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Virutas F1La guía para los foteros de grada

El tiempo es una dimensión móvil, viva y autónoma que conduce en un circuito que ocupamos muchos, pero sólo viaja en una dirección: hacia adelante. En el Siglo XIX hubo un tipo, un tal Joseph Nicephore Niepce que inventó una tecnología que permitía congelarlo… bueno, sus luces y sombras.

En base a esto y para un loco de las carreras sólo hay una cosa mejor que verlas en directo, y esto es verlas en directo y además congelar algunos de sus momentos más álgidos y poder disfrutar de ellos más veces mientras el tiempo está en otras cosas.

Al principio de la fotografía las cámaras eran del tamaño de un horno microondas, más tarde llegaron las de 35mm, después los zooms, las digitales y ahora cualquier teléfono barato es capaz de captar fotos de mayor calidad que una costosa cámara profesional de hace una década. Hoy día cualquiera puede hacer fotografías magníficas apenas apretando un botón; la cámara mide la luz, enfoca, y hasta estabiliza la imagen si eres un manazas, pero todo ello no son más que ayudas de orden técnico, no de carácter artístico o creativo. La premisa inicial de cualquier imagen es que se sustenta en tres patas: calidad, estética y contenido. Si lo primero lo aporta la tecnología y la profundidad de tu bolsillo, y lo último viene en gran medida implícito por el colorido y espectacularidad de los coches a su paso, es el elemento central de esta ecuación la que ha de aportar el que sujete la cámara.

Hasta el más torpe de los foteros es consciente de que no es lo mismo hacer fotos pegado a la pista, pegado a los boxes, o pegado a los coches que despegado de todo ello desde la tribuna principal a la que se accede abonando una entrada. A pesar de ello todo lo que se puede ver se puede fotografiar, y si es así, se puede ser creativo, aportar una mirada, una visión y las dificultades añadidas pueden convertirse incluso en una ventaja, porque desde dentro de un bosque es muy difícil sacar el paisaje. Las posibilidades en general serán menores, pero sí que se pueden hacer cosas interesantes.

La Ley del Deporte de 2013 impide que en recintos donde se celebren eventos de este tipo se pueda acceder con elementos que puedan ser utilizados contra otros asistentes. Es por esto que no te van a decir nada si acudes a un GP con tus cámaras, pero muy probablemente te retiren un monopié si te lo llevas para sujetarla. Si necesitas uno, procura que sea muy cortito, que se pueda replegar y quedarse en un tamaño tan compacto que no pueda ser considerado como arma arrojadiza o proclive para atizarle con él a alguien. Estas mismas regulaciones son, por ejemplo, las mismas que impiden acceder con botellas cerradas o latas en algunos recintos, no vaya a ser que acaben en la cabeza de alguien.

Dotar a la imagen de movimiento es una de las claves para hacerla especial.

Una vez dentro del recinto lo ideal es permanecer lo más cerca posible de la pista. Con las imágenes que tomes podrás hacer lo que te dé la gana: imprimirlas, regalarlas, venderlas o publicarlas. Esa creación será de tu entera propiedad. Sin embargo, si vas a grabar videos el tema cambia. Si son para uso personal, o vas a colgar algún pequeño clip en Youtube o redes sociales, no deberías tener problema alguno y más que permitido lo que está es tolerado. Lo que no podrás hacer es comercializar esas imágenes en movimiento y mucho menos vendérselas a una cadena de televisión para que las emita. Esa potestad, tanto de la imagen como de los sonidos, pertenece a Liberty Media y como oses montar algo de corte comercial con ello se te puede caer el pelo. En concreto todo el pelo, desde el que tienes hoy y hasta el que te puedas implantar en Turquía en los tres próximos siglos.

