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    [Vídeo] La evolución de los volantes de F1 a lo largo de la historia

    Fernando Sancho
    Fernando Sancho3 min. lectura

    Los chicos de Donut Media nos permiten ver como ha evolucionado un volante de Fórmula 1 desde 1957 hasta la actualidad.

    Los materiales utilizados, el tamaño, la forma y la tecnología que incluyen los volantes han mutado por completo en cinco décadas.

    La Fórmula 1 es el deporte más tecnológico y avanzado del mundo. Múltiples son los ejemplos que pueden validar esta afirmación, aunque hoy gracias a los chicos de 'Donut Media' hemos querido centrarnos en una de las piezas más importantes de un monoplaza de Fórmula 1, su volante. Desde 1957 hasta la actualidad, los volantes han evolucionado en su construcción, morfología, tamaño, peso e incluso en su forma, por no hablar de las distintas tecnologías que han ido sumando. Desde el volante de madera y aluminio de Stirling Moss hasta los actuales volantes valorados en miles de euros... ¡Cómo hemos cambiado!

    Los primeros volantes de la Fórmula 1 tenían forma redonda y recurrían a la madera o algún material similar para la circunferencia, mientras que los radios se diseñaban en aluminio o algún otro metal. Curiosamente, los volantes no evolucionaron en gran medida de la década de los 50 a los 80, al margen de la instalación de material acolchado en su perímetro. Quizá el volante que utilizo James Hunt en 1978 fue el primero en salirse de la 'media' con la instalación del primer interruptor electrónico. El volante de Emerson Fitipaldi en esa misma temporada incorporó el primer sistema de extracción rápida.

    Sin embargo, el mundo de los volantes vivió una auténtica revolución desde la década de los 80. Se empezó a aligerar su peso y durante esta etapa ya aparecieron los primeros volantes que rompían con la forma circular para incorporar botones y distintos selectores en forma de ruleta. Michael Schumacher, como en otros tantos aspectos, también contribuyó a la evolución de los volantes ya que su reloj Casio pegado fue el anticipo de los display con las luces de frenada o cambio de marcha, que se hicieron necesarios con la llegada de las levas de cambio.

    A finales de la década de los 90 los botones empezaron a crecer en número para comunicarse por radio, beber agua y dirigir un gran número de parámetros del monoplaza, al igual que los selectores en ruleta con multifunción para controlar el reparto de frenada, mapas del motor o el control de tracción. Los displays cada vez más grandes y el uso de la fibra de carbono se hizo común en los volantes del nuevo siglo hasta convertirse en auténticos ordenadores. El valor de un volante actual puede alcanzar los 70.000 euros, cuando en sus orígenes apenas valían unas decenas de euros al cambio.

    Fotos: Donut Media