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Guía para destruir el mercado automotriz en Venezuela

Las ventas de coches nuevos en Venezuela se desploman un 87,0% en un año. En este periodo, la fabricación de vehículos también ha caído un 84,8%. Toyota de Venezuela ha paralizado su producción de manera indefinida y otros fabricantes podrían seguir su camino. El Gobierno de Nicolás Maduro les acusa de manipular la oferta.

De negro. Así es como se pinta el futuro del automóvil en Venezuela, un mercado en el que las ventas de coches nuevos van en caída libre. En todo el mes de enero, tan sólo se vendieron 722 coches, una cifra minúscula para un país con 32 millones de habitantes. En el país presidido por Nicolás Maduro la fabricación de automóviles también se desploma, pasando de ensamblar miles de vehículos a elaborar apenas 296 unidades el mes pasado.

La demanda de vehículos está por las nubes y las listas de compradores son cada vez más largas a la espera de recibir un coche nuevo. El colapso al que tiende el mercado es tal que se da la insólita situación de que los coches usados son más caros que los nuevos ¿Qué está pasando?

Antes de nada, analicemos la situación con las cifras objetivas recogidas por la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez).

LAS VENTAS

Empecemos por los datos de anuales de ventas de automóviles nuevos. Aunque parezca mentira viendo la situación actual, los mejores tiempos relativos a comercialización no están muy lejanos: en 2007 se alcanzó el récord de ventas de coches nuevos con un total de 491.899 unidades.

Desde entonces las cantidades no han dejado de caer hasta el punto de no superar la barrera de los 100.000 en el ejercicio de 2013. Los 98.878 automóviles vendidos el año pasado suponen un 24,3% menos con respecto a 2012.

Si tomamos los datos mensuales, los 722 coches vendidos en enero de 2014 suponen un 87,0% menos que el mismo mes de 2013, cuando se comercializaron 5.542 unidades. Respecto al mes anterior también se observa un claro desplome con una caída de ventas de un 83,4% puesto que en diciembre de 2013 se comercializaron 2.959 automóviles.

LA PRODUCCIÓN

No sólo la venta de coches nuevos está pasando por un momento agónico, también la producción de vehículos en territorio venezolano ve su futuro negro. En 2013 se fabricaron 71.753 vehículos en tierras venezolanas, un 31% menos que en 2012, cuando se produjeron 104.083 unidades.

A nivel mensual, en el primer mes de 2014 solamente se produjeron 296 unidades, un 84,8% menos que en enero de 2013 cuando se fabricaron 1.945 automóviles. Comparado con los 1.787 automóviles elaborados el mes anterior, diciembre de 2013, el descenso también es evidente.

La capacidad productiva de las fábricas, mucho mayor, está desaprovechada. “En el mejor de los casos nuestras empresas están produciendo a un 10% de la capacidad instalada”, señala Christian Pereira, secretario general de la Federación Unitaria de Trabajadores y Trabajadoras Automotrices, Autopartes y Conexos (Futaac).

TRABAS A LA IMPORTACIÓN

Las causas para esta situación son varias y, como quizá hayas intuido, detrás de todas ellas está el Gobierno venezolano con algunas políticas proteccionistas que están llevando a cabo.

Para empezar, el Ejecutivo nacional impuso restricciones a la importación de vehículos en 2009. Para que una marca introduzca y comercialice en Venezuela un automóvil fabricado fuera de sus fronteras hace falta una licencia de importación, que el Ministerio de Comercio suele negar la mayoría de las veces.

Buen ejemplo de esta restricción es que en 2007, el mejor año de ventas, se comercializaron 155.534 coches nacionales y 336.365 importados. La proporción se ha dado la vuelta completamente, quedando en 2013 con 72.689 nacionales y apenas 26.189 importados, lo que se traduce en una caída del 92,2% para los coches importados en el periodo 2007-2013.

