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Faros LED: cuando la seguridad no es un lujo

La tecnología de iluminación LED se está extendiendo cada vez más entre los equipos de serie de muchos vehículos actuales. ¿Qué son los faros LED y para qué sirven? Trataremos de dar respuesta a estas preguntas de la manera más simple posible.

Los faros LED son muy sencillos de reconocer por sus particulares formas.

La tecnología LED se está extendiendo rápidamente, desde los sistemas de iluminación en los hogares a las ópticas de nuestros vehículos, pero poco entienden aún el funcionamiento de lo que parecen ser “minúsculas bombillas” que son capaces de dar mucha luz con un consumo muy bajo.

Para poder entender las diferencias de las ópticas LED con respecto a las tradicionales lo primero es conocer su naturaleza. Los LEDs no son bombillas como tal, sino diodos de emisión de luz, elementos que tradicionalmente han sido empleados en distintas facetas de la electrónica y que tienen la propiedad de emitir luz cuando una corriente eléctrica los atraviesa. En el caso de los empleados en automoción, estos realmente no son simples diodos, sino elementos más complejos que se denominan chips.

La cantidad de luz que emiten es muy poca, de ahí que según el uso se empleen varios a la vez. Otra de sus características es que esa luz la emiten de manera muy rápida y además de manera muy eficiente, puesto que apenas tienen pérdidas de energía. Al contrario que las bombillas, no tienen ningún elemento incandescente, por lo que no se pierde energía a través del calor.

Alta tecnología para mayor seguridad.

Los faros de LEDs están formados por varios de estos chips, cuya luminosidad es dirigida a través de la óptica. Gracias a las características descritas anteriormente, los fabricantes pueden orientar o atenuar la cantidad de luz a su antojo. De manera que este tipo de elemento es perfecto para la nueva generación de faros adaptativos, permitiendo funciones como las luces largas con antideslumbramiento.

El resultado es un haz de luz muy blanco y claro, y de mucha intensidad lumínica, en algunos casos hasta 4.000 lúmenes en lugar de los 1.600 de una bombilla halógena regular. A lo que se suma que consume muy poca energía y que por su tamaño permite jugar a los diseñadores, como las luces diurnas o DRL, que adquieren diversas formas según escoja el fabricante, permitiendo además funciones que difícilmente se pueden reproducir en una lámpara convencional.

Actualmente ya existe la opción de montarlos a posteriori, hay distribuidores que disponen de esta solución a vehículos que no lo montaban en origen, como Lediamond Automotive, que dispone de un amplio surtido de luces LED, tanto tapara el exterior como el interior de nuestros vehículos.

Diferencia entre la iluminación halógena convencional y los LEDs.

Por último, los faros LED disponen de una vida útil muy larga, miles de horas de vida útil y en algunos casos superior a la vida útil del vehículo. El único inconveniente es que su precio es muy elevado cuando nos referimos a las montadas en origen, es decir, por el fabricante, tanto que es casi imposible amortizarlas en un vehículo a pesar de que consumen solo una cuarta parte de la energía que gastan las bombillas H7 convencionales.

Sin embargo, el principal argumento de los faros LED está relacionado con la seguridad . Pues no solo ofrecen una iluminación de la carretera más homogénea, sino que gracias a sus particulares características, permiten a los fabricantes implementar funciones como los faros adaptativos, que incrementan la seguridad en carretera.

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