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Mi coche hace ruidos en marcha, ¿qué le pasa?

Los coches desarrollan una serie de ruidos con el tiempo.Pixabay

Cuando un coche sale del concesionario va como la seda y todo parece perfecto, pero con el paso del tiempo los ruidos comienzan a aparecer.

Algunos pueden ser preocupantes, pero otros no son más que fruto del normal funcionamiento de un vehículo usado.

El placer de estrenar coche siempre viene acompañado de una suavidad de funcionamiento sumamente satisfactoria, pero a medida que empezamos a cubrir kilómetros, los componentes comienzan a sufrir el paso del tiempo, el desgaste propio de su uso.

En que ese proceso sea más o menos agradable desde el punto de vista de los ruidos, influyen principalmente dos cuestiones: la calidad de fabricación y materiales del coche en cuestión, así como el mantenimiento que le hagamos durante su vida útil. Es innegable que circular con un Mercedes no es lo mismo que hacerlo con un Citroën, pues el ajuste de los materiales y la calidad de los mismos no es comparable, ya que pertenecen a segmentos distintos y tienen como objetivo un público igualmente diferente.

Lo mismo ocurre con el mantenimiento. Cumplir escrupulosamente con el calendario programado y sustitución de piezas de desgaste, así como controlar periódicamente el estado de los componentes, sin duda marca una gran diferencia a medio y largo plazo, evitando averías, desgaste prematuro y, por tanto, ruidos no deseados.

No respetar la norma básica de cuidar el motor en frío supone crear fricciones que propiciarán la aparición de ruidos y desgaste en el motor

Asociado a este segundo punto, tampoco debemos despreciar el cuidado del vehículo a la hora de utilizarlo. Un ejemplo muy claro de ello es cómo lo conducimos con el motor frío, cuando aún los componentes no están correctamente lubricados ni se han alcanzado las temperaturas óptimas de funcionamiento. No respetar esta norma básica supone crear fricciones que, inevitablemente, propiciarán la aparición de ruidos y desgaste en el motor.

A poco que prestemos atención a nuestro vehículo, seremos capaces de identificar qué ruidos entran dentro de lo normal o cuáles aparecen y de dónde provienen. En las siguientes líneas, hablaremos también de cómo interpretarlos para anticipar posibles problemas y ahorrarnos un dinero en averías más costosas. Para ello será importante determinar si se trata de un ruido puntual o constante, si lo hace en frío o también en caliente y, finalmente, de dónde proviene.

El motor de mi coche hace ruidos

No cabe duda de que el elemento más complejo de un vehículo es el motor, que cuenta con innumerables elementos mecánicos que se mueven, interactúan entre sí y soportan enormes tensiones y temperaturas muy altas.

Así, entra dentro de lo normal que, con el paso del tiempo, comiencen a aparecer ruidos asociados al motor, que además cuenta con elementos de desgaste que deben ser sustituidos periódicamente.

  • Ralentí inestable: este es fácil de identificar, pues se trata de escuchar el motor encendido en parado. Si el sonido de funcionamiento es inestable y notamos altibajos periódicos, aunque sean muy leves, deberemos valorar el cambio de los filtros de aire y combustible para descartar una obstrucción por suciedad que impida que el motor reciba la cantidad necesaria de estos dos vitales elementos. Si se trata de algo puntual, entonces no debemos preocuparnos por ello y debemos tener en cuenta que si se trata de un motor diésel, entra dentro de lo normal que ocurra en frío, pero no en caliente.
  • Ruidos con el motor en frío: precisamente que el motor suene más de lo normal en frío puede ser normal, pues el lubricante aún no se ha distribuido uniformemente, ni el aceite ni el resto de elementos han alcanzado una temperatura óptima de trabajo. Pero si notamos que el ruido proviene de la parte superior del motor, quizá las válvulas sufran holgura, por lo que no vendrá mal una revisión para prevenir sustos mayores. En cualquier caso, no es algo normal en los coches modernos, aunque tengan ya unos cuantos años a sus espaldas.
  • Sonido a cámara lenta: puede indicar que la batería está ya en las últimas y no proporcione energía suficiente para darle al motor el brío que necesita. La solución más sencilla es cargar la batería y comprobar si el problema ha desaparecido.
  • Silbido al acelerar: este síntoma es un caso claro de que el turbocompresor está funcionando, al acelerarse la turbina para insuflar mayor presión de aire al motor. Pero si este silbido se hace muy evidente, denota que tenemos algún pequeño escape de aire a través de una fisura en un manguito o una abrazadera floja, lo que hace que perdamos potencia al disminuir la presión.
  • Ruido chirriante y estridente: todos hemos escuchado alguna vez un coche que emite un molesto sonido de chirrido en el motor. Ello se debe a que alguna de las correas de servicio del mismo está desgastada y patina sobre las poleas, lo que no ocurrirá si respetamos los plazos de mantenimiento y sustitución de piezas.
  • Golpeteo: suele ser lo que tradicionalmente se conoce como «picar biela», que es un signo muy preocupante de problemas en el motor. Se debe a que la biela golpea en el cigüeñal y no repararlo a tiempo acabará destrozando el motor.
  • Chirrido suave y constante: en este caso la bomba de agua probablemente esté defectuosa y deba ser cambiada.
El motor es fuente de muchos sonidos, especialmente cuando cumple unos cuantos años.

