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    Quién inventó el coche eléctrico: origen y evolución del vehículo del futuro

    El vehículo eléctrico ha cogido impulso. ¿Será el intento definitivo?

    Actualmente, la evolución del vehículo eléctrico parece imparable y poco a poco la industria de la automoción va dejando de lado los motores de combustión. Pero, aunque no lo parezca, el origen del coche eléctrico data del siglo XIX.

    El coche eléctrico reside en nuestra mente como lo más novedoso de la industria del automóvil, así como el aparente futuro de la movilidad. Sin duda, la evolución de la tecnología durante la última década ha sido notable y cada vez parece más factible desplazarse con un vehículo eléctrico a diario o en largos viajes.

    Sin embargo, el origen del coche eléctrico data de mucho tiempo atrás, concretamente casi dos siglos. Y es que fue en 1827 cuando Ányos István Jedlik creó el primer motor eléctrico y posteriormente, un pequeño vehículo asociado al mismo. Unos años más tarde, en 1832, Robert Anderson creó un coche eléctrico con batería, pero sin posibilidad de recarga.

    En 1880, Camille Alphonse Faure inventa las baterías recargables de alta capacidad

    A partir de ahí, el descubrimiento de Jedlik genera a su vez nuevos hitos en la historia del automóvil, que no vería el nacimiento del coche con motor de combustión hasta la década de los años 60 de ese mismo siglo, bastante después que su homónimo eléctrico.

    En 1834, Thomas Davenport presentó un vehículo que rueda en una pista circular electrificada y ese mismo año, el profesor neerlandés Sibrandus Stratingh y su asistente, Christopher Becker, crearon un automóvil eléctrico a pequeña escala que tenía como particularidad que estaba alimentado por celdas primarias no recargables.

    Gaston Planté impulsa el desarrollo de las baterías en 1859 al crear el primer acumulador de dos placas de plomo separadas por tiras de goma y sumergidas en ácido sulfúrico, el embrión de las baterías convencionales de la actualidad que todo vehículo térmico utiliza.

    El auge de las baterías recargables

    Los inicios fueron sin duda todo un acontecimiento, pero el coche eléctrico no despegó hasta que tuvo la posibilidad de ser recargado para un uso continuo y habitual.

    Ya en 1880, Camille Alphonse Faure cubre las superficies de plomo de la batería creada por Planté con una pasta del denominado plomo rojo (tetraóxido de plomo), inventando con ello las baterías recargables de alta capacidad.

    A consecuencia de ello, el primer vehículo eléctrico utilizable con batería de plomo y ácido es un triciclo presentado en la Exposición Internacional de París por Gustave Trouvé.

    El coche eléctrico tomó la delantera al térmico hasta que Henry Ford entró en escena.

    En 1888, Andreas Flocken presenta un nuevo modelo, el Flocken Elektrowagen, y a finales del siglo XIX se popularizan los taxis eléctricos en Estados Unidos e Inglaterra.

    En 1898, Jacob Lohner, fabricante austriaco de carruajes, le encarga a Ferdinand Porsche la creación de un coche eléctrico. El Egger-Lohner P1 contaba con dos motores eléctricos de 7 CV para cada una de las ruedas delanteras. Alcanzaba 34 km/h de velocidad y contaba con una autonomía de 80 km. con una carga completa.

    Otro gran hito del coche eléctrico se produce en 1899, cuando el automóvil denominado La Jamais Contente se convierte en el primero de su especie en superar los 100 km/h (105,88 km/h).

    Con el comienzo del nuevo siglo, en 1900, el Lohner-Porsche Semper Vivus se convierte en el primer coche híbrido de producción a partir del P1 creado por el entonces joven ingeniero austriaco posteriormente fundador de la mítica Porsche.

    Al comienzo del siglo XX, Thomas Edison logra que las baterías recargables de níquel-hierro evolucionen para ofrecer mayor autonomía, llegando a superarse los 130 km/h en algunos vehículos. Esto genera un boom en el mercado y uno de los fabricantes más destacados era Oliver O. Fricthle, un químico instalado en Denver. Fritchle ganó fama al arreglar las baterías de los automóviles de la zona, pero también se dio cuenta que podría mejorar las baterías que le traían y por tanto crear un mejor coche.

    La marca de su mismo nombre, Fritchle, comenzó a vender sus propios automóviles en 1906 y dos años más tarde abrió su primera tienda en Denver. El estadounidense afirmaba que sus creaciones podían cubrir más de 100 km. con una sola carga durante la noche, montando como demostración un viaje que le permitió impulsar de manera espectacular el negocio.

    El famoso La Jamais Contente alcanzaba 105 km/h.

    El One Hundred Mile Fritchle, como se le empezó a llamar, era un coche pensando en las damas de la alta sociedad, que preferían los coches eléctricos a los de gasolina porque eran más limpios. Por tanto, el coche era espacioso y podía subir las fuertes pendientes de la región de Denver. De ahí su excelente autonomía de hasta 100 millas en llanuras.

    En 1912, Fritchle abrió una tienda en la Quinta Avenida de Nueva York y, mientras que un Ford con motor de combustión de la época costaba el equivalente de 14.000 dólares actuales, para adquirir un Fritchle había que desembolsar más 100.000 dólares al cambio.

    El ocaso

    Con el inicio de la segunda década del siglo XX, los motores de combustión interna reciben los primeros arrancadores y se extienden los yacimientos de petróleo, lo que acelera rápidamente su popularización.

    Henry Ford se convierte en el principal catalizador de la expansión del vehículo con motor térmico a través de la fabricación en serie y los vehículos eléctricos acaban pasando al ostracismo a consecuencia de sus limitaciones en materia de autonomía y coste.

    Henry Ford se convierte en el principal catalizador de la expansión del vehículo con motor térmico a través de la fabricación en serie

    Durante la mayor parte del siglo XX, marcas como Renault, Opel o BMW hacen tímidos intentos de recobrar el interés por el coche eléctrico, pero todos sus esfuerzos son en vano.

    En la década de los 70, los intentos más voluntariosos fueron los de Jeep con uno de sus modelos para el servicio postal estadounidense o el del Sebring-Vaguard CitiCar, una especie de microcoche del que se vendieron 2000 unidades.

    Estados Unidos intentó recobrar el impulso del coche eléctrico a través de diferentes políticas en la década de los 90, pero las limitaciones de la industria propiciaron que fuera el coche híbrido el que cogiera impulso, principalmente gracias a Honda y Toyota con el Insight y el Prius respectivamente.

    Renacimiento

    El EV1 de General Motors fue el primer vehículo que recuperó la presencia del coche eléctrico en el mercado, fabricándose poco más de 1000 unidades hasta su desaparición en 2003. Lo cierto es que este modelo era un buen punto de partida con sus 160 km. de autonomía y su buena velocidad punta, pero llegó antes de tiempo.

    Poco después, Tesla inicia su actividad con el lanzamiento del Roadster en 2008, al que le siguió el Model S en 2012. Desde entonces, la marca de Elon Musk ha visto como la competencia ha ido creciendo hasta integrarse por completo en el mercado y en todo tipo de segmentos y rangos de precios.

    Actualmente, podemos encontrar desde los popularmente llamados coches sin carnet, pasando por el Citroën AMI o el Dacia Spring y llegando hasta modelos como el Volkswagen ID.3, el KIA e-Niro o el Porsche Taycan a través de los 200 años de historia del coche eléctrico.

    ¿Qué nos espera en el futuro?

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