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    Estos son todos los tipos de radares utilizados por la DGT

    El exceso de velocidad es la principal infracción en las carreteras.Pixabay

    Cada año, la Dirección General de Tráfico potencia el control sobre las carreteras para intentar reducir los accidentes e infracciones de los usuarios de las vías españolas. Y, en dicha lucha, los radares son un elemento protagonista y cada vez más sofisticado.

    Los datos son abrumadores: la DGT opera actualmente con más de 1200 radares o dispositivos de control de las autovías, autopistas y carreteras convencionales que tiene España. Y ello supone que, en 2018, los conductores españoles perdieran más de medio millón de puntos de su carnet de conducir, 11.500 de ellos a consecuencia de infracciones muy graves.

    Además, más de la mitad de las denuncias guardan relación con el exceso de velocidad, algo en lo que los radares son imprescindibles. Pero los radares de la DGT no se encargan únicamente de medir la velocidad de los vehículos que circulan por las carreteras españolas, sino que su cada vez mayor sofisticación permite a las autoridades realizar denuncias por otro tipo de infracciones: mal uso del teléfono móvil o el cinturón de seguridad, maniobras prohibidas, etc.

    Tipos de radares de la DGT

    Para entender mejor todo esto, vamos a repasar todos los tipos de radar que la DGT utiliza en la actualidad, tanto los que operan desde tierra (fijos y móviles, con y sin operador) como los que lo hacen desde el aire.

    Radar de pórtico

    Dentro del abanico de lo que llamamos radares, tenemos los que son estrictamente eso, un radar, y los que hacen uso de la tecnología láser. En este caso hablamos de un radar, pues utiliza la tecnología Doppler de ondas electromagnéticas, es decir, que la antena del radar emite una señal que rebota en el vehículo en movimiento y regresa a la antena.

    Radar de pórtico situado en una autovía.

    La variación producida en la onda permite que el radar mida la velocidad del vehículo en ese momento, determinando si está circulando con exceso de velocidad. Además, este tipo de radar, colocado en un pórtico sobre la calzada, no precisa de operario para su funcionamiento.

    Radar de poste

    Aunque algunas unidades utilizan la tecnología láser, es decir, el efecto de la mecánica cuántica para generar emisión inducida o estimulada. Se colocan en el lateral de la vía.

    Radar de cabinas laterales

    Pueden ser tanto radares como cinemómetros láser. Funcionan disparando varios haces de luz láser cruzando transversalmente la calzada. Al llegar un vehículo e interrumpirlos, calcula la velocidad a la que se desplaza. Con esta tecnología se pueden controlar varios carriles en un mismo sentido de circulación.

    No siempre estas cabinas incluyen un radar en su interior, pues estos se van rotando a lo largo de las diferentes cabinas instaladas en los márgenes de las carreteras.

    Radar de tramo

    En este caso se utilizan dos o más cámaras de visión artificial con horario sincronizado cada segundo por GPS, basadas en reconocimiento de caracteres. La primera cuenta con una cámara de iluminación láser-led para cada carril que graba la matrícula y la hora exacta a la que pasa cada vehículo. Otro sistema gemelo, instalado al final del tramo, vuelve a reconocer las matrículas que pasaron por el primer punto.

    Así explica la DGT el funcionamiento del radar de tramo.

    De este modo, pueden calcular la velocidad media que cada vehículo ha realizado entre ambas (generalmente de entre 3 y 5 km. de longitud), pudiendo así sancionar a quienes hayan superado la velocidad máxima determinada para ese tramo. Este tipo de radar no calcula velocidades instantáneas. Desde 2015, estos radares están presentes también en carreteras secundarias y ya son más de 60 los presentes en España.

    También cumple otras funciones, como informar de tiempos de recorrido, velocidad media del conjunto de vehículos, intensidad y características de la circulación, control de vehículos de mercancías peligrosas o estadísticas y alarmas de tráfico.

    Radar en vehículos

    Para este tipo de radar móvil se utiliza un cinemómetro instalado en vehículos patrulla operados por agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y de las policías locales. Algunos pueden ser utilizados con el vehículo parado o en movimiento.

