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    Amores de juventud: el Renault 11 Turbo

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    El Renault 11 Turbo no fue tan popular como algunos de sus hermanos de saga.Wheelsage.org

    La saga ‘Turbo’, que tanto éxito y prestigio le proporcionó a Renault en los años 80, tuvo en el 11 a uno de sus exponentes más discretos, ya que fue eclipsado principalmente por el R5 Turbo y el Supercinco GT Turbo. Sin embargo, merece ser recordado.

    Corría el final de la década de los años 70 cuando Robert Opron, diseñador de modelos tan icónicos como el Citroën 2CV, el Citroën ‘Tiburón’, el Renault Fuego o el Alpine A310, se puso a cargo de un equipo de diseñadores con el objetivo de concebir el Renault 11, así como su variante berlina, el Renault 9.

    El proyecto L42, como así se denominó al mismo, estaba comandado por Christian Martin y debía adecuarse a las nuevas circunstancias del sector tras estallar la crisis del petróleo cuatro años antes. Esto, en la práctica, exigía un vehículo de consumo contenido y reparaciones sencillas. Esto hizo, por ejemplo, que el plástico fuera ganando terreno a las piezas metálicas

    El 11 Turbo contaba con un motor de 1,4 litros y carburación que inicialmente arrojaba 105 CV

    El Renault 11 era lo que hoy en día conocemos como un compacto del segmento C, el equivalente a un Renault Mégane o un Ford Focus. Pero claro, en aquella época las dimensiones eran mucho menores, así como los motores y el peso. Y Renault, al igual que actualmente con el Mégane en sus versiones GT o RS, optó por presentar al público el modelo más deportivo del popular ‘Hatchback’.

    El Renault 11 Turbo

    Las versiones convencionales comenzaron a comercializarse en 1981, pero el Renault 11 Turbo no llegó hasta 1984. Atrás quedaban las referencias a Gordini en los modelos deportivos franceses, que ahora ponían de moda el anagrama ‘Turbo’ en la zaga de sus vehículos. Y es que el hecho de haber sido pioneros en la Fórmula 1 al introducir el motor turboalimentado en 1977, no podía dejarse escapar.

    A nivel mecánico, el 11 Turbo contaba con un motor de 1,4 litros y carburación que inicialmente arrojaba 105 CV. Una potencia en principio algo escasa para un vehículo con pretensiones, pero que unido a otros atributos hacía de este coche un vehículo muy divertido a un coste bastante contenido: algo menos de 1.300.000 pesetas.

    Así publicitaba Renault la llegada de los R9 y R11 Turbo de segunda generación.

    El problema del turbo Garrett T2 del R11 era que provocaba un retardo importante a la hora de aplicar la potencia, aunque también es cierto que en los años 80 era algo habitual y que no dejaba a este modelo en inferioridad de condiciones en relación a la mayoría de sus rivales de mercado. Así, llegando cerca de las 4000 rpm, el R11 Turbo ofrecía su mejor cara y la turbina ofrecía toda su potencia.

    Por lo demás, el R11 contaba con carburador para simplificar y abaratar costes, además de unos frenos eficaces a pesar de ser los traseros de tambor en su versión inicial, así como una caja de cambios excelente por su precisión y relación muy bien elegida.

    Diseño e interior

    Pero si las prestaciones del R11 eran interesantes, no lo era menos su estética, que destacaba por el frontal (heredado de la versión estadounidense del R9) y el gran portón acristalado de la zaga. Sus cuatro faros le proporcionaban una personalidad muy marcada y, en el caso de este modelo concreto, la carrocería era de tres puertas e iba acompañada de llantas exclusivas, faldones laterales y, como no, la inscripción ‘Turbo’ en la parte trasera.

    Ya en el interior, el plástico estaba muy presente en salpicadero, cuadro de mandos y puertas, siendo la postura de conducción correcta, pero con asientos algo blandos para un modelo de sus pretensiones. En el cuadro de mandos, que seguía la tendencia de visera tan característica de Renault en esa época, contaba con un reloj de presión del turbo, siendo en general bastante completo y diferenciándose de sus hermanos en ciertos aires deportivos de su diseño y colorido.

    Ágil y divertido

    Como hemos avanzado antes, el R11 nació con 105 CV de potencia bajo el capó, pero la combinación de un comportamiento dinámico notable y un peso muy contenido permitían sacarle suficiente partido.

    El R11 Turbo era un coche equilibrado al permitir una conducción deportiva sin renunciar a la comodidad, transmitiendo en todo momento seguridad al conductor y desenvolviéndose muy bien en entornos revirados y también en carreteras más amplias y rápidas.

    En definitiva, un comportamiento bastante neutro y agradable que permitía al R11 Turbo ofrecer sensaciones deportivas en un coche con claro concepto familiar.

    Restyling

    En 1986, el Renault 11 Turbo recibió un lavado de cara que modernizó sus líneas a través de cambios como un nuevo frontal con más elementos en el mismo color de la carrocería o nuevos faros de ópticas unificadas. También se incrementó la potencia hasta los 115 CV y se mejoraron aspectos mecánicos como la dirección, entre otros elementos.

    El frontal del R11 cambió notablemente en la Fase II.

    En 1988 llegó el sustituto del R9/11, el Renault 19, propiciando la desaparición comercial de nuestro protagonista tras haberse vendido algo menos de un millón de unidades de toda la gama.

    En líneas generales, el R11 Turbo era un buen coche. Si bien no contaba con el carácter o el encanto de algunos de sus hermanos de la familia Turbo, era un coche familiar muy interesante con buenas cualidades ruteras y mucha polivalencia sin renunciar a las buenas sensaciones. Y todo por un precio muy competitivo.

    CARACTERÍSTICAS GENERALES

    El interior del R11 Turbo, con predominancia de materiales plásticos.

    ESPECIFICACIONES TÉCNICAS

    Fotos: Wheelsage.org

    Amores de juventud: el Renault 11 Turbo