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10 trucos para conducir de forma sostenible y ahorrar gasolina

10 trucos para conducir de forma sostenible y ahorrar gasolina
La conducción sostenible permite ahorrar mucho dinero en combustible.Depositphotos.com
David Plaza
David Plaza15 min. lectura

Un automóvil se puede conducir de muchas maneras, pero no todas son eficientes ni te permiten ahorrar combustible. En este artículo te vamos a contar cómo conseguirlo, beneficiando a tu bolsillo y al medio ambiente.

La sociedad está cada vez más concienciada de que es necesario prestar atención al medio ambiente. Además, los conductores debemos afrontar los altos precios del combustible y tampoco se nos escapa que tener un vehículo en propiedad implica una serie de gastos (seguros de auto, mantenimiento, etc) a los que debemos hacer frente.

Por todo ello, se hace necesaria una conducción eficiente y lo cierto es que tú, como conductor, puedes hacer varias cosas para ahorrar combustible y conducir de forma sostenible.

Ahorra conduciendo con estos trucos

Hay muchas formas de ahorrar combustible y reducir el impacto medioambiental a través de la conducción. Esto no sólo es beneficioso para ti como conductor, sino para la sociedad en su conjunto, pues contribuirás a optimizar el uso de los recursos naturales y a reducir las emisiones de gases y partículas contaminantes.

1. Conducción suave y progresiva

Este es uno de los métodos más efectivos que existen, pues el consumo de combustible depende en gran medida de la forma en que conduces tu vehículo.

La tranquilidad al volante, además de permitirnos conducir más relajados, nos hace ahorrar.

Para reducir el consumo al máximo, adopta una conducción suave y progresiva. Es decir, acelera con tranquilidad y evita los frenazos. Los acelerones, además de consumir más carburante, desgastan prematuramente el motor y los neumáticos. Además, los frenazos afectan también a estos últimos, así como a los frenos.

A consecuencia de todo ello, además de ir a la gasolinera con mayor frecuencia, tendrás que visitar el taller más a menudo.

2. El freno motor

Un uso inteligente del freno motor permite ahorrar gasolina. Como sabes, los motores de combustión producen un efecto de retención cuando el conductor levanta el pie del acelerador con una marcha engranada.

Puedes utilizar este freno motor en tu beneficio, por ejemplo, al aproximarte a un semáforo en rojo o para guardar la distancia de seguridad en la carretera. En lugar de realizar una transición inmediata del acelerador al freno, levanta el pie del acelerador antes, deja correr el coche y que el freno motor se encargue de reducir la velocidad sin necesidad de utilizar tanto el freno de pedal.

En los coches híbridos y eléctricos, esto es incluso más importante, pues cuentan con frenada regenerativa. Esta se encarga de aprovechar la inercia para recargar la batería cuando el conductor desacelera o frena.

3. Manejo del cambio de marchas

Del mismo modo que manejar el acelerador y el freno incide directamente en el consumo de combustible, el cambio de marchas es igualmente importante. No sólo para ahorrar combustible, sino para mantener en buen estado el motor de tu coche.

Aunque se suele aconsejar circular en marchas largas y a bajas revoluciones, lo cierto es que esto no siempre es lo más eficiente ni recomendable.

Las marchas largas no son siempre lo mejor, ni la medida más ahorradora. Imagen: Depositphotos.com

Cuando circules, por ejemplo, por una autovía llana, sin duda que circular en la marcha más alta a bajas revoluciones es lo ideal, pues el terreno no demanda potencia al motor. Sin embargo, si circulas por una zona en la que necesitas acelerar con frecuencia o esta debe ser relativamente enérgica, entonces lo mejor que puedes hacer por tu motor y por el consumo de combustible es llevar una marcha que permita una buena respuesta.

De ese modo, el motor no sufrirá en exceso al no poder responder con agilidad. Eso le permitirá utilizar menos fuerza (y menos combustible) para mover el coche y, además, reducirá las vibraciones y esfuerzos innecesarios, alargando la vida del motor.

Pongamos algún ejemplo.

Circulas por la ciudad y te aproximas a una rotonda. Has llegado ‘llaneando’ en cuarta marcha, pero reduces la velocidad y haces la rotonda. Al salir de ella, vuelves a acelerar y notas que el coche vibra y le cuesta acelerar. Baja a tercera y verás como el coche responde perfectamente y sin esfuerzo, ahorrando combustible y costes de mantenimiento a largo plazo.

Otro ejemplo.

Circulas por el carril derecho de la autovía y te aproximas a un camión. Vas a adelantarlo, pero al mirar el retrovisor te das cuenta de que el carril izquierdo está ocupado y debes desacelerar o frenar.

CONSEJO MOTOR.ES

Conduce anticipándote a las situaciones. De ese modo, podrás ahorrar en las aceleraciones, frenadas y adelantamientos

Cuando ya puedes adelantar, vas a 90 km/h o incluso menos, por lo que quizá el coche no responde tan bien en la marcha más alta. Para tener una mejor respuesta, completar la maniobra con seguridad y no hacer sufrir al coche en vano, reduce a quinta (incluso cuarta si el coche lo pide) y acelera.

Estos son sólo algunos de los muchos ejemplos en los que circular en marchas largas o a bajas revoluciones no siempre es lo mejor, ni para el bolsillo, ni para el medio ambiente, ya que un coche ‘ahogado’ también emitirá más partículas contaminantes a consecuencia de una aceleración ineficaz del vehículo.

4. Velocidad de marcha

Está claro que los vehículos de hoy en día están más que preparados para circular a altas velocidades. Pero eso no significa que sea recomendable.

