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    ReportajeLa gran mentira de que Ferrari y Porsche son rivales

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    Pregunta por la calle por dos marcas de automóviles deportivos y en la gran mayoría de respuestas estarán Ferrari y Porsche entre las primeras menciones. Ambos fabricantes son considerados popularmente como los deportivos más icónicos del mundo y, sin embargo, son dos marcas que apenas tienen nada que ver. Vamos a demostrarlo.

    Salvo que sea una asidua lectora de MOTOR.ES, lo más probable es que si le preguntas a tu madre por dos marcas de deportivos te mencione Ferrari y Porsche entre las primeras. No solo ella, sino la gran mayoría de la gente las considera empresas rivales y que sus productos están en un mismo estatus como lo pueden estar los de Audi, BMW y Mercedes-Benz entre ellos.

    Pero no es cierto, Ferrari y Porsche tienen muchas cosas en común (incluso un caballo 'rampante' en el logo de ambas), pero no son rivales directos de mercado, al menos no plenamente.

    La Guerra Fría entre Ferrari y Porsche

    Ferrari y Porsche no son el 'yin y el yang', el Madrid-Barça o el PP y PSOE... no se trata de una pareja de este tipo, por mucho que, popularmente, sean considerados como rivales eternos.

    Es cierto que ambos son dos de las grandes multinacionales de la industria del automóvil, tienen más de medio siglo de historia, fabrican algunos de los coches más rápidos, caros y exclusivos del mundo y han cosechado un amplio palmarés en competición. Son, por lo tanto, dos de los fabricantes más importantes del planeta y sus productos están entre los más deseados. Pero hay muchas más diferencias entre ellos que puntos en común.

    Empezando por los orígenes. Ferdinand Porsche fue uno de los ingenieros más importantes de la primera mitad del siglo XX y, en 1948, fabricó el primer modelo deportivo con su apellido junto con su hijo Ferdinand Alexander Porsche (que siguió los pasos de su padre, al igual que lo hizo su hijo).

    Por su parte, Enzo Ferrari saltó de empleado a piloto de Alfa Romeo, para ser director del equipo y, finalmente, formar su propia Scuderia, proyecto para el que no tuvo más remedio que empezar a fabricar y vender automóviles con los que financiarlo a partir de 1947. Su hijo 'Dino' también formó parte del negocio familiar, aunque falleció prematuramente por enfermedad.

    Desde ese punto de partida, las cosas han sido muy distintas para ambas marcas y solo han cruzado sus caminos en momentos muy contados de la historia, aunque, claro está, que estos han pasado a ser antológicos.

    En sus primeros años, Ferrari hacía deportivos con motor V12 casi de forma artesanal, siendo muchos de ellos carrozados por especialistas fuera de la fábrica por encargo de sus privilegiados clientes. Casi no sería hasta la serie 250 (segunda mitad de la década de los 50) cuando la producción en serie empezó a ser algo patente dentro de Maranello.

    Mientras, Porsche trabajaba sobre la base mecánica del motor bóxer y de su primer 356 se acabaron vendiendo 76.302 unidades a lo largo de 17 años de vida.

    Ambos tenían presencia en competición, pero mientras Ferrari tiraba la casa por la ventana para ganar en todo aquello en lo que pudiera (F1, LeMans, Mille Miglia, etc), Porsche intentaba optimizar al máximo sus recursos deportivos. De hecho, había careras en las que coincidían y no competían en la misma categoría por las características de los bólidos que presentaban.

    Casi se puede decir que la primera y única gran batalla no llegaría hasta los años 70 y fue en las 24 Horas de Le Mans, donde el Ferrari 512 y el Porsche 917 protagonizaron algunos épicos duelos que acabaron inmortalizados por Steve McQueen en el cine. Sin embargo, el combate acabó rápido y Enzo Ferrari abandonó la resistencia para centrarse en la F1, mientras que Porsche empezaba por aquel entonces un reinado que le ha llevado a tener el mayor número de victorias en la carrera Francesa.

    La batalla por tener el mejor supercoche

    El eco de aquellas imágenes no solo no se enmudeció, sino que fue amplificándose con el paso de los años. Como digo, Porsche y Ferrari no se volverían a enfrentar como equipos oficiales nunca más, pero, sin embargo, mantenían una guerra silenciosa por tener los mejores deportivos del mundo.

    Ferrari apostó principalmente por los grandes GT de motor delantero V12 hasta casi los años 80, cuando las mecánicas centrales empezaron a marcar la pauta de diseño de los deportivos más extremos. Mientras, Porsche seguía fiel a su concepto de 'todo atrás', celebrando cumpleaños del 911 de forma ininterrumpida. Lo evolucionaban, pero era siempre el mismo coche y, a su sombra, apenas podían crecer modelos que nunca gozaron del mismo misticismo: 914, 924, 944, 928...

    Curiosamente, casi coincidió en el tiempo que cuando Ferrari empezó a apostar por los motores centrales, Porsche hiciese sus experimentos con los delanteros.

    Tuvieron un nuevo enfrentamiento en la segunda mitad de los años 80, cuando Porsche presentó el deportivo más rápido del mundo, el 959, y Ferrari le arrebató el título con el F40.

    Desde ese momento y, pasados unos complicados años para ambas marcas durante la década de los 90. La distancia entre ellas se ha ampliado cada vez más.

    Se volvieron a 'mirar de frente' con el Porsche Carrera GT y el Ferrari Enzo ya en pleno siglo XXI, pero fue un encuentro fugaz y que apenas refleja la verdadera realidad de ambas marcas.

    No venden lo mismo

    Actualmente, Porsche vende modelos desde unos 60.000 euros y, dentro de su oferta, tiene casi de todo: deportivos, descapotables, SUV y berlinas. Incluso tiene motores híbridos y diésel.

    Por su parte, el Ferrari más barato cuesta casi 200.000 euros y su gama se mueve por encima de esas cifras con modelos deportivos de dos y, como mucho, cuatro plazas.

    Hay que ir a ejemplos muy concretos para encontrar verdaderos rivales en el catálogo de ambas marcas como puede ser lo que hace que las versiones más potentes de los Porsche 911 compitan, por precio y prestaciones, solamente con los 458 Italia, uno de los cuatro únicos modelos que actualmente fabrica la marca italiana.

    Su siguiente 'bis a bis' será entre el anunciado Ferrari F70 y el Porsche 918 Spyder en una nueva lucha entre los superdeportivos más caros del mundo, pero como hemos dicho, en el día a día, lo único en lo que coinciden es en su leyenda y en la mente del público.

    La gran mentira de que Ferrari y Porsche son rivales