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    Amores de juventud: el SIMCA 1000

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    El SIMCA 1000, uno de los iconos del parque móvil español del siglo pasado.Wheelsage.org

    Tras la Segunda Guerra Mundial, el sector de la automoción comenzó a reactivarse a mediados de la década de los años 50 y lo hizo principalmente gracias a coches pequeños y económicos. Uno de los más icónicos de nuestro país fue el SIMCA 1000.

    El SIMCA 1000 es conocido en España por muchas razones e incluso llegó a protagonizar una de las canciones más populares de los 80: «Qué difícil es hacer el amor en un SIMCA 1000», de Los Inhumanos.

    Pero este pequeño sedán de cuatro puertas fue mucho más que eso, y como rival del SEAT 600 o del Renault 8 en los años 60, fue capaz de ofrecer a las clases más modestas una alternativa de movilidad hasta entonces sólo accesible a los más acomodados.

    Pigozzi comenzó a trabajar en el proyecto de un coche de tres volúmenes, motor trasero y cuatro puertas

    Una vez superada la posguerra, la industria del automóvil comenzó a recuperar su esplendor a mediados de los años 50, pero la Guerra del Sinaí propició que el petróleo escaseara -en Europa incluso se produjeron racionamientos- y los fabricantes debieron recurrir a vehículos económicos y de menor consumo para seguir funcionando.

    Con esas premisas, Citroën ya llevaba años vendiendo el 2CV, uno de los coches de la posguerra por excelencia. Y SEAT lanzó el 600 en 1957, pero no fue la única en apostar por este tipo de coche, ya que SIMCA presentaría el 1000 en el Salón de París de 1961.

    La obra de Pigozzi

    Enrico Teodoro Pigozzi fue un comerciante e industrial italiano que inició su andadura en el sector de la automoción distribuyendo motocicletas británicas y estadounidenses en el Piamonte, así como vendiendo máquinas procedentes de la Primera Guerra Mundial.

    Ya en la década de los años 20, a raíz de su relación con FIAT como suministrador de acero, fue nombrado Representante General de FIAT en Francia con sólo 28 años. En 1934, ya naturalizado francés, Henri Théodore Pigozzi fundó la Société Industrielle de Mécanique et de Carrosserie Automobile, SIMCA, que gestionó hasta que Chrysler se hizo con el control de la compañía en 1963, forzando su dimisión.

    Así promocionaba Barreiros el SIMCA 1000 en España.

    En 1957, Pigozzi comenzó a trabajar en el proyecto de un coche de tres volúmenes, motor trasero y cuatro puertas para introducir a la marca en dicho segmento y competir con el Renault Dauphine. Su pasado y buena relación con FIAT le permite contar con la marca italiana para el proyecto sobre la plataforma del 600, que se alargó y ensanchó.

    Otros elementos del FIAT 600, como los soportes del motor, el cambio, la suspensión, los frenos y la dirección, también tuvieron cabida en el modelo inicial del SIMCA 1000. Para el motor se recurrió a un bloque de 944 cm3 con culata de aluminio y flujo transversal, así como cigüeñal de cinco apoyos. La transmisión sincronizada de cuatro velocidades, por su parte, fue desarrollada conjuntamente con Porsche y llevaba la palanca en el suelo del coche y no en el volante como era habitual en la época, y sin duda este elemento era uno de los puntos fuertes del coche.

    En 1961, con FIAT ya fuera del proyecto y centrado en el 850 derivado del proyecto con SIMCA, Chrysler inyecta dinero en SIMCA tras convertirse en accionista de la empresa y el 1000 ve la luz en París. Ese mismo año se renueva la planta de montaje del Ford Vedette fabricado por SIMCA en Poissy. 9000 metros cuadrados y 500 nuevas máquinas para la fabricación de un vehículo que en un principio pudo llamarse Arielle como sucesor del Aronde y el Ariane, pero que al coincidir con el nombre de una marca inglesa de motocicletas tuvo que desecharse para hacer referencia a la cilindrada.

    Barreiros

    Dos años más tarde, Barreiros hace posible la llegada del SIMCA 1000 a una España de política industrial muy proteccionista y con fuertes aranceles para el producto procedente del extranjero.

    El fabricante nacional de vehículos industriales había creado una sociedad con Chrysler que tenía como objetivo atajar sus problemas financieros y expandirse a nivel internacional, ofreciendo a los estadounidenses una entrada a Europa similar a la que ya habían obtenido en Francia con SIMCA y en Inglaterra con Roots.