Las actuales regulaciones FIA de seguridad remiten el graderío cada vez más lejos del asfalto y aunque en la vieja Europa las pistas más antiguas aún mantienen sus asientos cerca de la pista lo ideal es llevar un teleobjetivo no menor de 300 milímetros para una cámara réflex. Más largo es aún mejor, y con algo de menor longitud los coches (más aún si son motos) quedarán realmente lejos y te saldrán muy pequeños. Las cámaras compactas no suelen disfrutar de tales longitudes focales, son muy lentas de reacciones mecánicas y sus capacidades están lejos de ser las idóneas para fotografiar objetos que se mueven rápido. Las cámaras tipo bridge, esas intermedias que hay entre las compactas y las réflex, pueden servir pero tampoco son lo ideal, así que búscate una buena réflex.

Muévete, explora tu entorno y las fronteras del espacio en el que te puedes desplazar

Una vez que llegues al lugar donde tu entrada te permite no te limites a hacer fotos desde la salida de las escaleras. Muévete, explora tu entorno y las fronteras del espacio en el que te puedes desplazar. A veces encontrarás sitios a los que subirte, huecos en las vallas de protección, bajadas hasta cerca de las protecciones, áreas donde incluso tengan una abertura para fotógrafos, una curva especial o un ángulo desde el que se pueda ver la actividad en boxes El protagonista y objeto principal de tus fotos serán los coches, pero date cuenta de que alrededor hay más cosas. Hay gente, asfalto, líneas de colores que delimitan la pista, alambradas, publicidad, torres de iluminación, pantallas gigantes, comisarios vestidos de colores llamativos y todo ello va a salir en tus fotos.

Intenta eludir los elementos extra que desvían la mirada y muévete, o programa el instante en el que harás tu foto de forma que evites que dentro de la imagen salga todo aquello que no forma parte del resultado que buscas. Con mucha frecuencia una foto es mala no porque le falte algo, sino porque contiene algún componente que le sobra. Evita especialmente los elementos arquitectónicos o técnicos del circuito como postes de luz, casetas de seguridad, o vehículos de servicio. Esto no sólo se consigue eligiendo bien el lugar desde los que hagas tus disparos, sino también jugando con la velocidad de obturación. Los novatos suelen pensar que para hacer fotos a objetos que se mueven rápido es necesario cazarlos a alta velocidad. Es un error. Grave. Haciendo fotografías a 1/1000 o más de velocidad solo conseguirás congelar los coches en un lugar concreto de la pista, las ruedas estarán completamente quietas, la sensación de velocidad quedará suspendida, y como resultado parecerá que los coches están aparcados y completamente quietos en mitad de la pista.

Utilizar el entorno puede marcar la diferencia en una fotografía.

Lo ideal es ir rebajando la velocidad de disparo hasta poder capturar los coches nítidos y el fondo movido. Es la técnica llamada ‘barrido’. Con ella y dependiendo de la velocidad elegida podrás convertir una tapia, una valla, o un edificio en un borrón corrido con un monoplaza definido en el centro o a un lado de la imagen. Si no tienes experiencia con este tipo de fotografía comienza disparando a 1/250 y luego ve bajando hasta 1/125, 1/60 que es la ideal para un principiante o aún mejor, 1/30. Esto no será fácil. Existe una ley no escrita que indica que tus imágenes tenderán a salir trepidadas, esto es, borrosas, movidas, si disparas por debajo de una velocidad directamente proporcional a la longitud del objetivo que usas. Si tienes un 50mm deberás disparar a 1/60 o superior (fíjate en la segunda cifra de la ecuación), si usas un 200mm necesitarás disparar a 1/250 o superior si quieres obtener ciertas garantías de éxito y si gastas un lustroso 500mm necesitarás tirar a 1/500 de segundo.

Dominar esta técnica conlleva cierta práctica y cuanto más bajo tires, más posibilidades tendrás de hacerlo mal. Ahora bien, si la foto te sale bien obtendrás un resultado único y sorprendente repleto de energía, velocidad y dramatismo. Para dominar esta técnica, con la que podrás ‘eliminar’ la alambrada que te separa de la pista en las zonas más bajas y cercanas a la pista incluso aunque se interponga entre los coches y tu, necesitas adquirir cierta maestría en varios pequeños detalles técnicos.

