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¿Por qué te cuesta arrancar el coche en frío? Estas son las causas y soluciones

¿Por qué te cuesta arrancar el coche en frío? Estas son las causas y soluciones
Tanto en invierno como en verano, el coche puede tener dificultades para arrancar por varias causas.
David Plaza
David Plaza9 min. lectura

A medida que los coches cumplen años, entra dentro de los normal que les cueste más arrancar en frío, especialmente durante el invierno. Esto se puede deber a muchas causas, siendo varias de ellas fáciles de solucionar.

¿Alguna vez has intentado arrancar tu coche en una mañana fría de invierno y a este le ha costado más de lo normal encender el motor? O, incluso, ¿no ha sido posible hacerlo? Esto nos ha pasado a casi todos los conductores porque, a medida que nuestros vehículos van acusando el paso de los años, este es uno de los problemas más comunes.

Por qué a mi coche le cuesta arrancar o no arranca a la primera

Las causas de esta dificultad para arrancar con el motor frío pueden ser variadas, aunque unas son más habituales que otras.

La batería

El frío afecta bastante a la batería y, además, se utiliza más en invierno por la calefacción, las luces, etc. Por tanto, si esta no se encuentran en buenas condiciones, es muy probable que al coche le cueste arrancar o no consiga hacerlo. No en vano, la batería es la encargada de suministrar electricidad al motor de arranque.

Ten en cuenta que las baterías suelen durar al menos cuatro años, aunque ello dependerá en gran medida del uso del vehículo. Normalmente, la batería comienza a dar señales de fatiga antes de ‘morirse’ por completo, pero lo mejor que puedes hacer es controlar su estado con un multímetro (tienes varios modelos por menos de 20 euros).

La batería suele ser la principal causa por la que un coche no arranca. Comprueba su estado periódicamente a partir de los tres años.

Para que te hagas una idea, la tensión de la batería no debe ser inferior a 12,2 voltios, cifra a partir de la cual el coche comenzará a tener problemas para arrancar. En ese caso, hay que cambiar la batería por una nueva.

El motor de arranque

Especialmente con los nuevos sistemas Start & Stop, el motor de arranque sufre mucho más a consecuencia de las múltiples operaciones de arrancada que deben afrontar. Si al girar la llave sólo escuchas un chasquido y no es problema de la batería (las luces, etc, funcionan perfectamente), entonces el motor de arranque se ha roto casi con total seguridad.

Generalmente, las escobillas del motor de arranque son lo primero que fallan y suelen durar unos 150.000 kilómetros. También puede ocurrir que la corona se haya desgastado, haciendo imposible su acoplamiento con el volante motor para hacer girar el cigüeñal.

En todos estos casos, lo mejor es sustituir el motor de arranque por uno nuevo, que suele costar unos 200 euros.

El alternador

Una tercera opción que puede explicar por qué el coche no arranca es que el alternador esté averiado. Este se encarga de transformar la energía mecánica en eléctrica para que esta pueda almacenarse en la batería.

Por tanto, si la batería está en buenas condiciones pero no se carga, es porque el alternador no está haciendo su trabajo. También puede ocurrir que la correa del alternador esté dañada, impidiendo un correcto funcionamiento del mismo.

Un alternador suele durar unos 300.000 kilómetros y cambiarlo tiene un coste aproximado de 500 euros. Si sólo es la correa, el coste es muy inferior.

Bujías o calentadores

Otra causa muy habitual que dificulta o impide que el coche arranque es un fallo en las bujías de los coches con motor de gasolina o los calentadores en los coches con motor diésel.

Las bujías son las encargadas de proporcionar la chispa que enciende la mezcla de aire y combustible en la cámara de combustión. En cambio, los calentadores, bujías de incandescencia o bujías de precalentamiento se encargan de calentar el aire presente en la cámara de combustión para que se produzca la autoignición.

Las bujías se acaban gastando y dificultan el arranque de los coches con motor de gasolina.

En este segundo caso, antes de girar la llave por completo para arrancar el motor, debes hacerlo parcialmente y esperar a que el testigo de los calentadores situado en el cuadro de mandos se apague. Cuando lo haga, entonces podrás encender el motor.

En invierno, puede ocurrir que dicho testigo tarde mucho en apagarse o que haya que hacer esta operación más de una vez para arrancar el motor, lo que ya de por sí indica que puede haber un problema en los calentadores. Además, si ves que sale humo gris o blanco por el escape, sospecha del mal estado de estos.

Un calentador suele costar unos 30 euros, mientras que una bujía suele ser incluso más barata.

Correa de distribución

Esta es, posiblemente, la peor de las opciones que te pueden ocurrir. Si la cadena o correa de distribución se han roto, entonces el menor de los problemas será no poder arrancar el coche. Es muy probable que tengas que cambiar el motor por completo, ya que habrá sufrido numerosos desperfectos si esto se ha producido en movimiento.

CONSEJO MOTOR.ES

Nunca apures el cambio de la correa de distribución y ten claro cuándo debes cambiarla para evitar problemas mayores y un desembolso económico muy elevado

Otros problemas que dificultan el arranque del coche

Además de los problemas mecánicos que ya hemos visto, pueden surgir otros que hagan imposible arrancar el coche, ya sea en invierno o en verano.

El primero de ellos es obvio y si nos ocurre nos hará sentir muy estúpidos: el coche no tiene combustible y, por tanto, es imposible que el motor arranque. Puede ocurrir que el indicador de combustible del cuadro de mandos se haya estropeado.

Si tienes por costumbre apurar la reserva del depósito de combustible, también puede ocurrir que las impurezas del mismo hayan pasado al sistema de alimentación, obstruyéndolo, afectando al filtro de combustible o incluso a la bomba de combustible. Tanto si es por esto o por otra razón, un problema en cualquiera de estos elementos no permitirá arrancar adecuadamente el coche.

Como tampoco un problema en el inmovilizador. Actualmente, los coches modernos incluyen un arranque de encendido electrónico que debe activarse con la llave, que incluye un chip electrónico.

Si la transmisión con el inmovilizador no es correcta, el motor no arrancará. De hecho, ni siquiera lo intentará. Esto puede ser por la pila o porque se ha perdido la sincronización entre la llave y la unidad de control. En este último caso, un taller especializado u oficial debe volver a hacerlo.

Fotos: Freepik