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    El Start Stop de mi coche no funciona, ¿qué ocurre?

    El Start & Stop puede ser muy útil, pero no es aconsejable en todas las circunstancias.

    Las exigentes normativas anticontaminación actuales han obligado a los fabricantes a buscar métodos alternativos de reducción de los gases y partículas nocivas, así como del consumo. El sistema Start & Stop es uno de los principales en la actualidad.

    Hoy en día, la mayor parte de los vehículos cuentan con el sistema automático de apagado y arranque, que contribuye a reducir el consumo y las emisiones de gases y partículas contaminantes. Ello se debe principalmente a que, en los últimos años, las normativas que regulan la contaminación de los vehículos de combustión se han endurecido sensiblemente, obligando a los fabricantes a elaborar sistemas que les permitan cumplir con la ley.

    El Start & Stop funciona como un sistema que determina cuándo el motor está funcionando de manera innecesaria, apagándolo para economizar. Una vez que el conductor quiere reiniciar la marcha, el motor se enciende automáticamente. En la práctica, este sistema apaga el motor cuando nos detenemos en un paso de peatones, un semáforo o en cualquier otra circunstancia, volviendo a encenderlo cuando pisamos el embrague para engranar una marcha con la palanca de cambios en un coche manual, o el acelerador en un vehículo automático.

    «La centralita electrónica se encarga de valorar diferentes parámetros para evitar problemas mayores»

    Pero dicha acción no se da en cualquier circunstancia, pues de lo contrario podría acabar siendo un problema serio a nivel mecánico. En ocasiones, aunque nos detengamos, notaremos que el motor no se apaga y ello no indica necesariamente una avería del sistema.

    Elementos que sufren por el Start & Stop

    Como hemos avanzado, un funcionamiento constante del sistema puede dañar otras partes del vehículo, por lo que la centralita electrónica se encarga de valorar diferentes parámetros para evitar problemas mayores. Los siguientes elementos son los que más opciones tienen de sufrir las consecuencias del funcionamiento del Start & Stop:

    • La batería: mientras el motor está parado, seguimos disponiendo de todos los elementos auxiliares, entre los que se encuentran la climatización, el alumbrado, la radio o el navegador. Por ello, el nivel de carga debe ser suficiente y la batería debe ser más potente de lo habitual para soportar más ciclos de carga y descarga.
    • El motor de arranque: al funcionar el Start & Stop, la cantidad de procesos de arranque y apagado del motor se multiplican considerablemente y de manera muy continuada, especialmente si circulamos por entornos urbanos. Por ello, el motor de arranque debe estar reforzado.
    • El alternador: el sistema hace necesaria un proceso de carga más rápido para hacer frente al mayor número de pequeños ciclos de carga y descarga, por lo que este elemento debe funcionar mejor a bajas revoluciones.
    Las baterías de los coches sufren bastante con el sistema Start & Stop.

    Además, el sistema Start & Stop utiliza una centralita específica con sensores de velocidad, así como de posición de los pedales, el cigüeñal y el estado de carga de la batería para determinar en qué momento hay que detener el motor.

    En qué situaciones no funciona el Start & Stop

    Como ya hemos avanzado, existen determinadas circunstancias en las que la centralita electrónica determina que no es conveniente apagar el motor, o de lo contrario algunas partes del mismo podrían sufrir daños o excesivo estrés. Aunque cada fabricante determina los parámetros bajo los cuales esto debe suceder, desarrollaremos a continuación los más utilizados:

    1. El vehículo no ha alcanzado los 10 km/h tras el arranque con llave o la última parada automática.
    2. El conductor ha desabrochado el cinturón de seguridad.
    3. La capacidad de la batería de arranque no alcanza el nivel mínimo determinado.
    4. El motor no alcanza la temperatura de funcionamiento normal.
    5. La temperatura ambiente se encuentra próxima al punto de congelación o es superior a los 30ºC.
    6. Se activa la calefacción eléctrica del parabrisas.
    7. El ambiente del habitáculo no se ajusta a los valores preseleccionados.
    8. El vehículo da marcha atrás.
    9. La temperatura de la batería de arranque está bajo cero o es demasiado elevada.
    10. El conductor gira el volante con movimientos bruscos.
    11. El filtro de partículas del sistema de escape está lleno, por lo que el sistema no se reanuda hasta realizar un ciclo de limpieza automática.
    12. La calzada tiene demasiada pendiente.
    13. Se ha conectado un remolque al sistema eléctrico del automóvil.
    14. La temperatura de funcionamiento de la caja de cambios no es normal (en coches automáticos).