Uno, fundamental, tu posición. Los coches te llegarán de un lado o de otro, pero tu pecho tendrá que apuntar no a su origen, sino al lugar donde hayas elegido en que esté el bólido en el momento de la foto. Tu eres el trípode que sustenta la cámara y éste ha de estar ajustado en su geometría (tus huesos) hacia donde tendrá que estar optimizado en el momento de la toma.

Dos, síguelos desde que los veas aparecer aunque estén lejos. Los estarás acompañando y acompasarás tu giro de cadera a su velocidad, el autofocus hará su trabajo, y tu dispararás cuando el vehículo llegue a la zona elegida. Si te pilla por medio una alambrada de protección, suspende el enfoque automático y ponlo en posición manual, enfoca el punto donde estará el coche cuando quieras hacer la foto, y según se vaya acercando, aunque lo veas venir borroso se irá enfocando solo.

Jugar con la luz también puede convertir una foto en algo más que un recuerdo.

Tres, coge el objetivo por la punta, por el extremo. Serás un francotirador, y los francotiradores usan rifles muy largos. Eso no es porque acerquen sus proyectiles a sus blancos, sino porque son más precisos a la hora de encaminar la trayectoria. En fotografía es igual, y si con la derecha sujetarás la cámara, la precisión a la hora de seguir al objeto de tu tarea la conseguirás conduciendo la cámara con la zurda. De esta manera tu éxito dependerá más de tu mano izquierda que de la derecha. Pies fijos, paralelos, pisando en un lugar firme, giro de cadera y brazos rígidos.

Cuatro, conoce muy bien tu cámara y apréndete muy bien el decalaje de sus mecanismos. Desde que pulsas el botón y hasta que la fotografía se ejecuta pasa un tiempo. Si le haces unas fotos a tus sobrinos, un paisaje o en el cumpleaños de unos amigos esto da igual, pero motos, coches y particularmente los Fórmula 1 corren mucho, así que si estás en una grada y disparas tu cámara, es muy posible que entre que le hayas dado al botón y el obturador haya realizado su recorrido el coche puede haber caminado muchos metros. Por eso, conoce bien ese retardo, y en consecuencia, dispara antes de que el coche esté donde quieres.

Si disparas a muy baja velocidad, tendrás que rebajar la sensibilidad al mínimo, 100 ISO o si tu cámara te permite 50 aún mejor

Las cámaras réflex suelen tener al menos dos tipos de enfoque: fijo y continuo, usa el segundo. El primero es perfecto para objetos estáticos, retratos, paisajes, interiores, pero bloquea el sistema de enfoque mientras la cámara realiza la fotografía. El segundo está permanentemente enfocando y en las carreras todo se mueve mucho y muy rápido, así que es fácil que entre que la foto se enfoque, dispares, y la toma se realice pase cierto tiempo, imperceptible para ti, pero una eternidad en unidades de tiempo de la Fórmula 1. Esto pueden significar diez o veinte metros, así que en el primer modo de enfoque significaría que tu imagen estaría fuera de foco casi con toda seguridad. Con el enfoque continuo, o servoasistido, te aseguras que el sistema siga funcionando mientras ocurren cosas que no puedes controlar en la escena.

Lleva tarjetas de memoria suficientes como para no quedarte sin memoria, carga las baterías a tope, limpia el sensor con una perilla; nunca con aire comprimido. Con lo primero conseguirás eliminar motas de polvo y partículas depositadas en el sensor. Con lo segundo sólo conseguirás incrustarlas aún más. Si disparas a muy baja velocidad, tendrás que rebajar la sensibilidad al mínimo, 100 ISO o si tu cámara te permite 50 aún mejor, pero necesitarás cerrar mucho el diafragma, y con ello se apreciará mucho mejor la posible suciedad que lleves alojada en el sensor. Estos pueden parecerte consejos tontos, pero ninguno profesional elude estas pequeñas obligaciones mecánicas dentro de sus rutinas. Y recuerda: en la Fórmula 1 ocurren muchas cosas, muy rápido, y una sola vez, así que la práctica previa en una autopista, un Karting o en pruebas de otras categorías te servirán de simulador. Suerte, y a ver qué nos traes el lunes tras la carrera.

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