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    Prueba Mercedes V 300d, el summum de los nuevos monovolúmenes

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    Hemos podido probar el monovolumen más elitista y polivalente del mercado

    Más que probablemente, el Mercedes Clase V es el vehículo de representación de todos los monovolúmenes actuales. Posee una cantidad de posibilidades de personalización prácticamente infinitas, junto a una utilidad y practicidad casi inigualables. Hoy os cuento qué tal se mueve la versión más potente de todas.

    Si hay algo que en los últimos años hemos visto con cierta claridad, es la práctica sustitución de los monovolúmenes que conocíamos a principios de los años 2000, en favor de unas carrocerías más estilizadas y atractivas en formato SUV. El relevo de aquellos prácticos coches está siendo tomado por lo que siempre hemos conocido como furgonetas, un término que poco a poco se está trasladando hacia un terreno más profesional, relegando a las más prácticas y familiares hacia el segmento de los nuevos monovolúmenes

    Tenemos claros ejemplos de esta tendencia, de hecho hemos podido probar algunos como el Toyota Proace City, o incluso compararlos entre ellos, como el Peugeot Rifter y el Citroën Berlingo, el Volkswagen Caddy contra el Peugeot Rifter o el Citroën Berlingo y el Volkswagen Caddy. Pero acercándonos un poco más al segmento del coche del que hablaremos hoy, en el mercado de marcas generalistas, encontramos rivales como el Peugeot Traveller, el Toyota Proace Verso o el Opel Zafira life que pudimos poner a prueba hace unos meses.

    Sin riesgo a caer en equívoco podemos decir que el Clase V es uno de los monovolúmenes más bonitos del mercado

    Todos estos coches guardan bajo la manga un diseño que, sincerándonos, puede que no llegue a resultar precisamente enamoradizo, pero sí que nos prestan una utilidad y practicidad sin igual. Entre 5 y 9 pasajeros, grandes espacios interiores y una lógica aplastante. Son algunas de sus características que prácticamente ningún otro coche del mercado podrá igualar.

    Pero como en cada segmento siempre hay un participante que sobresale del resto, en este caso la cúspide puede estar bien definida por un inigualable Mercedes Clase V. Descendiente directo del Mercedes Vito, el Clase V nació con la clara visión de ir un paso más allá en todos los aspectos: comodidad, imagen e incluso lujo y distinción. Las opciones con este coche son prácticamente infinitas. Podemos obtener una versión de acceso o una loca preparación que lleva su precio más allá que muchos superdeportivos. El Clase V es único en su especie y es capaz de llevar esta distinción hasta el infinito. Podemos decir, sin posibilidad de caer en equívocos, que este coche es el Mercedes Clase S de los monovolúmenes.

    Hoy venimos a daros nuestras impresiones sobre la motorización más potente, junto a la carrocería de tamaño más generoso, nada más y nada menos que 5,37 metros de pura habitabilidad, con mayúsculas. Además de esta, existen otras dos alternativas más reducidas, la carrocería compacta (4,90 metros) y la carrocería larga (5,14 metros).

    Sus 5,37 metros de longitud nos deja con todo tipo de comodidad y practicidad

    También incluye otras motorizaciones como la versión de acceso V 220d con 163 CV de potencia, o como alternativa intermedia encontramos el V 250d y sus 190 CV. La mecánica más potente, que es justo de la que venimos a hablar hoy, tiene una potencia de 239 CV y su denominación es V 300d. Incluso podremos adquirir la variante 100% eléctrica, el Mercedes EQV, del cual os pudimos hablar en esta prueba. Las posibilidades son prácticamente infinitas. De hecho, invito a todo aquel interesado en conocer todas las posibilidades de este coche a parar ahora mismo de leer este artículo, abrir una nueva pestaña en su navegador web y abrir el configurador del Clase V. Es infinito.

    En Mercedes han puesto especial interés en que puedas tener el Clase V que necesites y cómo lo quieras. En el mismo momento en el que seleccionamos este coche en el configurador, tendremos un total de 86 variables disponibles de base. Una auténtica locura. El modelo de acceso tiene un precio de partida de 49.931 euros. No es un precio económico precisamente, pero lo podríamos llegar a justificar viendo las infinitas posibilidades de practicidad y personalización que nos brinda.

    Como digo, esta unidad de acceso monta el motor diésel de 163 CV, cuerpo de carrocería compacto, así como la transmisión automática 9G-TRONIC que llevan todas las variantes. Por supuesto no esperemos muchos aditamentos, ya que instala, entre otras cosas, unas llantas con tapacubos y un interior con 5 asientos. Es el modelo de acceso, tampoco podemos pedir mucho más. Pero aunque se trate de la versión base, una vez nos introducimos en el catálogo de equipamiento opcional, podremos dejar nuestra furgo familiar más que pintona y bien equipada.

