversión al volante combinada con un uso diario adecuado. No contó nunca con la fama de la que sí disfrutó el 205 GTI, seguramente porque llegó más tarde y nunca se acercó al mundo de la competición como sí lo hizo su hermano pequeño, que de hecho se convirtió en leyenda.

    En cualquier caso, eso no le hace menos merecedor de un merecido reconocimiento y homenaje.

    CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

    El interior del 309 GTI carecía de encanto y personalidad.

    No te pierdas el resto de clásicos recordados en nuestra sección, Amores de juventud.

    Fotos: wheelsage.org

    Amores de juventud, el Peugeot 309 GTI