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    Ferrari agita el mercado de fichajes

    De izquierda a derecha, Callum Ilott, Robert Shwartzman y Mick Schumacher.Scuderia Ferrari

    El apotegma apunta a que cuando Mefistófeles se sume en el tedio propio de la existencia asesina insectos voladores con el hopo. Existe una adaptación carrerística/segunda lectura de la aseveración: cuando no tienes éxito sobre el asfalto, has de buscar otras soluciones para seguir embarcado en la cúspide del todo.

    A Ferrari no le corre su coche. Le falta caballería, la resistencia aerodinámica al avance lastra su velocidad, alberga diversas debilidades estructurales de mala solución, tienen problemas de correlación con el simulador… El SF1000, sexagésimo sexto monoplaza parido por Maranello para atacar el Mundial de Fórmula 1, nació mal, y puede que algo mejor pero nadie piensa que mucho mejor sea el que pongan en pista el año próximo. Están jo*s. Si esta batalla se antoja larga en Ferrari se han puesto a otras cosas y algo que les ocupa en sobremanera es colocar su reata de jóvenes pilotos, y es algo que puede tener, y va a tener diversas connotaciones en el mercado invernal de asientos. Tienen en sus subcontratas de la Fórmula 2 a tres carreristas, a los que quieren sentar en este Ikea de la velocidad a un mínimo de dos para 2021, pero no abunda el espacio.

    El rumor es que a Mick Schumacher ya lo han amarrado al segundo asiento de Alfa Romeo. Si el miniKaiser acaba siendo campeón de la categoría no podría quedarse vegetando en ella porque la propia reglamentación del certamen lo impide, y por nada del mundo en Ferrari quieren verle calentando banquillos y palmando un valioso año de manera improductiva y cortando una racha ascendente del chaval. El plan, firmado o no, es Alfa Romeo, equipo satélite, cliente de motores, patrocinado de FCA y donde Freddie Vasseur tiene una patata caliente: desalojar a uno de sus actuales espadas. Kimi Räikkönen tiene ya una edad, sus requerimientos al equipo son muy altos, su aportación neta al equipo es limitada; a día de hoy acumula dos puntos en el casillero, por tres de su compadre Giovinazzi. Su contrato liquida en la nochevieja del presente año y a lo peor no se lo renuevan de acuerdo con la siguiente ecuación: si llegase Mick Schumacher, como rookie debería tener el tutelaje de un piloto con experiencia, no en vano el primer año de un piloto en la F1 suele ser el más complicado.

    «El lío se lo hicieron entre Eric Boullier y Martin Reiss»

    A Vasseur le han tentado desde Maranello para subir a dos novatos al estilo de Toro Rosso/AlphaTauri. El compañero de Schumacher bien podría ser, en este hipotético duo Callum Ilott o el ruso Robert Shwartzman. Vasseur se ha negado en redondo, alega lo del acompañamiento, y el idóneo para eso es Giovinazzi. Kimi habla poco o nada, no es extremadamente sociable y si sus dotes como piloto son pocamente discutibles, si lo son las de tener que mostrar sus conocimientos a un novicio. Todo hace indicar que el que está más cerca de la puerta es el finlandés.

    El siguiente en la lista de deseos de Ferrari es Shwartzman, que ha brillado este año en la Fórmula 2 aunque lo tiene complicado para hacerse con el título. A la F1 le conviene dar cobijo a pilotos rusos y no es incierto que tras la salida de Vitaly Petrov, se recuperó convenientemente a un Daniil Kyvat que ya recaló en Ferrari como test driver para llenar este virtual hueco. El rumor es que Daniil ya sabe que no correrá el año que viene, o no al menos con AlphaTauri. Para ocupar ese posible hueco el ruso sería perfecto, y Maranello cuenta con un as en la manga: sus motores. A día de hoy no son los propulsores favoritos de todo el mundo pero aunque Mattia Binotto prometa algo nuevo para el año venidero, el que puedan presentar en 2022, año de la marcha de Honda, si que puede tener una configuración y un grado de madurez que le hagan deseable. Esta posibilidad está sobre la mesa, y para forzar las políticas y toma de decisiones al respecto ya salió esta semana Chris Horner diciendo «nuestros dos equipos llevarán el mismo motor…». Traducido: «vale, podríamos aceptar, pero con condiciones muy concretas».

