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    Técnica F1Análisis técnico del Toro Rosso STR12: audaz

    James Key ha vuelto a presentar un monoplaza lleno de intención y brillantez, aunque con determinadas áreas aún sin exprimir al máximo.

    El Toro Rosso STR12 aplica algunos conceptos del Mercedes W08 para intentar asentarse entre los cinco mejores equipos del campeonato: una disputa que será muy intensa.

    Contar con James Key en tu equipo de diseño implica necesariamente que el monoplaza resultante contará con soluciones atrevidas y que siempre son tenidas en cuenta por los rivales. Así ha sido una vez más con el STR12, que pretende seguir la senda de sus antecesores y presentar una alternativa muy capaz a nivel aerodinámico.

    Ello, junto con un propulsor Renault que parece que por fin será competitivo, debería colocar al equipo de Faenza en las inmediaciones del top 5 de la parrilla, que al fin y al cabo es el objetivo de Helmut Marko -consultor de Red Bull- y Franz Tost -responsable de Toro Rosso-.

    Coincidencias con Mercedes

    Comenzando nuestro habitual análisis por la zona delantera, de inmediato observamos dos puntos coincidentes con el Mercedes W08. El primero es el morro (1), que evita la tónica general adoptando la punta redondeada uniforme, algo que Mercedes ya utilizó en 2016 y que, por tanto, ha venido influenciado por los de Brackley.

    El caso de la pieza pivotante (4) en el brazo superior de la suspensión también es algo que hemos visto en el Mercedes W08, pero que obviamente no ha podido ser copiado por Toro Rosso al no haber tiempo material para ello. Sencillamente, el equipo de trabajo de James Key ha tenido la misma idea que el equipo Campeón del Mundo.

    Más allá de las similitudes con el Mercedes, hay tres puntos dignos de ser comentados. El primero es el endplate (2), aunque no precisamente por su complejidad, sino todo lo contrario. En este caso James Key ha optado por la primera versión de 2016 para el coche de la presentación, aunque con total seguridad cambiará durante los test. También hay que destacar la entrada del S-Duct (3) para mejorar el tránsito del flujo aerodinámico inferior y un soporte (5) para los tubos pitot (que miden la presión y velocidad) espectacular, que no sólo es bastante voluminoso, sino que además cuenta con un aletín posterior para aprovechar la coyuntura y obtener algún beneficio aerodinámico. Un detalle muy propio de James Key.

    A medio camino

    La zona central del monoplaza, la más trabajada en esta primera fase de desarrollo después de que el nuevo reglamento haya abierto la veda en dicha zona, presenta un nivel de evolución intermedio. No llega a ser tan elaborada como la del W08 de Mercedes o el Ferrari SF70-H, pero tampoco tan simple como la del Williams FW40 o el Red Bull RB13.

    Aún así, el Toro Rosso muestra un bargeboard (6) considerable en longitud -que no en altura como en otros casos, pero con un solo elemento. Los deflectores laterales (9) sí son dobles -aunque sin formas excesivamente intrincadas- y, en lugar de abrazar el pontón por la parte superior le encargan el cometido de regenerar el flujo que circula sobre el pontón en dirección al difusor a un aletín horizontal (8) que nace del cockpit. Además los pontones son, como es norma este año, más pequeños gracias a la menor exigencia de refrigeración de la cuarta generación de motores. Y en relación a eso, vemos una similitud más con el Mercedes W08, ya que la toma de aire del propulsor y sistemas adyacentes es también similar en forma y tamaño.

    Cintura de avispa

    La parte trasera del Toro Rosso destaca por la estrechez de la carrocería (12), que deja un verdadero túnel con el que alimentar la parte superior del difusor. De nuevo, un sello propio de James Key que, además, complementa la zona con los direccionadores de flujo (11) que trabajan para reducir la incidencia negativa de las turbulencias creadas por el neumático trasero.

    En la parte superior encontramos la aleta de tiburón (13) -que no puede faltar este año- y el soporte del alerón trasero y los mecanismos del DRS (14) curvo, algo que va en la misma línea que en el Renault RS17, Force India VJM10 o Sauber C36 entre otros.

    Como detalles a destacar -aunque no por ser novedosos-, podemos observar el monkey seat (15) que se utiliza en circuitos como Singapur o Mónaco que exigen alta carga aerodinámica., y las branquias superiores del endplate (16) que Toro Rosso sí ha decidido llevar hasta el extremo del borde de ataque. El difusor, como en el caso del McLaren MCL32, ha sido tapado por el personal de Toro Rosso para evitar fotografías comprometedoras durante la presentación, ya que es un elemento aerodinámico vital.

    El Toro Rosso, por tanto, es un monoplaza muy del estilo de James Key: lleno de audacia de corte sutil, pero ingeniosa. A buen seguro que quedan bastantes cosas por ver en el STR12, pero lo ya avanzado nos invita a soñar con un Toro Rosso en disposición de luchar por los puntos con asiduidad.

    Fotos: Red Bull Content Pool