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    Prueba Mercedes A 200, siempre una opción acertada

    Prueba Mercedes A 200, siempre una opción acertada
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    El Mercedes A 200 se presenta como una de las mejores opciones del catálogo
    Alberto Pérez
    Alberto Pérez15 min. lectura

    El Mercedes Clase A es ya todo un clásico en la gran mayoría de entornos urbanos, ya que sus cifras de ventas no son nada despreciables para un compacto premium de este calibre. Nosotros nos hemos subido al A 200 junto a su motorización de gasolina y 163 CV. Bajo la práctica totalidad de aspectos: un caballo ganador.

    Mercedes puso toda la carne en el asador con el renacimiento del Clase A durante el ya lejano año 2012. En aquel momento, todos pudimos contemplar cómo aquel utilitario urbano con aspecto de pequeño monovolumen se transformaba en un más que acertado compacto del segmento C. Durante todo el tiempo que duró aquel renacido Clase A la marca pudo presumir de alcanzar unas cifras de récord de ventas para el modelo premium. Aquello no quedó atrás y llegado el año 2018 la firma de la estrella lanzó la nueva generación, la cual presentaba un coche más maduro en todos los aspectos, llevando al Clase A un paso más allá de lo ya anteriormente acertado.

    La que aún es la actual generación del compacto de Mercedes está próxima a su actualización de mitad de ciclo, el llamado restyling que podremos conocer en apenas unos meses. Precisamente por este motivo hemos tenido a bien conocer todo lo que detona sobre su motorización de gasolina más completa, el Mercedes A 200 y su bloque de cuatro cilindros movido por gasolina y que es capaz de erogar 163 CV de potencia. ¿Será este tan recomendable como otras mecánicas que ya hemos conocido?

    Estéticamente podríamos decir que el Clase A ya es un "viejo conocido"

    Ciertamente, el Mercedes Clase A es un modelo que en Motor.es conocemos notablemente bien, ya que con él hemos podido analizar otras motorizaciones como el A 180d, el A 250 e o los más explosivos A 35 y A 45 S, incluso contamos con una comparativa con su más fervientes competidores, el BMW Serie 1 y el Audi A3. El Clase A siempre ha sido un caballo ganador y un acierto para la práctica totalidad de posibles casos. Por supuesto, también estamos ante un coche que no goza de ser especialmente asequible, por lo que está a la altura de lo que podemos esperar de un coche que sobrepasa holgadamente los 30.000 con soberana facilidad.

    En cuanto a estética e interiores, todos conocemos ya bien qué presenta el Clase A a todo aquel que se interese por el modelo; un diseño que se sigue sintiendo muy actual a pesar del devenir de los 4 años que lleva ya con nosotros, y una estética inconfundiblemente Mercedes. Lo mismo sucede en su interior, donde los acabados son más que correctos en la mayoría de paneles, salvo por la angustiosa adopción exagerada del poco amado negro piano, un material que será imposible mantener limpio y que, adicionalmente, se raya con notable facilidad. En cambio, incorpora otros materiales como el acero pulido o el alcantara que son tan buenos al tacto como en lo estético.

    En lo referente a tecnología, esta puede ser tan completa como te permita tu cartera. Con el acabado de acceso (denominado Progressive en esta variante mecánica), el Clase A incorpora una doble pantalla (instrumentación e info-entretenimiento) mucho más simple y reducida. Si queremos instalar el sistema de paneles más generosos con un tamaño de hasta 10,25 pulgadas, tendremos que seleccionar el llamado Paquete Premium, el cual tiene un sobrecoste de 3.118 euros. Como digo, el Clase A no reluce por ser especialmente asequible, pero a cambio tendremos el sistema más avanzado de su segmento: el MBUX jamás decepciona.

    En el habitáculo destaca principalmente su sistema MBUX, el mejor del mercado actual

    En cuanto a espacio interior, el Clase A cuenta con unas plazas delanteras bastante holgadas donde no echaremos en falta centímetros de más, ni tampoco huecos donde guardar objetos, ya que de estos tenemos en los paneles de las puertas, un doble espacio en la consola central, así como la propia guantera clásica. Si pasamos a la segunda fila de asientos esto tampoco será un problema mayúsculo, ya que el ser el modelo con más longitud de sus rivales se desvía directamente en favor de un espacio más generoso tanto para la segunda fila como para el propio maletero. Sobre este último, el Mercedes Clase A presenta una capacidad mínima de 370 litros que pueden ser ampliados hasta los 1.210 litros en caso de que abatamos la segunda fila de asientos, en una disposición 40:20:40; para esas ocasiones en las que las visitas a la tienda de muebles se nos complica.

    Pero vayamos al meollo del asunto: su mecánica. Este Mercedes Clase A acoge bajo su capó el bloque motor de cuatro cilindros en línea, movido por gasolina y del que se extraen un total de 163 CV a 5.500 revoluciones. Junto a este, una caja de cambios automática de 7 marchas denominada 7G-DCT, esta se puede incorporar de forma opcional ya que de serie monta una caja manual de 6 relaciones. Su motricidad será siempre desviada hacia las ruedas delanteras, ya que para poder disfrutar de un Clase A con la tracción total tendremos que irnos a variantes mucho más prestacionales -y caras-.