    El Plan B para Robert Shwartzman es Williams. En Grove siguen tiesos y todo dinero que les llegue sería bienvenido. Al tener contrato con Mercedes como motorista el intercambio de favores no sería con sus propulsores como moneda de cambio, sino de otro tipo. El problema en Williams, donde ya barajan esta posibilidad, es que no quieren soltar por nada del mundo a George Russell. El chico es un diamante en bruto, cada día lo hace mejor, y saben que hay madera de campeón; es un valor seguro como piloto o como producto de venta en un futuro. Su feedback con los ingenieros, cuentan, es in-cre-í-ble, propio de un piloto con diez años de experiencia. La diatriba de Williams es, con Russell a bordo, traer a un rookie durante al menos un par de años con algo de ayuda financiera de Ferrari (y algunos €€€ de Shwartzman) o mantener a Nicolas Latifi a cambio de los buenos jurdeles que aporta su progenitor desde Canadá, con ellos crear un coche mejor, y dárselo a Russell para que obtenga mejores resultados.

    ¿Protagonizarán Pierre Gasly y Alexander Albon un nuevo trueque de equipos?

    Están deliberando. ¿Ves el letrero en el costado del Williams donde se puede leer “Sofina”? Pues es el nombre de la compañía propiedad de Michael Mehrdad Latifi, el padre del piloto. De origen iraní, loco de los Ferrari, se pulió hace dos años la bonita cifra de 223,7 millones de euros (al cambio de hoy) en acciones de McLaren. Que sí, que es un negocio, pero digan lo que digan uno de los deseos solapados era, ya puestos, abrirle las puertas de la escudería a su hijo. El lío se lo hicieron entre Eric Boullier y Martin Reiss. Al primero ya le conoces, pero al segundo probablemente no. Checo, ex espía de los servicios secretos de su país, trabajaba muy en la sombra para Bernie Ecclestone. Acabó siendo manager de Romain Grosjean, y socio de Boullier. Cuando Latifi hijo corría en la Fórmula 2 se las apañaron para que el padre pagase tres millones de euros al año a cambio de correr en DAMS. El precio medio habitual de la aventura era poco más de la mitad.

    En Red Bull tienen dudas. Max Verstappen está abonado sin más al equipo, pero los gestores andan repensándose si dejar como están a Alex Albon y al ganador del Gran Premio de Italia, Pierre Gasly. Al primero le están metiendo el miedo en el cuerpo con amenazas públicas como la de un posible retorno de Nico Hülkenberg o incluso el fichaje de Checo Pérez, pero la principal amenaza viene desde dentro. Gasly ha llevado el AlphaTauri hasta donde sólo Vettel pudo llevar al Toro Rosso y esto suele pesar mucho en la conciencia de los que deciden. Un nuevo trueque Albon-Gasly está sobre la mesa, y mover la constancia del anglotailandés a AlphaTauri, para colocar al más latino Gasly, más irregular, pero con chispazos de brillantez capaces de hacer ganar carreras a coches que en teoría no pueden.

    El reparto bien podría quedar Max-Gasly y Albon-Schwartzman o Albon-Tsunoda, y es que el japonés Yuki Tsunoda sería una de las herencias de Honda antes de marcharse y muy probablemente a cambio de algún que otro favor interno. El favor de mayor peso, algo que se está barajando es que Red Bull se quede con la factoría de motores de los orientales, curiosamente basada en Milton-Keynes, a tiro de piedra de la de Red Bull. Los motores ya están ‘hechos’, mejoran a velocidad constante, sus problemas se han ido puliendo con los años, y a día de hoy son los únicos, junto a los de Mercedes, capaces de ganar carreras… no es una mala herencia, y lo más gordo es que la factura grande, la de arrancar la maquinaria, está ya pagada.

    Y una más. Este año te vas a hinchar de ver anuncios de Mapfre con Fernando Alonso de protagonista. Al parecer ya tienen un acuerdo, al menos verbal, y a la aseguradora siempre le ha ido bien de su mano. ¿Manos? Muchas manos, de mánagers, pilotos, técnicos y patrocinadores, y como las del diablo, nunca se quedan quietas en esta Fórmula 1 nuestra. O de ellos; nosotros sólo miramos.