A nivel anual, en enero de 2014 los 722 vehículos vendidos en enero correspondieron a 635 coches fabricados en suelo venezolano y apenas 87 procedentes del exterior. Sólo un año antes, las 5.542 unidades comercializadas en enero de 2013 reflejaban una proporción de 1.834 nacionales y 3.708 importados. O lo que es lo mismo, las transacciones en enero de 2014 respecto al mismo mes del año anterior arrojan que las ventas de coches nacionales han caído el 65,4% pero la venta de vehículos importados se ha reducido el 97,7% en sólo un año.

En teoría, habiendo menos coches importados deberían comprarse más coches fabricados en el país, siendo éste el objetivo que persigue el Gobierno. La cuadratura del círculo llega cuando estos fabricantes no pueden producir coches por falta de suministro de piezas.

SIN DIVISAS

En Venezuela rige un férreo control cambiario según el cual las empresas automotrices sólo pueden adquirir dólares a través de un complejo proceso burocrático de subastas. El retraso en las liquidaciones de los dólares por parte de Cadivi (el órgano de administración cambiaria) en los últimos meses ha afectado a los fabricantes provocando una importante falta de material de ensamblaje que debe ser importado.

La escasez de vehículos nuevos ha provocado la situación de que algunos coches usados con escaso kilometraje tengan un precio mayor que el mismo modelo nuevo ¿El motivo? La enorme inflación existente en el país en los últimos años y que en 2013 se ha cerrado con un 56,2% anual.

Ante la escasa oferta de coches nuevos frente a la gran demanda, se forman listas de compradores dispuestos a hacerse con un modelo nuevo. Un comprador espera a recibir el coche varios meses y para entonces, debido a la inflación, el precio habrá crecido considerablemente por la inflación galopante.

¿HACIA DÓNDE VA LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ VENEZOLANA?

El futuro del automóvil en Venezuela es incierto. Quizá la opción más lógica sea la de facilitar las condiciones para que los fabricantes puedan aumentar la oferta aumentando su producción o importando más vehículos. Pero ésta no parece ser la estrategia del Gobierno, acostumbrado a ver fantasmas y conspiraciones por todas partes.

Según el presidente Nicolás Maduro, los fabricantes y las concesionarias de coches inflan los precios artificialmente manipulando la oferta. La mayor preocupación del Ejecutivo venezolano es reducir la enorme inflación mediante la regulación de los precios de los bienes que se producen en Venezuela, incluyendo los automóviles.

A través del decreto presidencial 625, es el Gobierno el que determina el precio de venta de cada uno de los modelos que se comercializan en el país, estableciendo 'una ganancia razonable' para el fabricante. El decreto también prohíbe que un coche usado cueste más que uno nuevo.

En cuanto a la importación, se ha creado un régimen especial y temporal en el que los venezolanos podrán importar un coche nuevo a través de la empresa estatal Suvinca pero estos vehículos no podrán ser vendidos durante tres años.

Muchos dudan de la efectividad de estas medidas. Christian Pereira, secretario del sindicato Futaac, anuncia que los trabajadores de las automotrices “nos movilizaremos en Caracas el 19 de febrero para acudir al ministerio del Trabajo, Asamblea Nacional y vicepresidencia de la República, para decirle al Gobierno que ya basta, que la política automotriz nos está desfavoreciendo, y no vemos la posibilidad de que en estas condiciones se puedan mantener los 80.000 puestos de trabajo del sector, 11.000 directos y el resto producto de la actividad que se genera por el ensamblaje de vehículos”.

Las empresas automotrices, por su parte, también están en contra de las últimas medidas del Gobierno y tienen como principal solicitud una menor restricción en la adquisición de divisas para poder realizar importaciones de vehículos y materias primas para su fabricación.

Para colmo de males, Toyota de Venezuela ha paralizado su producción desde esta semana y de manera indefinida por falta de piezas. Cabe recordar que Toyota produjo 291 de los 296 coches fabricados en enero en todo el país. Ford Motor de Venezuela podría ser el siguiente ya que apenas cuenta con materias primas.

A pesar de todo, no parece que esta nueva piedra en el camino que supone la parada de Toyota inquiete a Nicolás Maduro. El presidente, en su tono habitual, ha señalado que “lo único que quieren son dólares. El gerente de la Toyota en Venezuela tiene mentalidad de parásito. Les va a salir mal la jugada”.

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