Dejando de lado las implicaciones de seguridad, que son innegables, lo cierto es que conducir respetando los límites de velocidad -incluso un poco por debajo en autovías y autopistas- tiene un impacto significativo en el consumo de combustible.

La diferencia entre circular a 120 km/h y hacerlo a 100 km/h es importante y te permitirá alargar el depósito de combustible algunas decenas de kilómetros. Esto no se debe únicamente al aumento de revoluciones del motor, sino también a un incremento notable de la resistencia aerodinámica.

5. Presión de los neumáticos

La gran olvidada de las reglas de oro del conductor responsable es la que hace referencia al estado de los neumáticos. Concretamente, la presión de los mismos, que como regla general deberías controlar al menos una vez al mes.

Una presión adecuada de los neumáticos reduce la resistencia al avance y el desgaste prematuro.

Un neumático con menos presión de la debida provoca una resistencia a la rodadura superior y, además, se desgasta prematuramente. Por tanto, no sólo te tocará pagar más combustible, sino que tendrás que cambiar las ruedas 10.000 o incluso 20.000 kilómetros antes de lo que podrías haberlo hecho.

6. Aire acondicionado y ventanillas

Un uso racional de estos dos elementos también puede permitirte ahorrar unos euros. Esto se debe a que, por un lado, el aire acondicionado resta potencia al motor para poder funcionar. Por otro lado, bajar las ventanillas implica que el aire del exterior entra en el habitáculo, generando resistencia aerodinámica.

Sí, es cierto que a veces es complicado encontrar un punto intermedio entre el confort y una conducción eficiente. Pero, por regla general, cuando sagas de la ciudad y conduzcas por carretera y autovía, es aconsejable que subas las ventanillas y utilices la climatización.

En cambio, si la temperatura exterior es relativamente agradable, bajar las ventanillas al circular por ciudad es la opción más ahorradora.

7. Carga y equipaje

Cuanto más peso deba mover el motor de tu vehículo, más combustible tendrá que utilizar para ello. Por tanto, lleva siempre el coche lo más ligero posible. Esto es, sin el maletero lleno de cosas que no necesitas.

El peso incrementa el consumo, lleva sólo lo que necesites.

También es muy importante no circular con las barras del techo instaladas si no vas a usarlas, pues generan resistencia aerodinámica. Si no las necesitas, quítalas y tu bolsillo lo agradecerá. Es probable que incluso generes menos ruido aerodinámico y el viaje sea más agradable.

8. Planificación de la ruta

Ya hemos hablado de la influencia de la conducción y de cómo puedes ahorrar si reaccionas a diferentes situaciones del modo adecuado. Planificar correctamente la ruta también te ayudará a eso.

No sólo porque al no tener que improvisar las opciones de equivocarte y hacer más kilómetros de los necesarios se reducen. También porque podrás elegir el trayecto con mejores carreteras, menos desniveles o trayectos urbanos. Y es que no siempre la ruta más corta es la más rápida o la más eficiente.

9. Control de crucero y Stop & Start

Estos dos elementos, ya presentes en todos los vehículos modernos, te permiten ahorrar combustible y conducir con mayor comodidad si los utilizas adecuadamente.

El control de crucero te permite fijar una velocidad para que el coche se ocupe de mantenerla estable en todo momento. Gracias a eso, evitarás altibajos en la velocidad, lo que implica menos aceleraciones y consumo de combustible.

Al circular sin este dispositivo, se tiende a subir y bajar la velocidad de manera inconsciente. Esto, en ocasiones implica superar la velocidad permitida o reducirla en exceso. Cuando el conductor se da cuenta, ajusta la misma, pero ya ha obligado al coche a consumir una energía innecesaria. Con el control de crucero, esto no ocurre.

Por otro lado, el Start & Stop es un sistema que permite al coche parar el motor cuando el vehículo se detiene, bien sea en un semáforo, un paso de peatones o un atasco. Esto, por definición, reduce el consumo de combustible, pero no siempre es lo más ventajoso.

Este sistema implica un mayor desgaste de elementos como el motor de arranque o el alternador. Además, si la parada es de unos pocos segundos, el ahorro de combustible será nulo o casi despreciable, por lo que a largo plazo no compensará el mayor desgaste mecánico.

Por tanto, hacer un uso racional del Start & Stop te permitirá ahorrar combustible en paradas algo más prolongadas, pero desconectarlo será beneficioso en paradas frecuentes y muy cortas.

10. Mantenimiento del vehículo

El último punto relevante del que vamos a hablar en este artículo es mantener el vehículo en buenas condiciones. Eso, además de con una conducción responsable, lo conseguiremos con un mantenimiento escrupuloso y adecuado.

Respetar el libro de mantenimiento y los consejos que da el fabricante hará que ninguno de los componentes se deteriore prematuramente, trabajando además a pleno rendimiento.

Un buen mantenimiento siempre ayuda a ahorrar a medio y largo plazo.

Hablamos del aceite y los filtros, pero también de los frenos, la correa de distribución, las bujías, los neumáticos y otros elementos. También es importante utilizar productos de calidad, que optimizarán el rendimiento y durarán más.

Con un buen mantenimiento, reducirás fricciones, averías, consumo de combustible y emisiones contaminantes. Esto te permitirá ahorrar a largo plazo, incluso varios miles de euros a lo largo de toda la vida útil de tu vehículo.

Con estos 10 consejos que te hemos dado, podrás comprobar que el consumo de combustible de tu vehículo baja y que el mantenimiento del mismo se simplifica. ¿Tienes alguna idea más? no dudes en contarnos qué trucos utilizas para una conducción eficiente.

Fotos: Depositphotos.com

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