Los frenos de mi coche suenan

Otro de los elementos mecánicos que más desgaste sufre en un coche son los frenos, que tienen en la fricción su razón de ser. Por ello, son muy dados a emitir ruidos, entre los que destacan los siguientes:

  • Sonido agudo al frenar: esto ocurre generalmente cuando las pastillas se han cristalizado o ya están desgastadas y la parte metálica de esta comienza a rozar con el disco de freno. No todos los coches llevan un sensor de desgaste que nos avise de la situación pero, en cualquier caso, debemos acudir al taller de inmediato y sustituirlas por unas nuevas o acabaremos teniendo que pagar también unos nuevos discos. A veces también ocurre que se ha depositado suciedad en el disco o en la pastilla, pero en ese caso acabará desapareciendo.
  • Ruido y vibraciones al frenar: este caso es incluso más preocupante, pues las pastillas pueden estar en mal estado o el disco haberse deformado.
  • Crujidos al frenar: alguno de los elementos que componen el sistema de frenado puede estar suelto, especialmente si es un problema continuado. También puede ocurrir que la pastilla se haya partido o esté mal montada y sufra tensiones al pisar mal sobre el disco.

Suena la suspensión del coche

Cuando utilizamos el coche de manera habitual por terrenos irregulares o polvorientos, entra dentro de lo normal la aparición de algunos ruidos o desgaste prematuro en la suspensión. También puede ocurrir tras haber golpeado bruscamente un bordillo, un badén o cualquier otro elemento indeseado.

  • Chirridos: similares al de una bisagra mal lubricada o como el muelle de una cama vieja. Puede haber suciedad en alguno de los elementos móviles o una holgura en las muñequillas de la barra estabilizadora, los amortiguadores, etc. Lo ideal es limpiar, apretar o, en última instancia, sustituir el elemento que da origen al ruido.
  • Golpe seco: puede ocurrir que, al pisar un bache o un badén, notemos un ruido de golpe seco en la amortiguación, que hace tope. También puede ser debido a la rotura de un soporte del motor.
  • Ruido al subir al coche: lo más probable es que tengamos un amortiguador defectuoso que deba ser cambiado.

Ruidos en la dirección del coche

Otro elemento muy sometido a desgaste es la dirección, que en cualquier caso suele aguantar bastante bien el paso del tiempo.

  • Gruñido en la dirección: ello sucede generalmente en los coches con dirección asistida hidráulica, lo que indica un nivel de líquido de dirección insuficiente. Ocurre especialmente al girar a tope la misma y se soluciona rellenando el depósito. De lo contrario, acabaremos rompiendo la bomba hidráulica.
  • Claqueteo al girar el volante: si al girar hacia un lado y avanzar, notamos un claqueteo, lo más probable es que la junta homocinética de la transmisión se haya desgastado al romperse el fuelle de goma que la protege de la suciedad, perdiendo además lubricación.

Otros ruidos en el coche

Finalmente, nos paramos a analizar otro tipo de ruidos no tan focalizados, pero que pueden sernos muy útil conocer su origen:

  • Zumbido al girar la llave de contacto: se trata de un ruido normal de trabajo de la bomba de combustible y no debe preocuparnos.
  • Traqueteo al arrancar: si va acompañado de una disminución simultánea del alumbrado del salpicadero, probablemente el cable de tierra esté corroído y deba ser comprobado, limpiado o sustituido.
  • Cliqueos no provenientes del motor: puede deberse a un cojinete del generador eléctrico.
  • Bramido al arrancar: probablemente el sistema de escape tenga algún problema y deba ser monitorizado.
  • Ruido deslizante con el coche en marcha: el embrague patina al estar ya muy desgastado. Comprobar si al pisar el embrague desaparece, en cuyo caso el diagnóstico estará claro.
  • Crujidos o ruidos en el interior del vehículo: es probable que algunas de las piezas del salpicadero o las puertas hayan cogido holgura y rocen con alguna otra parte de la carrocería o el interior. Puede solucionarse apretando pinzas o tornillos de sujeción, pero generalmente se trata de un defecto inherente a la calidad de montaje del vehículo.
  • Neumáticos chirriantes en las curvas: ello indica una falta de presión o exceso de desgaste, lo que en ambos casos determina la pérdida de agarre de la goma y el consiguiente sonido de derrapaje.
  • Sonido de rodadura exagerado: ello viene dado por un mal montaje del neumático, por su excesivo desgaste o por el endurecimiento de la goma del mismo.
  • Limpiaparabrisas chirriante: ello ocurre al accionarlo con unas escobillas desgastadas, lo que propicia que el cristal sufra los roces de la base de la goma endurecida o del soporte de la misma.
  • Silbido a alta velocidad: lo más probable es que se trate de un ruido aerodinámico al entrar en contacto el aire con la carrocería o filtrarse por una de las puertas o ventanillas. Intentaremos identificar su proveniencia para determinar si alguna goma de aislamiento se ha desprendido, una puerta se ha descolgado o simplemente nos hemos dejado mal cerrada alguna ventanilla, puerta o portón.

Fotos: Pixabay

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