    El fruto inicial de esta asociación fue la llegada a nuestro país de dos modelos: el Dodge Dart y el SIMCA 1000. Este último comenzó a comercializarse en España en 1965 y coincidió con su rival directo, el Renault 8.

    La acogida inicial del SIMCA 1000 en el mercado fue inferior a la esperada por una razón principal: el precio era algo elevado respecto a su rival porque las versiones y opciones de personalización eran muy superiores a las de su rival: cinco versiones, nueve colores y 17 tapizados distintos.

    En 1970, cuando Barreiros vende las acciones de la empresa a su socio estadounidense y pasa a convertirse en Chrysler España, se reduce la oferta a tres versiones (Normal, GL y GLS), pero las ventas no terminan de cumplir las expectativas y en el momento de su desaparición en 1978, la cifra de ventas en nuestro país se queda en la modesta cifra de 232.168 unidades. En total, en todo el mundo, se vendieron más de 1,6 millones de unidades.

    Versiones deportivas y colaboración con Abarth

    Fue Pigozzi, el creador del SIMCA 1000, el primero que pensó en desarrollar versiones deportivas de su pequeño coche, para lo cual contactó con Abarth, preparador que ya había tenido éxito con modelos de FIAT.

    El acuerdo incluía la creación de un coupé y una versión deportiva de la berlina. Abarth recibió 100 unidades y sólo cuatro meses después de la presentación del SIMCA 1000 en París apareció el Abarth SIMCA Coupé 1300 GT, en el Salón de Ginebra de 1962. El motor, creado por Abarth específicamente para este modelo, era un 1.3 de doble árbol de levas con el cambio y la dirección del modelo de serie.

    El SIMCA 1000 Rallye 3 en los tramos de un rally de 2015.

    Las versiones deportivas de la berlina tardaron más tiempo y no estuvieron listas hasta octubre de 1963. Fueron finalmente cuatro, todas con un motor de 1137 cm3 derivado del modelo de serie y con pocas modificaciones en el resto de la mecánica: SIMCA Abarth 1150 (55 CV), SIMCA Abarth 1150 S (58 CV), SIMCA Abarth 1150 SS (65 CV) y SIMCA Abarth 1150 Corsa (85 CV).

    En 1970, en pleno apogeo de las versiones deportivas asequibles de vehículos ligeros con tracción trasera como el Renault 8 Gordini o el 600 Abarth, Chrysler decide lanzar al mercado el SIMCA 1000 GT con motor de 1204 cm3 y 61 CV, que sirvió para iniciar el Desafío SIMCA. Lo mejor del GT era sin duda el motor, muy brioso, aunque el resto del coche, con un reparto de pesos descompensado que provocaba inestabilidad, no acompañaba en consecuencia.

    A finales de 1977, aparece el 1000 Rallye 3 en una edición limitada de 1000 unidades y con 103 CV

    Un año más tarde llegó el 1000 GT Rallye con motor de 74 CV gracias a la incorporación de un carburador de doble cuerpo que dota al coche de una aceleración muy notable, aunque manteniendo las limitaciones dinámicas del bastidor.

    Ya a finales de 1977, aparece el 1000 Rallye 3 en una edición limitada de 1000 unidades y 103 CV de potencia destinada exclusivamente al mercado francés, que destaca por el color blanco, los faros cuadrados, el faldón delantero, los pasos de rueda ensanchados y un alerón trasero negro, además de un voluminoso tubo de escape.

    Coche bien fabricado

    El SIMCA 1000 salió a la venta en 1962 a un precio de 149.000 pesetas, por lo que no era un vehículo destinado a clases acomodadas. La versión más económica fue el SIMCA 1000 Berlina de 1966, que costaba 95.000 pesetas, pero el 1000 no era un coche espartano en su interior.

    Aunque su concepto era eminentemente funcional, los acabados eran concienzudos y su salpicadero, uno de los más atractivos de la época. Los asientos eran cómodos y permitían cinco ocupantes con comodidad, permitiendo además crear una cama gracias a que eran completamente abatibles. Eso sí, el maletero era algo escaso y la rueda de repuesto no contribuía a mejorar la situación.

    Esta es, a grandes rasgos, la historia de uno de los pioneros del parque móvil español durante el comienzo de su popularización en la década de los años 50 y 60. Qué difícil es no acordarse de un SIMCA 1000.

    CARACTERÍSTICAS técnicas

    El SIMCA 1000 tuvo varias versiones.
    Amores de juventud: el SIMCA 1000