Bentley lanza el Continental GT S con un motor V8 de 670 CV... un salvaje con traje
Gracias a su sistema híbrido gana casi 130 CV en comparación con la versión anterior, igualándose en potencia al 4.0 V8 Biturbo del Supersports con el que quiere igualarse en dinamicidad y sensaciones.

Bentley continúa ampliando la gama del actual Continental GT y, apenas unos meses después de que pudiéramos ver las primeras imágenes de su radical Supersports, ahora llega el nuevo Continental GT S. Por supuesto, también lo hay en versión descapotable, el Bentley Continental GTC S.
El Continental GT S puede interpretarse como un coche que busca lo mejor de las dos caras de Bentley, una especie de punto intermedio entre el Continental GT y el radical Supersports - es decir, el GT de lujo y un GT deportivo como los de la vieja escuela. Sobre la base del GT, trata de ofrecer una experiencia más cercana al segundo, partiendo de la misma configuración del chasis que llevan tanto el GT Speed como el GT Mulliner.

Bentley Continental GT S y GTC S 2026
De entrada, al contar con la misma configuración de chasis que los GT Speed y GT Mulliner, el Bentley Performance Active Chassis se encarga de enviar de manera óptima la potencia a las cuatro ruedas con su sistema activo, además de usar vectorización de par tanto entre ambos ejes como de delante hacia atrás. También se ayuda de una suspensión con amortiguadores de doble válvula.
También encontramos una nueva generación del control electrónico de estabilidad, un sistema activo para evitar el exceso de balanceo en las curvas y un diferencial autoblocante electrónico, una novedad para el Continental GT S. Además, Bentley mantiene la dirección a las cuatro ruedas vistas en el GT, para así mantener la estabilidad en curvas medias/rápidas y la maniobrabilidad a la hora de aparcarlo - algo que no es baladí teniendo en cuenta su longitud de 4.895 mm.
Sensaciones al volante inspiradas en el Supersports
Estos Continental GT S y GTC S, sin dejar de ser modelos Gran Turismo de alto lujo, quieren dar al conductor una sensación muy atractiva de deportividad al volante. Para ello, cuenta con varios modos de conducción (como el Dynamic, donde libera parcialmente el diferencial) donde cambia el comportamiento del control de estabilidad (incluso pudiéndolo desconectar)

Bajo el capó encontramos el ya conocido motor V8 4.0 biturbo de cigueñal cruzado (que ya conocíamos del Supersports), al estilo de los Muscle Car americanos, unido al sistema eléctrico que caracteriza al High Performance Hybrid. Es decir, el mismo motor híbrido que reemplazó al venerable W12 hace varios años, una de las grandes joyas históricas del Grupo Volkswagen.
670 CV de potencia del sistema híbrido
Ahora bien, los que quieran potencia pura no echarán tanto de menos el W12. Y es que este High Performance Hybrid es capaz de desatar unos 670 CV de potencia, superando en cerca de 130 CV al W12. El par motor es de 930 Nm según cifras oficiales, siendo en efecto el modelo S de Bentley más potente que se haya visto hasta el momento.
A toda potencia, los Bentley Continental GT S y GTC S son capaces de pasar de 0-100 km/h en 3,3 segundos y alcanzar una velocidad punta de unos 306 km/h. Además, gracias a la parte eléctrica, es capaz de recorrer en torno a 80 km/h en modo eléctrico, siendo de los últimos coches de Bentley alimentados por gasolina antes del salto completo a la electricidad con su estrategia Beyond100+.

El lado oscuro de Bentley se llama Blackline
Quizás se note más en el interior que en el exterior las diferencias visuales. Por dentro, se utiliza un acabado bicolor de manera que la tela utilizada en el volante, el pomo del cambio, los asientos y las inserciones de las puertas contrasta con el salpicadero. En el caso de optar por la especificación Blackline, el color negro piano toma el protagonismo - también se puede optar por interior completamente de cuero con cromado de tinte oscuro para darle un toque metálico distinguido.
Hablando del Blackline, en el exterior también aporta cambios: se oscurece el labio inferior, la parrilla frontal, las propias alas del logo de Bentley y las carcasas de los retrovisores, con acabado negro Beluga. El negro recubre también el difusor trasero y el marco de las ventanas, además de las salidas de escape de donde sale el sonido de su V8 hibridado.

