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Sebring, Laguna Seca y Austin acogen los test de la IndyCar

La categoría americana celebra esta semana sus primeras pruebas privadas de 2019 en la versión Club de Sebring.

15 años después, Laguna Seca volverá a rugir con los IndyCar el 8 de febrero. El circuito de Austin acogerá el único test general antes del inicio del campeonato.

Cuatro meses después de que la temporada 2018 terminase en un Sonoma Raceway que se despedía del campeonato, IndyCar echa a rodar su prometedor 2019 con los primeros test invernales. Estos servirán para establecer las primeras comparaciones con perspectiva de los progresos realizados con el nuevo aerokit del DW12 tras su primer año de existencia, así como para integrar las novedades de los equipos y su estado de forma de cara al inicio de la temporada en marzo.

Debido al inclemente tiempo invernal que reina en el Medio Oeste de los Estados Unidos, que ha sido históricamente el centro neurálgico de la IndyCar, los primeros test han de realizarse en zonas más cálidas, del mismo modo que ocurre en Europa con las tradicionales peregrinaciones al sur. Con todo, el tiempo cálido del sur de estados como California, Florida y Texas ofrece más garantías de tiempo soleado y sin precipitaciones. Además, la categoría celebrará en este 2019 tres test generales, pero solo uno de ellos tendrá lugar antes de empezar la temporada (Indianápolis el 24 de abril, con Fernando Alonso en pista, y Laguna Seca el 19 de septiembre).

Por ello, a lo largo de la temporada, los equipos de IndyCar gozan oficialmente de cinco días de test privados, tres de los cuales solo pueden emplearse antes de comenzar la temporada. No obstante, cada equipo puede contar con más días de test si alinean durante la temporada a un novato (dos días adicionales), si alinean a un piloto en Indy Lights o prueban con uno (un día en cada caso), si se trata de un equipo nuevo (dos días) o si son seleccionados por Chevrolet y Honda para el día de pruebas de motor que cada marca tiene asignados.

Con todos estos condicionantes, los equipos pueden usar sus días de prueba en el circuito que ellos prefieran, salvo en un trazado que acoja una carrera esa misma semana. Aún así, suelen preferir que haya convergencia de pruebas en momentos puntuales del año, y la más habitual se da en los test privados de Sebring, que abren la veda durante estos dos días, el 14 y el 15 de enero. El venerable Sebring International Raceway, inaugurado en 1950 sobre las pistas de un antiguo aeródromo, debe su fama a las prestigiosas 12 horas de Sebring, que este año se verán complementadas con la prueba de 1.000 millas del Mundial de Resistencia.

Aunque la IndyCar nunca ha competido en este circuito, Sebring ha sido durante años un escenario clásico de los test invernales, pero no en su versión completa de 5.954 metros (en la que sí correrá la Fórmula 3 Americas este año), si no en la variante Club, de apenas 2.736 metros, que abarca solo la sección norte del circuito. Esto se debe a la gran exigencia mecánica que supone su bacheada superficie, que varía entre asfalto y cemento dependiendo de la zona, lo que, sumada a la longitud contenida, permite simular en parte las condiciones de pista que los equipos podrían encontrar en circuitos urbanos como los de St. Petersburg o Toronto.

En el día de ayer, Dale Coyne Racing probó por su cuenta en Sebring con sus dos pilotos para esta temporada, Sébastien Bourdais y Santino Ferrucci, sin que haya trascendido más información por ahora. Este martes, lo harán cinco equipos más: Andretti Autosport con sus cuatro pilotos (Alexander Rossi, Ryan Hunter-Reay, Marco Andretti y Zach Veach), Schmidt Peterson Motorsports (James Hinchcliffe y el debutante Marcus Ericsson), Ed Carpenter Racing (Spencer Pigot y su piloto de circuitos, Ed Jones) y Chip Ganassi Racing, que solo alineará un coche. En base a otros test en el pasado, es probable que los dos pilotos del equipo, Scott Dixon y Felix Rosenqvist, se repartan la jornada en él.

La siguiente cita para los equipos de IndyCar será el próximo 8 de febrero. Aunque el trazado contará con el mencionado test previo a la carrera que escenificará su regreso al campeonato, la amplia mayoría de los equipos ha convenido albergar un día de pruebas en Laguna Seca para contar con información de antemano de cara a una cita que, muy probablemente, decidirá el campeonato en septiembre. El trazado acogió 22 carreras de IndyCar entre 1983 y 2004, y es otra de las víctimas de la guerra civil de los monoplazas americanos (junto a Road America, Gateway, Portland y el óvalo de Phoenix, ya ausente del calendario) en regresar al certamen.

Pocos días después, el 12 y el 13 de febrero, tendrá lugar un test general que marcará un hito en la historia reciente de la IndyCar, ya que será la primera vez que la categoría ponga el pie de forma oficial en el Circuito de las Américas. El trazado de Austin, sede del Gran Premio de los Estados Unidos de Fórmula 1 desde su inauguración en 2012, acogió con anterioridad tests privados por parte de Chevrolet a principios de 2015, cuando los malogrados 'aerokits de marca' empezaron a usarse, y también ha sido sede de algunos tests de Indy Lights.

Hasta el test de Firestone el pasado mes de octubre, la principal categoría de monoplazas de los Estados Unidos nunca había encendido motores en uno de los circuitos por excelencia del país, por infraestructuras y pruebas acogidas anualmente. Los promotores de la prueba se han volcado para que el IndyCar Classic de finales de marzo sea un éxito, con un cartel de eventos previos que no tiene nada que envidiar a la Fórmula 1 o las 500 millas de Indianápolis, y el test de febrero será la primera toma de contacto con los 5.513 metros del circuito. También servirá para establecer las inevitables comparaciones en tiempos por vuelta con la Fórmula 1, de los que los IndyCar deberían quedarse a unos 12-13 segundos.

Así echará a andar desde ya una temporada 2019 a la que le quedan pocas incógnitas en materia de parrilla, más allá de una Carlin que aún no ha ratificado la continuidad de Max Chilton y Charlie Kimball, o de una Juncos que todavía no ha comunicado quienes serán sus pilotos este año o cuantas pruebas disputarán. Con el contrato televisivo ya asentado y el inminente anuncio de NTT Data como nuevo sponsor principal del campeonato, gran parte de la rumorología está ya enfocada a los posibles competidores en unas 500 millas de Indianápolis que aspiran a igualar los 40 inscritos de 2011, la cifra más alta desde 2001, lo que implicaría que hasta 7 pilotos podrían quedarse a las puertas de disputar la carrera en un Bump Day como los de antaño.

Fotos: IndyCar Media

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