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    IndyCarAprobada la asistencia de 135.000 espectadores para las 500 millas de Indianápolis

    Las gradas no lucirán, ni de lejos, tan pobladas y agrupadas como aquí, pero volverán a estar vivas.IndyCar Media

    Los responsables del óvalo y las autoridades sanitarias acuerdan un tope del 40% de la capacidad del recinto para el día de la carrera.

    La asistencia doblará el récord mundial de un evento deportivo desde el inicio de la pandemia.

    Habrá también espectadores durante los días de entrenamientos y clasificación.

    Parece que, esta vez sí, a la segunda va la vencida. Las 500 millas de Indianápolis del año pasado terminaron disputándose sin aficionados después de que un primer plan de asistencia al 25%, presentado el 21 de julio, fuese finalmente descartado el 4 de agosto por las presiones de los órganos sanitarios del estado de Indiana. En esta ocasión, tanto los organizadores de la prueba como los estamentos de salud se han coordinado para llegar a un acuerdo, por el cual Indianápolis podrá albergar la Indy 500 el próximo 30 de mayo con el 40% de sus localidades ocupadas.

    Según estimaciones del Indianapolis Motor Speedway, esto supondrá una asistencia total de hasta 135.000 espectadores el día de la carrera, 40.000 menos respecto al número de tickets vendidos hasta la fecha, y lejos de las pretensiones de 250.000 almas que su propietario Roger Penske esgrimió el mes pasado. Con todo, el evento recuperará de largo su estatus de contar con el mayor número de espectadores presenciales para un evento deportivo en todo el mundo, una circunstancia facilitada por la gigantesca dimensión de las instalaciones del óvalo, y validada por el mismo Departamento de Salud Pública de Marion County que desaprobó la presencia de aficionados hace 8 meses.

    A su vez, se ha garantizado que las instalaciones acogerán espectadores durante todos los días de entrenamientos y clasificación. Eso sí, solo los graderíos exteriores y las 'suites' de la Pagoda estarán disponibles para ello durante todo el mes de mayo, ya que las 'pelousse' y las gradas en el interior del trazado permanecerán cerradas al público. Habrá reembolsos para compradores que no deseen asistir, distanciamiento social en las gradas, y, como no podía ser de otra forma, el famoso 'Snake Pit' (la zona del 'infield' dedicada a la fiesta y el descontrol más americano posible) tampoco tendrá vida en este 2021, sin sus habituales conciertos en los días previos a la Indy 500.

    Por supuesto, será obligatorio el uso de mascarilla y una toma de temperatura en la entrada al recinto. Aunque no se requerirá prueba de vacunación para todos los asistentes (sí para los que posean beneficios especiales por longevidad), la expectativa en base a datos estatales es que el 60% de los asistentes (unas 80.000 personas) hayan recibido sus dosis pertinentes con anterioridad. Por lo pronto, los centros de vacunación habilitados desde este mes en el óvalo de Indianápolis continuarán activos durante todo el mes de mayo para aquel que lo desee.

    Hace escasa semanas, la ciudad de Indianápolis acogió el torneo de baloncesto universitario NCAA, limitando la asistencia para la final a solo 8.000 personas en un campo con capacidad para 70.000. Por ello, haber alcanzado las seis cifras parece un éxito en perspectiva para Penske y compañía. «Este evento y este lugar significan tanto para la gente que vemos y oimos todos los días, ya sean de aquí o de cualquier lugar del mundo. Sentimos una responsabilidad real de proteger el legado de la carrera y hacerlo crecer», alega Mark Miles, presidente ejecutivo de Penske Entertainment Corp en declaraciones a Associated Press.

    «Estamos listos para dar el siguiente paso en recuperar la economía, y gran parte de ella en esta ciudad y este estado está condicionada por los eventos deportivos, que han permanecido clausurados por muchos meses», prosiguió Miles. «(El evento de baloncesto) fue increíblemente exitoso, este es el siguiente paso, y se da la circunstancia de que este será probablemente el evento deportivo más grande del año».

    Hasta la fecha, el récord mundial de aficionados en una competición deportiva desde el inicio de la pandemia le corresponde al primero de una serie de partidos de cricket T20 entre la India e Inglaterra disputado el pasado 12 de marzo, con 67.200 espectadores en el Estadio Narendra Modi de Ahmedabad (con capacidad para 132.000), menos de la mitad de los que habrá en Indianápolis. El segundo encuentro, dos días después, acogió a 66.352 personas, antes de que un aumento de casos de COVID-19 en la ciudad condujese a cerrar al público los tres enfrentamientos restantes.

    Dos semanas después, el 25 de marzo, se ocuparon 51.723 de los 100.000 asientos del Melbourne Cricket Ground para un encuentro de fútbol australiano entre los Carlton Blues y los Collington Magpies. El pasado fin de semana, la ciudad de Tuscaloosa batió el récord estadounidense con un partido de fútbol americano universitario, el tradicional Spring Game entre dos facciones de los Alabama Crimson Tide, con 47.218 personas ocupando el 50% de las localidades del Bryant-Denny Stadium. Ese mismo fin de semana, en el mismo estado, el Gran Premio de Alabama que abrió la temporada de IndyCar contó con 20.000 pares de ojos, respecto a los 80.000 que habitualmente presencian el evento.

    Fuente: Associated Press / Fotos: IndyCar Media