    Ventajas e inconvenientes del Start & Stop

    Además de las evidentes y ya comentadas: reducir el consumo de combustible innecesario y las emisiones de gases y partículas contaminantes, el uso del sistema Start & Stop tiene otros beneficios para nuestro vehículo.

    De manera indirecta, el Start & Stop también produce beneficios en sistemas adyacentes como el catalizador, que puede rendir de manera más eficiente, aumentando su duración y la de las bujías al reducir la formación de depósitos de carbono. En los motores diésel, también se reduce la formación de depósitos en la válvula EGR o el consumo de AdBlue, permitiendo una regeneración más eficiente del filtro antipartículas.

    Sin embargo, también encontramos inconvenientes que hacen obligada una determinada forma de utilizar el sistema para no generar un desgaste prematuro de algunos elementos. Como ya hemos señalado, se hace necesario el uso de algunos elementos reforzados, lo que redunda en un aumento del gasto de mantenimiento.

    Además, la repetida acción de arranque hace que los cojinetes del cigüeñal sufran más, pues según diversos estudios un motor convencional soporta sin problemas alrededor de 50.000 maniobras de arranque y con el sistema Start & Stop dicha cifra puede llegar hasta las 500.000 maniobras.

    Aunque la centralita tiene en cuenta parámetros como la temperatura del motor o la carga de la batería, en muchas ocasiones el sistema apaga el motor en situaciones inconvenientes que afectan negativamente al buen estado del mismo, por lo que hay momentos en los que resulta aconsejable desconectar el Start & Stop a través del botón habilitado para ello en el cuadro de mandos del vehículo.

    Consejos de uso del Start & Stop

    Aunque actualmente los sistemas de parada y arranque automático han mejorado mucho y tienen en cuenta diversos parámetros, es aconsejable que evitemos que el motor de detenga en determinadas situaciones.

    Bien es sabido que una de las peores cosas que podemos hacer con un motor es exigirle cuando aún no ha alcanzado su temperatura óptima de servicio. Lo ideal, especialmente en invierno, es encender el motor y permanecer detenidos durante unos 45 o 60 segundos, para darle tiempo al lubricante a recorrer todo el motor y así asegurarnos de que todas las piezas del mismo están ya preparadas para trabajar a un mayor régimen de giro.

    El entorno urbano permite mayor ahorro con el Start & Stop, pero también puede crear más daños a largo plazo.

    Del mismo modo, los trayectos cortos en los que el motor no alcanza su temperatura óptima no son recomendables y si apagamos y encendemos el motor repetidas veces estamos imitando dicha situación. Aunque el Start & Stop tiene en cuenta la temperatura del motor, en muchos casos no espera a que esta sea la óptima, por lo que conviene desconectarlo hasta pasados unos minutos de uso o hasta que salimos a la autovía y el propulsor ya adquiere su temperatura ideal.

    De igual modo, si llegamos a una rotonda o cruce en el que preveemos que vamos a detenernos únicamente durante unos pocos segundos, lo mejor es evitar que el motor se apague para tener que arrancar casi de inmediato, pues no ahorraremos nada y además habremos sumado un ciclo más de uso y desgaste al conjunto.

    Lo mismo vale para atascos en los que se producen avances breves pero continuos, pues el sistema Start & Stop entrará en funcionamiento de manera muy frecuente y sin permitirnos ahorrar al estar apagado el motor durante sólo dos, tres o cuatro segundos.

    Tras un viaje largo o un tramo por autovía o carretera a ritmo alto, también conviene desactivar el sistema para permitir al motor reducir la temperatura de manera progresiva, algo que es especialmente importante en motores con turbo, pues la turbina gira a una velocidad aproximada de 150.000 revoluciones por minuto, alcanzando una temperatura muy alta que nos conviene aliviar durante al menos 40 o 60 segundos antes de parar el motor.

    También en los vehículos diésel, resulta contraproducente interrumpir el ciclo de regeneración del filtro antipartículas, que consiste en incinerar las mismas para evitar que este elemento se obstruya con el paso del tiempo. Este proceso de regeneración se activa de manera automática cada cierto tiempo, pero si el motor se apaga se interrumpe y, si ocurre repetidamente, termina por generar un testigo de aviso en el salpicadero o, directamente, una avería.

    Este proceso dura unos 10 o 15 minutos en los que el motor trabaja a más revoluciones y temperatura y algunos coches lo indican mediante testigos o lo podemos detectar por el diferente comportamiento del motor. Si bien algunos sistemas Start & Stop previenen esta situación, conviene permanecer alerta por si acaso.

    Fotos: Pixabay

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