    Los faros LED adaptativos se ofrecen como opción o de serie para las versiones más altas

    En el caso completamente opuesto, encontramos una versión tope de gama que tiene un precio de partida de 103.444 euros. Aquí ya entramos en terrenos menos atractivos para el gran público. A cambio nos ofrece un más que atractivo paquete exterior AMG, llantas de aleación de 19 pulgadas, luces LED, la pantalla de tamaño más generoso, 6 asientos individualizados con regulaciones electrónicas en los de la primera fila, entre otras chuches. Todo esto unido a un cuerpo de carrocería larga y la motorización más potente junto a la tracción total 4Matic.

    ¿Qué quiero decir con todo esto?. Simple. Entre un modelo y otro tendremos una infinidad de combinaciones y posibilidades de adaptar un Clase V a nuestros gustos y necesidades. Entre tantas opciones encontramos la unidad que hemos tenido el placer de probar durante algunos días.

    Y aunque hace un par de años ya pudimos contaros nuestras impresiones del Clase V, pocos meses después, Mercedes lanzaba una actualización de este monovolumen multimodal. En esta actualización también se incluyó la variante más aventurera: la Marco Polo. Una autocaravana que todos querríamos tener en nuestro garaje.

    El salpicadero del Clase V se parece más a un turismo gracias a su pantalla central de 10,25 pulgadas

    Dicha actualización incorporaba nuevas mejoras, principalmente en el territorio de la conectividad y el sistema multimedia, adoptando por primera vez el reconocido MBUX o, dicho en otras palabras, el que probablemente sea el mejor sistema del mercado actualmente. Conectividad con Apple CarPlay y Android Auto, así como una multitud de mejoras que vienen de la mano junto a este portentoso sistema.

    Existen dos alternativas para la pantalla central, una de 7 pulgadas y una de tamaño más generoso que alcanza las 10,25 pulgadas. Su manejo se podrá llevar a cabo a través del propio panel táctil de la pantalla, vía el touchpad situado en el centro del salpicadero o dándole órdenes al asistente personal mediante nuestra voz accionándolo con el comando “Hey Mercedes”, aunque también acepta alternativas como “Hey Merche” o “Hey Mercedita”, por si quieres dar un trato más familiar.

    El módulo en el que se ubica el touchpad también ha sufrido cambios con respecto a la versión anterior. Se ha eliminado la ruleta con la que podíamos navegar a través de los diferentes menús, ganando ese terreno el propio panel táctil con un más generoso tamaño. El material de este también ha sido sustituido por un plástico más agradecido que el anterior negro piano. El resto de botones y comandos continúan prácticamente idénticos.

    La modularidad de su interior es máxima

    El apartado que no ha cambiado desde aquella actualización, han sido sus asientos. La modularidad de estos es muy alta, pero también es la dificultad de realizar cambios en ellos. Su enorme peso unido a la complejidad de su mecanismo, hacen que transformar el interior del Clase V siga siendo tarea de al menos dos personas.

    Prueba de conducción

    Una vez hemos podido conocer las novedades de la gama actual del Clase V, y algunas de sus opciones posibles, llega el momento de poner sobre el asfalto la unidad que hemos podido disfrutar durante unos días. Como ya sabréis hablamos de la motorización de 239 CV con la denominación V 300d que, al igual que toda la gama del modelo, viene extraído del motor diésel de 4 cilindros y 2 litros de cubicaje. En nuestra prueba anterior, aunque era la misma denominación, aquel era de tracción total y batalla intermedia; aquí en cambio, tenemos tracción trasera y batalla extra larga. ¿Cuál será la más recomendable?.

    En primer lugar debo incidir en que este coche se ve inmenso. Su tamaño es enorme. 5,37 metros de longitud dan como resultado esta primera impresión. Aunque su altura no es tan acusada, sus casi 1,90 m palidecen frente a su longitud. Pero en contra de esta pequeña apreciación personal, una vez nos instalamos tras el volante y adaptamos el puesto de mandos a nuestra fisionomía, lo cierto es que en ese momento eres capaz de llevarlo sin más incomodidades que las de tener la luna trasera muy lejos de ti.

    El Clase V es uno de los monovolúmenes más polifacéticos del mercado

    Muchos de estos vehículos pueden llegar a pecar de tener una dirección poco transmisiva o con un tacto esponjoso y poco feeling. No es el caso. El Clase V transmite muy bien todo lo que pasa más allá del aro del volante, dejándonos al mismo tiempo con una muy alta suavidad de dirección. Su diámetro de giro es de los mejores del segmento, quedándose en 12,5 metros, apenas 1 metro por encima del Mercedes Clase A. Gracias a esto no sentiremos angustia alguna a la hora de adentrarnos en un interior de un parking plagado de columnas, pues la sensación continua es la de que llevamos un coche mucho más pequeño y ágil.

