Repasamos la trayectoria Karl-Thomas Neumann

  • Apenas ha durado en el cargo cuatro años.
  • El responsable de Opel y Vauxhall anuncia su dimisión ante diferencias de sintonía con los nuevos dueños de la marca del rayo.
  • El "Brexit" y el Intellilink han sido un lastre en su gestión.

La dirección de Opel y Vauxhall estará pronto en otras manos, tal y como hemos conocido de forma oficial hace unas horas. El ejecutivo Karl-Thomas Neumann hará efectiva su dimisión una vez que PSA asuma el control total sobre las marcas europeas de General Motors. Su sucesor será Michael Lohscheller, responsable financiero de GM Europa.

Ahora bien, ¿quién es Karl Thomas-Neumann? Podemos resumirlo brevemente en el ejecutivo que prácticamente consiguió sacar a la división europea de GM de la zona de pérdidas. Acarició con la punta de sus dedos esa posibilidad en 2016, pero la votación del "Brexit" le aguó la fiesta del todo.

También ha sido presidente de GM Europa y vicepresidente mundial de GM

Este ejecutivo empezó trabajando en el Fraunhofer Institute como ingeniero, después trabajó en Motorola. Dentro de la empresa de comunicaciones acabó siendo responsable de estrategia para industria automovilística. Su formación es ingeniero especializado en electricidad y cuenta con un doctorado.

Fotografía oficial de KT Neumann en su nuevo puesto (2013)

Este ejecutivo puede acabar en el Grupo Volkswagen de nuevo, tal vez como presidente de Audi, sustituyendo así al cuestionado -e investigado- Rupert Stadler. Neumann volvería a su hogar... por segunda vez. Ha trabajado para Volkswagen en dos periodos, y entre ellos, fue presidente ejecutivo del proveedor Continental. Por cierto, su sustituto en Opel también es un ex VAG.

Karl-Thomas Neumann se hizo con el control de Opel en 2013, siendo efectivo su nombramiento el 1 de marzo de aquel año. Había estado trabajando en la división china de Volkswagen como máximo responsable. Podría haber conseguido incluso la silla de Martin Winterkorn, el dimitido CEO de Volkswagen a raíz del escándalo de las emisiones.

El nuevo ejecutivo de Opel y Vauxhall tuvo como misión reflotar una Opel que no estaba destacando en el mercado europeo a pesar de tener el apoyo del segundo fabricante más importante del mundo por entonces, General Motors. Es un ejecutivo con amplitud de miras y creyente en los eléctricos como solución de futuro.

Una de sus primeras grandes apuestas fue la de la conectividad, anunciando en el Salón de Ginebra de 2013 un aumento en las capacidades de conectividad gracias al nuevo Intellilink. Antes de terminar el verano los medios pudimos probar el prometedor prototipo que se quedó en eso, en un prototipo. El sistema Intellilink fue un fracaso, un sistema hecho a medias que salió al público en fase Beta y cabreó -con razón- a miles de propietarios de Astra, Mokka, Insignia, Zafira...

Dejando al margen el problema del Intellink -pues todos los fabricantes tienen sus asuntos turbios- Opel parecía tener el camino despejado cuando se anuncia la retirada de Chevrolet de nuestro continente, menos competencia. En 2016 se iba a conseguir el gran logro, dejar atrás las pérdidas. En el primer semestre del año se alcanzaron los beneficios, desde 1999 Opel había estado dando pérdidas.

El desastre del "Brexit" fue devastador para Opel. La reducción de la confianza de los clientes mermó las ventas y la súbita depreciación de la libra esterlina lastró las operaciones de un fabricante que manda coches y componentes de un lado a otro del Canal de La Mancha. Y eso que Reino Unido, irse, no se ha ido todavía.

Sede de Opel en Rüsselheim (Alemania)

Opel y Vauxhall perdieron otros 243 millones de euros en 2016

Los directivos de General Motors vieron colmada su paciencia sobre la división europea, y decidieron ponerla en manos de otro ambicioso directivo, Carlos Tavares, ex número 2 de Renault. Bajo el nuevo Plan, Opel volverá a dar dinero en 2020 con un margen operativo del 2%. Más adelante, en 2026, debería andar por el 6%.

Por lo visto la visión de Neumann difiere con los nuevos gestores de Opel/Vauxhall en lo relativo a coches eléctricos. Neumann pretendía dar mucho más peso a la electromovilidad en pocos años, pero PSA está escarmentada con la experiencia. Pasó de ser el fabricante líder en esa lid en los 90 a ser uno del montoncillo desde 2010.

Desde luego, si acaba en Audi, se encontrará cómodo. El fabricante de los aros quiere tener una de cada cuatro ventas de coches eléctricos en menos de 10 años, y Rupert Stadler está quemado por la gestión del Dieselgate. En ese sentido, Neumann está libre de emisiones y de sospechas. En Audi dispondrá de recursos y un apoyo total desde el Consejo de Administración de Volkswagen AG para llevar a cabo su electrizante visión.

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