    Prueba de conducción

    El Mercedes A 200 no es un coche con el que podamos buscar la concreta pega dinámica. En absoluto. Su desenvolvimiento general es más que bueno. Notable en la inmensa mayoría de situaciones. Su posición de conducción es baja lo que deja una visión muy buena tanto de la información transmitida por el cuadro de instrumentos digital, como del propio exterior del coche. Además de esto, en el momento en el que ejercemos la propia conducción del coche, todos los mandos interiores quedan a la mano del conductor, aunque en caso de no querer estirar el brazo, el sistema de info-entretenimiento podremos manejarlo a gusto desde el propio mando derecho del volante o vía el trackpad ubicado en la consola central.

    370 litros de capacidad de carga lo convierte en uno de los grandes de su segmento

    En otro término de cosas más centradas en el ámbito de la conducción pura, el Clase A proporciona un buen aporte de comodidad a sus ocupantes, tanto si estos se posicionan en la primera o segunda fila. En entornos urbanos el compacto se mueve con agilidad y soltura, determinando unos consumos bastante acomodados para el número de corceles que posee bajo el capó delantero, ya que ejerciendo una conducción completamente normal por este entorno la media general no será más allá de los 6,5 litros. Es posible que para ciudades como Madrid sí podamos echar en falta algún tipo de solución eléctrica que dé como resultado la inserción de la etiqueta Eco de la DGT, con vista a poder movernos con libertad por todo el territorio interior. Dicha solución bien podría bastar con incorporar un sistema de 48 voltios, aunque es posible que este lo podamos ver próximamente en un inminente restyling del modelo.

    Uno de los sistemas determinantes en muchos casos serán sus ayudas electrónicas. Estas pueden ayudar a que nuestra conducción sea más segura, pero también, en ciertas ocasiones, a presentarse como una auténtica incomodidad ya que pueden llegar a ser bastante intrusivos e incluso darnos más de un susto, especialmente si hablamos del sistema de ayuda al mantenimiento del carril. Un ajuste y una puesta a punto de estos le vendría “al pelo”.

    El Clase A, al igual que la mayoría de Mercedes, posee un dial situado en la consola central (Dynamic Select) y a través del cual podremos seleccionar el modo de conducción que creamos más conveniente según el momento. Estos modos serán los siguientes: Eco, Comfort, Sport e Individual. El primero ajusta todos los componentes del modelo a que presente unos consumos más comedidos, ejerciendo unos cambios a más bajas vueltas o sacando a relucir el llamado “efecto vela”. En el caso del modo Comfort será el que se establezca por defecto cada vez que arranquemos el coche y priorizará una conducción centrada en la comodidad. El Sport ajustará todos los parámetros para dar lo mejor de sí mismo, mientras que en el Individual podremos configurarlo a nuestro gusto personal.

    La comodidad y ergonomía de sus asientos es sobresaliente

    En el momento en el que arrancamos el cuatro cilindros del A 200 ciertamente se deja oír con bastante rotundidad, aunque una vez las revoluciones se estabilizar pasa a ser bastante silencioso, tanto que en ocasiones podrás cometer el error de pulsar el botón de arranque para iniciarlo, aunque este ya se encuentre en funcionamiento. No obstante, el sonido del bloque motor se dejará escuchar y notar bastante en el momento en el que superemos un rango medio de vueltas, dando la sensación de poco refinamiento en este aspecto o un aislamiento bastante justo. Sin embargo, otros ruidos propios de la rodadura o la aerodinámica apenas son perceptibles por cualquiera de las vías por las que circulemos.

    A pesar de este pequeño “pero” dicho sonido no es feo o poco agradable, sino más bien todo lo contrario y puede ejercer, junto a la entrega de potencia, una combinación mutua que derive en unas mayores sensaciones deportivas, aunque ciertamente no será más que eso: sensaciones. El A 200 no es un coche que haya sido concebido para ser deportivo, ya que su sino es la comodidad y practicidad en el día a día, algo que cumple con matrícula de honor. A pesar de este cometido, junto a la nueva -y actual- generación del coche se ganó un extra en aplomo y consistencia a la hora de tomar un trazado de curvas. Su mayor dotación de centímetros en sus cotas lo convierte en un compacto que sabe bien lo que hace en todo momento.

    Sobre vías rápidas el A 200 hace bien todo lo que tiene que hacer: dotar de comodidad a sus ocupantes y presentar unos consumos correctos. De ambas cosas este Mercedes puede presumir y presume. Aunque nuestra idea sea la de afrontar largos y tediosos viajes, no tendremos esa sensación de pesadez, cansancio o fatiga; sus asientos envuelven correctamente cada tipo de fisionomía y la propia posición de conducción evitará que nuestros brazos se cansen de ir sobre el aro del volante. Por supuesto todo ello bajo unas cifras de consumos que raramente subirán de los 5,5 litros. Recordemos que bajo el capó se acoge un motor de gasolina de 1.3 litros de cubicaje que eroga 163 CV. Es imposible encontrar una pega en este aspecto.

    El Mercedes A 200 siempre será una opción correcta

    Sobre su cifra de consumo medio, en el momento en el que finalizo la prueba del coche después de varios cientos de kilómetros recorridos sobre todo tipo de entornos o carreteras, esta quedó fijada en apenas 5,7 litros. Por lo que chapó por Mercedes y su buen saber hacer sobre esta mecánica, así como en la mayoría de apartados generales del coche. ¿Recomendable? Por supuesto, pero siempre y cuando estés decidido y dispuesto a realizar un importante desembolso a la hora de hacerte con uno. Su catálogo de extras es extenso y bastante llamativo, por lo que ir añadiendo opcionales poco asequibles a un coche que de por sí no presenta unos niveles de precio bajos, puede llegar a convertirse en un auténtico dolor de cartera.

    Prueba Mercedes A 200, siempre una opción acertada