    En comunidades como Navarra se suelen combinar con los fijos para cazar al conductor que frena al pasar un pórtico, un poste o una cabina, para acelerar a continuación y superar el límite de velocidad.

    Radar de trípode

    Son similares a los de vehículo, pero en este caso se sitúan sobre un trípode y son operados por un agente. Al igual que los anteriores, no es necesario que estén señalizados, por lo que es más fácil que nos sorprendan.

    Los últimos modelos, los denominados Velolaser, son de tamaño reducido y pueden operar durante las 24 horas del día. Eso sí, sólo pueden utilizarse en estático y con niebla, lluvia o alta humedad pueden ocasionar hasta un 60% de fallos. También determinados colores de un vehículo o la suciedad del mismo pueden confundir la medición.

    Radar de semáforo

    Este tipo de radar lo encontramos en entornos urbanos y controlan que los vehículos no se pasen los semáforos en rojo, poniendo en peligro a los viandantes y a otros conductores.

    Radar de cinturón y matrícula

    Es fácil deducir que este tipo de radar busca identificar a los conductores que circulan sin el cinturón de seguridad abrochado, para lo cual se sirven de una cámara. De igual modo, los hay que identifican la matrícula para determinar si dicho vehículo tiene seguro o tiene la ITV en vigor, entre otras cosas.

    El Radar Pegasus y los drones

    Además de todos los radares de tierra que hemos repasado, la DGT utiliza dos radares por aire. el helicóptero Pegasus y los drones. Actualmente sobrevuelan las carreteras españolas unos 12 helicópteros con radar coordinados con los Centros de gestión y la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.

    En 2018 completaron un total de 3370 horas de vuelo para controlar más de 67.000 vehículos, lo que les permitió detectar cerca de 20.000 infracciones, especialmente por exceso de velocidad, pisar líneas continuas o no mantener la distancia de seguridad. En relación al primer caso, la velocidad máxima detectada fue de 263 km/h y se produjeron 120 infracciones a más de 200 km/h.

    Los drones ya forman parte de la tecnología utilizada por la DGT para detectar las infracciones.

    En lo que respecta a los drones, los que utiliza la DGT tienen una autonomía de 20 minutos y una altitud operativa de 120 metros para un radio de acción de 500 metros. El dron cuenta con una cámara de alta definición que envía las imágenes al operador, que cuenta con una pantalla acoplada a los mandos de control.

    Estas imágenes son transmitidas al instante al centro de gestión del tráfico de la zona en cuestión y se pueden utilizar como prueba para tramitar una denuncia.

    ¿Son legales los avisadores, detectores e inhibidores de radares?

    Cada vez son más los dispositivos que nos avisan de la presencia de un radar en las inmediaciones de la vía por la que circulamos, pero también existen dispositivos que son capaces de inhibir la señal de un radar.

    Aplicaciones como Google Maps o Waze son muy populares actualmente y muchos se preguntan qué es legal y qué no. La DGT aclara que avisar de la ubicación exacta de un radar fijo es totalmente lícito, ya que se trata de información pública que puede consultarse en la propia web de este organismo.

    No ocurre lo mismo con los radares móviles, pues aunque la DGT también publica los tramos en los que pueden colocarse, no especifica el punto kilométrico exacto y, por tanto, revelarlo sería ilegal. Con ello en mente, la Fiscalía de Seguridad Vial trabaja para determinar si las plataformas de avisos y aplicaciones son sancionables en este aspecto.

    Tipos de dispositivos

    Así las cosas, son varias las diferencias que determinan qué dispositivo es legal y cuál no en función de lo que proporciona al conductor:

    • Inhibidor: rastrea radares y anula su funcionamiento. Esta práctica se sanciona con 6000 euros y 6 puntos del carnet de conducir para el usuario, además de hasta 30.000 euros para el taller instalador.
    • Detector: en este caso el dispositivo rastrea y localiza los radares, considerándose una infracción grave sancionada con 200 euros de multa y la retirada de tres puntos del carnet.
    • Avisador: son los GPS o Apps del móvil que cuentan con una base de datos de situación de radares fijos y de tramo. Los sitúan en el mapa y alertan al conductor de su presencia inminente, siendo legales.