Lo que Volkswagen no quería que se supiera, el ID. Polo puede convertirse en un "híbrido" de emergencia si el eléctrico fracasa
Volkswagen está a punto de estrenar uno de los años más importantes de su historia. La marca alemana tiene importantes novedades para este 2026, pero también serias dudas sobre dos de ellos. Son eléctricos y ya trabaja en un arma secreta por si las cosas se le ponen muy feas con el ID. Polo y el ID. Cross.

Volkswagen siempre ha querido ser la primera marca en todo. Sus dirigentes decían que ser los primeros les daba prestigio, el mismo que se derrumbó como cual castillo de naipes cuando lanzó su primer coche eléctrico de nueva generación con un software inacabado y capado funcionalmente. Un desastre que demostró que las prisas no son buenas acompañantes. Este es el motivo por el que en Wolfsburgo se están tomando su tiempo en el desarrollo y la puesta a punto de unos coches eléctricos llamados a ser referencia.
El nuevo ID. Polo está casi preparado para dar el salto al mercado, aunque un acuerdo con la marca española permitirá que primero salga a la venta el novedoso CUPRA Raval y del que ya sabemos prácticamente todo, a excepción del diseño definitivo. La matriz alemana prefiere esperar, no le importa, pero también está convencida de que se enfrenta a un desafío muy complicado, en el que se han gastado una suma de miles de millones de euros y que no está exento de un serio peligro: que el ID. Polo no cumpla con las expectativas de ventas.

Volkswagen concibe dos motores EREV para sus eléctricos en Europa
Esa es una realidad que está encima de la mesa de Volkswagen, y a la que le han asaltado importantes dudas, a pesar de decir públicamente que el primer Polo GTi eléctrico de la historia nos va a encantar. No pueden dar una imagen opuesta, sería una debilidad, pero la realidad es muy diferente. Saben que la convivencia con el Polo de combustión decantará la balanza del lado de este, y que sólo unos pocos apostarán por la carta del eléctrico. Como también saben que esta misma situación la tienen entre el recientemente avistado ID. Cross y el T-Cross térmico y el Taigo.
La intención de Volkswagen es que los nuevos eléctricos convivan durante un tiempo con los modelos de combustión equivalentes; aproximadamente, por un plazo máximo de cinco años, por lo que hablamos de que, para 2030, tanto el Polo como el T-Cross y Taigo desaparecerían por completo, dejando el camino libre a las variantes eléctricas. Volkswagen sabe que se la está jugando, y que ella no tiene la carta retro de Renault, que no es menos importante, por lo que la tecnología, el equipamiento y el precio son claves.
Pero también sabe que ya no son sólo contrincantes europeos a los que se tiene que medir, sino a los chinos y a uno en especial: hablamos de Leapmotor. Sus modelos son eléctricos o de autonomía extendida, no hay otra opción en esta marca de Stellantis, como también sabemos que Renault está haciendo sus primeras pruebas con la tecnología EREV. La casa de Wolfsburgo no ha escondido que no tenga relación con esta propulsión, aunque sí ha puntualizado que es para sus modelos chinos. Una forma de desviar la atención que, pensarán, los hará más fuertes, pero que no es cierto, porque la están probando en Europa desde hace meses, y nada tiene que ver con la asiática.
El Polo (y otros eléctricos) serán EREV si las cosas no les van bien
Fuentes internas nos han contado que Volkswagen ha desarrollado dos nuevos motores de gasolina como extensores de energía, y que utilizarán en sus eléctricos más pequeños en Europa, si el viento les sopla en contra más de lo deseable, y de forma inmediata, sin contemplaciones. El gigante ha desarrollado un dos cilindros de 1.0 litro y un tres cilindros de 1.5 litros, y que el primero se ha instalado a bordo de prototipos del nuevo Volkswagen ID. Polo. La plataforma «MEB Entry» admite la instalación de un pequeño motor de combustión en la parte trasera, que no moverá ninguna de las ruedas, sino que sólo funcionará como generador para alimentar al motor eléctrico.
Los detalles, por ahora, son escasos y las incógnitas demasiadas. Por ejemplo, la potencia máxima que ofrecerán estos motores, ninguno de ellos disponible en la gama de combustión, pero la del primero podría estar en torno a los 70 CV y la del segundo llegar a los 100 CV. Otro misterio es si Volkswagen recortará la capacidad, y tamaño, de la batería para instalar el depósito de gasolina en la parte trasera o buscará otra solución y así aumentar más la autonomía frente a sus rivales. La realidad hoy es que Volkswagen ya está más que «coqueteando» con la tecnología EREV para estar preparada si la necesita y no quedarse más atrás.

