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    A subasta la colección más extraña de Corvettes y un ladrillo

    A subasta la colección más extraña de Corvettes y un ladrillo
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    Sergio J. Cabrera
    Sergio J. Cabrera6 min. lectura

    La que probablemente sea la colección más extraña que exista del Chevrolet Corvette saldrá a subasta este mes en el evento de Mecum en Indianápolis. Todos los vehículos y artículos están relacionados con el Corvette y curiosamente, con el número 35, incluído un ladrillo.

    Chevrolet Corvette C1, el nº 35 de los 300 fabricados.

    El universo del coleccionismo del motor es tremendamente vasto, hay espacio para todo tipo de coleccionistas o amantes de los vehículos clásicos, por lo que no dejamos de sorprendernos al descubrir historias y anécdotas de todo tipo, e incluso colecciones de lo más curiosas, como es este caso, en el que el verdadero motivo de la colección no es el modelo, sino el número 35.

    Keith Busse, como muchos estadounidenses, es un amante declarado del Chevrolet Corvette, y en la próxima cita de Mecum Auctions en Indianápolis encontraremos su fantástica colección de Pace Cars oficiales del ‘Vette. Al menos un ejemplar de cada una de las ediciones especiales Pace Car Edition lanzadas del deportivo y de aquellas pocas ediciones que la marca no llegó a sacar a la venta, Busse se las ingenió para que Chevy y los organizadores de la Indy 500 le licenciaran oficialmente la creación de una unidad idéntica a la empleada en la carrera. Por lo que esta es la única colección del mundo de su tipo, ya que cuenta incluso con unidades únicas.

    Pero en la misma subasta podemos encontrar una colección aún más extraña y particular, formada también por Busse y que podemos considerar como única en su género, pues todas las piezas son unidades y elementos del Corvette relacionadas con el número de serie 35.

    Chevrolet Corvette 2003 50th Anniversary Edition #35.

    Busse comenzó esta particular aventura tras hacerse con su ejemplar del Corvette C1 de 1953, que dispone precisamente del número de bastidor 35, lo que le llevó a buscar y coleccionar todo lo relacionado con el ‘Vette que contará con este número de serie.

    La colección que ahora será puesta a la venta incluye 3 vehículos, incluyendo el preciado Corvette C1 #35, además de un coche a pedales y la documentación original del registro del nombre Corvette. Pero lo que es más sorprendente es que también incluye un ladrillo. Sí, un ladrillo convencional, pero que increíblemente también está relacionado con el número 35 y el Corvette.

    Los ejemplares son el ya mencionado Corvette C1 bastidor 35 de los 300 fabricados y dos Corvette C5 modelo 2003, ambos convertibles, los cuales también tienen una interesante historia tras ellos.

    Chevrolet Corvette 2003 50th Anniversary Edition #1035.

    Cuando la marca anunció la edición Corvette 2003 50th Anniversary Edition, Busse, como muchos otros propietarios del raro Corvette C1, solicitó a la marca un nuevo ejemplar 2003 que gozará del mismo número de bastidor que su modelo clásico.

    Pero la marca había destinado los primeros 40 bastidores del modelo 2003 como vehículos piloto o de demostración, por lo que no estaban disponibles para el público. En compensación le ofrecieron el bastidor 1035 con una configuración que combinará con su C1 de 1953, de ahí la carrocería blanca con tapicería roja en lugar del rojo burdeos que gozaron todos los 50th Anniversary Edition.

    Sin embargo, Busse no cejó en su empeño y le siguió la pista al ejemplar #035, que contaba con la configuración de los 50th Anniversary Edition y estaba destinado como Pace Car a las 24 Horas de Le Mans. Tras servir su función en el circuito francés, Busse lo encontró a la venta en un concesionario europeo y lo llevó de vuelta a los Estados Unidos.

    Ladrillo de la factoría donde se ensamblaron los Corvettes C1.

    El resto de las piezas no es menos curioso, pues el coche a pedales es, como no podía ser de otra manera, el ejemplar número 35 de una edición especial que conmemoraba el 50 aniversario del modelo y la documentación original del registro de la denominación Corvette la obtuvo cuando la marca decidió digitalizar toda su documentación histórica, y cuenta con documentos acreditativos de su autenticidad.

    Por último, el ladrillo que forma parte de la colección de Busse no es un ladrillo más, pues como es de esperar se trata de un ladrillo con el número de serie 35 y pertenece a la antigua factoría de Flint, Míchigan, donde fue ensamblado por primera vez el Corvette. Estos ladrillos conmemorativos eran vendidos por el National Corvette Museum y eran vendidos con documentación acreditativa y por supuesto, numerados.

    Fotos: Mecum Auctions

    A subasta la colección más extraña de Corvettes y un ladrillo