    Y como todo buen vehículo de representación, la comodidad debe de estar al nivel esperado, y por supuesto, aquí lo está. Sus asientos delanteros, a pesar de no ser los más avanzados que puede ofrecer este coche, están a la altura de lo exigible. Regulaciones mecánicas (no eléctricas) y sin posibilidad de, por ejemplo, girarlos para convertir el interior en un bonito salón rodante. A pesar de estas ausencias, la comodidad es muy elevada, situándonos en una posición de conducción muy alta, incluso para un vehículo de este calibre.

    Las opciones de modularidad interior con las que nos deja este coche son prácticamente infinitas

    El resto de pasajeros irán sobrados de espacio por todas partes (piernas, cabeza o torso) y, además, podrán disfrutar de una temperatura de climatización específica, regulable a través de un módulo situado en el techo, entre la primera y segunda fila. Tanto en la segunda como en la tercera fila cuentan con salidas de aire, así como lugares donde dejar objetos como móviles o bebidas. Al igual que sucede en la primera fila, existen otros asientos que podremos incorporar de forma opcional, con regulaciones electrónicas, o si ya queremos pasar a un siguiente nivel, por algo menos de 5.000 euros adicionales, tendremos unos asientos de lujo con función masaje, climatización específica y posición reposo con apoyo para las piernas. Un auténtico jet de primera clase.

    El regulador de temperatura específico para las plazas traseras será un gran aliado para sus pasajeros

    Pero entrando en el apartado del comportamiento del coche como tal, solo cabe destacar su nobleza y facilidad de uso. En ningún momento nos hará movimientos raros o extraños, su estabilidad es máxima aunque un viento huracanado sople con fuerza en su lateral. Lateral en el que se encuentran unas cómodas puertas longitudinales de apertura y cierre automático, que podrás adquirir por un precio extra de casi 900 euros.

    La pregunta que muchos os estaréis haciendo es: ¿239 CV son suficientes?. Más bien es potencia de sobra. Todo su caballaje hace una labor brillante y nos deja con unos picos de potencia sobresalientes, ya sea para encarar adelantamientos o incorporarnos a una autopista. La versión mecánica previa cuenta con hasta 190 CV, los cuales pienso que son los idóneos para el día a día y hacernos algún que otro viaje. ¿Sois de los que preferís que sobre potencia?. Entonces esta versión es perfecta.

    Ya he mencionado lo cómodo que podremos llegar a viajar en sus confortables y espaciosos asientos, pero si hay que poner algún que otro “pero” a este trasatlántico, es su rumorosidad mecánica. El motor se deja oír con suma facilidad, y aunque no lo revolucionemos en exceso podremos escuchar el clásico traqueteo de los motores alimentados por gasoil. Ni el ruido aerodinámico, ni el de rodadura serán destacables en ningún momento, aunque circulemos a gran velocidad.

    Los asientos de la 2º y 3º fila podrán adoptar casi cualquier posición

    Su visibilidad exterior es notablemente buena desde todos los ángulos, principalmente hacia adelante, con una superficie acristalada muy generosa. Donde sí puede pecar de escasez de visión es desde el retrovisor interior. La luna trasera queda muy lejos, y por medio se sitúan 5 asientos con su correspondiente espacio y tamaño, es de entender que su visibilidad no sea la mejor del mundo desde esta parte.

    Finalmente debemos hablar de consumos, y es que estos son sobradamente buenos, incluso mejores de lo esperado. Con un nivel de potencia de este calibre, su tamaño y peso, esperaba unas cifras más cercanas a 10 litros. Cuán fue mi sorpresa cuando en ningún momento, la media general ha sobrepasado los 8 litros. Por ciudad llega a marcar medias de 7,8 litros y por carretera abierta estas cifras llegan a los 6,4 litros, incluso con sus 7 asientos ocupados. Unas cifras que sólo podemos aplaudir.

    Conclusión y precios

    En definitiva y como conclusión a esta prueba, debo decir que el Clase V es justo lo que esperaba de él. Un vehículo capaz de todo, que sirve para todo. Es cómodo, es práctico y, como añadido, también es un coche bonito. Sus cifras de consumo son realmente buenas y su potencial es sobrado. Como contrapartida, sólo podría añadir un ruido mecánico bastante notorio y que para largos viajes puede que nos llegue a pesar.

    El Mercedes Clase V continúa siendo el pináculo de los vehículos de su segmento

    Aunque ya lo he mencionado más arriba, en materia de precios es donde podemos hallar su segundo “pero”. Un precio de partida de 49.931 euros no es accesible para todos los bolsillos, y conforme vayamos completando nuestro V a través del catálogo de extras, la factura podrá engordar hasta niveles casi insospechados. Nuestra unidad tiene un precio de partida de casi 74.463 euros, una cifra que, a título personal, me parece bastante elevada.

    Prueba Mercedes V 300d, el summum de los nuevos monovolúmenes