Gasolina y diésel en España: del shock de Ormuz a la frágil calma de los precios en mayo

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha convertido el combustible en el termómetro más visible de la geopolítica global. Desde el cierre del estrecho de Ormuz en marzo, los precios del combustible en España han vivido una gran sacudida. ¿Puede la estabilización de las últimas semanas ser un espejismo?

Gasolina y diésel en España: del shock de Ormuz a la frágil calma de los precios en mayo
El precio del barril de petróleo depende directamente de la situación geopolítica

Publicado: 11/05/2026 17:30

8 min. lectura

El conductor español raramente piensa en el Estrecho de Ormuz al descolgar la manguera del surtidor. Desde el pasado 28 de febrero, sin embargo, ese angosto canal de apenas 33 kilómetros de anchura en el Golfo Pérsico se ha convertido en el factor que mejor explica lo que paga al repostar.

La Operación Furia Épica, el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel sobre las instalaciones nucleares de Irán, desencadenó una reacción en cadena que todavía hoy no ha encontrado un final estable.

Cronología de una decisión con impacto directo al bolsillo

El 4 de marzo, Irán cerró el estrecho de Ormuz. De la noche a la mañana, entre 1.550 y 2.000 buques quedaron varados en sus aguas, con unos 20.000 marineros a bordo. El crudo Brent, referencia europea del petróleo, escaló desde los 67 dólares por barril que registraba la víspera de la guerra hasta superar los 126 dólares en pocas semanas: un incremento de casi el 90 % en un plazo inusualmente corto.

Por ese Estrecho transita aproximadamente el 20 % del petróleo que se consume en el mundo. Y lo cierto es que el mecanismo de transmisión al surtidor español es más rápido de lo que muchos conductores imaginan.

Las refinerías compran el crudo al precio vigente en los mercados internacionales, que se fijan en dólares. Cuando el barril sube, las estaciones de servicio ajustan sus tarifas en cuestión de horas. A ello se suma el tipo de cambio euro-dólar: una divisa europea débil encarece todavía más la factura importadora.

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El resultado fue que la gasolina 95 llegó a rozar los 1,80 euros el litro en algunas estaciones de servicio españolas durante los peores momentos del conflicto, mientras que el diésel tocó la aterradora barrera de los dos euros por litro.

El alto el fuego y la ilusión de la normalidad

El 8 de abril entró en vigor un alto el fuego mediado por Pakistán. Fue el primer respiro real tras 39 días de hostilidades. El Brent comenzó a corregir desde sus máximos, pues llegó a tocar brevemente los 99 dólares, y los precios en España respondieron con una moderación que muchos interpretaron como el inicio de la vuelta a la normalidad.

A fecha de la primera semana de mayo, el precio medio de la gasolina 95 en España se situaba en torno a 1,542 euros por litro, mientras que el gasóleo se mantenía en 1,743 euros. Son datos en apariencia tranquilizadores, pero que merecen una lectura más cautelosa.

Por un lado, la diferencia entre ambos carburantes resulta llamativa: el diésel supera ya en casi 20 céntimos a la gasolina 95, una inversión de la relación histórica que refleja la presión específica sobre los combustibles de uso industrial y logístico. Por otro lado, la estabilización de las últimas semanas se produce con el Estrecho de Ormuz aún prácticamente cerrado y con las negociaciones de paz estancadas.

Un petrolero aguarda en puerto para poder continuar su ruta marítima

La tregua, en jaque

Más allá de los promedios semanales, la fotografía de este lunes 11 de mayo es inequívoca. Trump rechazó el domingo la respuesta iraní a la propuesta de paz estadounidense, calificándola de «totalmente inaceptable». Irán exige el reconocimiento de su soberanía sobre Ormuz y una indemnización por daños de guerra; EE. UU. demanda el desmantelamiento total del programa nuclear y una moratoria de 20 años en el enriquecimiento de uranio. La distancia entre ambas posiciones es, por el momento, insalvable.

La reacción del mercado fue inmediata. El Brent subió un 2,9 % en la apertura del lunes, hasta los 104,2 dólares por barril, con los futuros apuntando todavía más arriba.

A este respecto, los analistas no son optimistas a corto plazo. La Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA) prevé que el crudo se mantenga por encima de los 95 dólares hasta que se normalice el tránsito por Ormuz, algo que no esperan antes del tercer trimestre.

Goldman Sachs, por su parte, anticipaba el mes pasado que el Brent se mantendría sobre los 90 dólares al menos hasta final de año. Jefferies, en una nota publicada esta semana, calcula que incluso con un acuerdo de paz en los próximos meses, el barril no regresará a los niveles previos al conflicto: su estimación es de «alrededor de 80 dólares» en un plazo de tres a seis meses.

¿Qué cabe esperar en las gasolineras españolas?

El escenario de referencia tiene dos variables críticas: la velocidad con la que se alcance —o no— un acuerdo de paz, y la fecha en que Ormuz vuelva a estar operativo para el tráfico normal.

Si las negociaciones avanzan en las próximas semanas, los futuros del crudo apuntan a una estabilización en torno a los 95 dólares. En ese caso, la gasolina 95 en España podría mantenerse sobre los 1,55-1,60 euros, con una corrección gradual del diésel. Un escenario razonablemente tolerable, aunque muy por encima de los precios de principios de año.

Si, en cambio, el conflicto se recrudece (nueva escalada militar, cierre reforzado del Estrecho, ataques sobre infraestructura energética en la región), los analistas no descartan que el Brent escale hacia los 120 dólares de nuevo. En ese caso, la gasolina española se acercaría peligrosamente a los 2 euros por litro antes del verano, a falta de ver si el Gobierno aplicaría alguna medida aliviatoria.

Los expertos apuntan que la estabilización registrada en las últimas semanas responde más al efecto psicológico del alto el fuego que a un cambio real en las condiciones del mercado. Ormuz sigue sin estar abierto. El acuerdo de paz sigue sin firmarse. Y el Brent sigue a tres cifras.

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