Conduzco el crossover híbrido más práctico, ahora renovado con una decisión drástica en sus motores
En plena fiebre por el coche eléctrico KIA decide que el Niro se olvide de los enchufes, ofreciéndose solo como híbrido. Tras su facelift, nos subimos al coreano para comprobar sigue siendo el crossover sensato y equilibrado que conquistó las listas de ventas.

El KIA Niro es un crossover compacto que desde su llegada ha ido ganándose al público a base de ser coherente y práctico. Más de 620.000 unidades vendidas en el Viejo Continente son la prueba de que la fórmula funciona. Pero los tiempos cambian, la competencia aprieta y KIA lo sabe. Por eso ha recibido un facelift que ya he podido conocer en su presentación.
Su renovación no es un mero trámite de maquillaje y ha buscado ofrecer soluciones que convenzan al comprador de a pie, ése que huye de complicaciones. El nuevo Niro expone una revolución en el interior con la nueva pantalla panorámica y una ampliación considerable del paquete de seguridad. También refresca su estética y su gama se simplifica.
Llama la atención el giro estratégico que va a levantar polvareda en los concesionarios. En las etapas anteriores, el modelo coreano se vanagloriaba de su amplia propuesta electrificada proponiendo opciones como híbrido, híbrido enchufable y eléctrico puro. Sin embargo, la marca ha mirado los gráficos de ventas y ha tomado una decisión: a partir de ahora, el Niro dice adiós a los enchufes y se comercializará exclusivamente con tecnología híbrida autorrecargable. Quien quiera un KIA eléctrico de este tamaño ya tiene el EV3.

Esta simplificación de la gama tiene todo el sentido del mundo si miramos las cosas con un prisma estrictamente práctico. Al deshacerse de las variantes PHEV y EV que requerían preocuparse de autonomías y puntos de carga, el fabricante reposiciona el modelo como el escalón de acceso más sencillo y asequible hacia la electrificación. El conductor solo tiene que echar gasolina y a dejar que el coche gestione la energía.
El objetivo de este facelift de la segunda generación del Niro es mantener enganchado al cliente tradicional del segmento C-SUV que demanda un coche resolutivo para la rutina diaria pero añadiendo ese extra de digitalización y frescura visual que exige el público actual. ¿Habrá sido un acierto concentrar todos los huevos en la misma cesta híbrida? Eso quise comprobar.
El primer vistazo al nuevo Niro deja claro un cambio de diseño evidente. La firma de iluminación delantera es lo que más impacta con unos faros LED que adoptan una orientación vertical, en consonancia con la filosofía Opposites United de KIA. El resultado es una cara con más presencia que abandona la timidez del modelo anterior y se muestra mucho más moderna.

Los paragolpes también reciben nuevas líneas, buscando limpiar los flujos de aire y potenciar un aspecto robusto. En cuanto a los zapatos, se mantienen las sensatas llantas de 16 pulgadas en los acabados de acceso mientras que las versiones más equipadas estrenan unos diseños de 18 pulgadas que le dan mejor pinta y merecen la pena por lo que aportan visualmente. Con el restyling se elimina el singular pilar C en color de contraste de su predecesor, ahora viene en la misma tonalidad que el resto de la carrocería.
En la zaga el trabajo ha sido más minucioso. El cambio más evidente es la desaparición total del espacio de la matrícula en el portón desplazando este elemento hacia la zona inferior del paragolpes. Al liberar esa superficie metálica central, la trasera se percibe mucho más limpia. Las ópticas traseras estrenan patrones lumínicos más llamativos y finos.
Las dimensiones no han cambiado respecto a la generación anterior. Con 4.430 mm de longitud, 1.825 mm de ancho y 1.545 mm de alto, el Niro resulta muy manejable en ciudad. La eficiencia aerodinámica ha mejorado con un coeficiente de resistencia de 0,28 que ayuda al rendimiento del sistema híbrido.

Revolución digital y espacio a raudales
Al abrir la puerta y acomodarnos en su sobrio puesto de conducción, los cambios se perciben enseguida. La arquitectura del salpicadero se ha rediseñado por completo para dar cobijo a una imponente pantalla panorámica doble de 12,3 pulgadas que unifica bajo un mismo cristal curvo la instrumentación digital y el infoentretenimiento.
KIA integra el nuevo sistema multimedia Connected Cockpit Navigation (ccNC) con una interfaz gráfica moderna aunque algo sobria. Es posible personalizar la disposición de la información, los menús fluyen con rapidez y la resolución es muy buena así que se maneja con comodidad. No falta conectividad inalámbrica para Apple CarPlay y Android Auto y ofrece actualizaciones remotas (OTA) que, en teoría, mantendrán la navegación y el software del coche al día sin pisar el taller.
Afortunadamente, la marca no ha caído en la absurda moda de eliminar todos los botones para obligarnos a toquitear infinitos menús de la pantalla mientras conducimos. Bajo las pantallas se mantiene la ingeniosa barra táctil de doble función que alterna los mandos de la climatización con los accesos directos de la navegación mediante un solo toque. Es una solución elegante que requiere un pequeño periodo de adaptación pero que resulta útil.

Entre el equipamiento disponible destacan soluciones como el head-up display que proyecta la información esencial directamente en el parabrisas, una superficie de carga inductiva que no sobrecalienta el teléfono en exceso y la tecnología Digital Key 2.0 que permite abrir y arrancar el coche utilizando únicamente el smartphone o el reloj inteligente.
Entre la dotación más singular me llamó la atención que el asiento del conductor tiene una función Premium Relaxation disponible en el acabado más alto. Con solo pulsar un botón la banqueta adopta una posición reclinada ideal para descansar plácidamente en una parada durante un viaje largo.
Los materiales también han dado un paso adelante. Hay plásticos mullidos en algunas zonas aunque en general abundan los componentes rígidos. Estos plásticos duros tienen buen aspecto y tacto, los ajustes entre las piezas son sólidos y no provocan crujidos. El volante, ahora con un diseño de dos radios, tiene botones físicos fáciles de manejar.

Si pasamos a la fila trasera, el crossover de KIA saca a relucir una de sus mejores virtudes: el aprovechamiento del espacio interior. Gracias a los 2.720 mm de batalla, el espacio para las piernas en las plazas posteriores es muy bueno y la cota de altura al techo también es muy generosa por lo que ni siquiera ocupantes altos se sentirán agobiados.
En cuanto a la capacidad de carga, el maletero homologa 430 litros de capacidad. Una cifra muy respetable que permite alojar las maletas para las vacaciones sin necesidad de hacer encaje de bolillos. Las formas interiores son cúbicas y muy aprovechables y, además, el umbral de carga no queda excesivamente elevado.

138 CV híbridos que se conducen con calma
Como te decía, KIA se olvida de las versiones PHEV y eléctrica para concentrar todo el esfuerzo en lo que más se vende. El corazón del nuevo Niro es el mismo sistema híbrido que ya conocíamos de versiones anteriores. Recurre a un motor de gasolina de inyección directa 1.6 GDi que desarrolla 102 CV acompañado de un motor eléctrico de 32 kW (44 CV), para una potencia combinada de 138 CV y un par máximo de 265 Nm.
La transmisión es una caja de cambios de doble embrague de seis velocidades que gestiona el paso de potencia a las ruedas delanteras. El uso de esta transmisión de doble embrague marca una diferencia notable en el agrado de conducción si lo comparamos con los sistemas de engranajes planetarios o variadores continuos que emplean algunos de sus rivales directos. La transición entre el motor eléctrico y el de gasolina es suave y bien gestionada, sin los tirones bruscos, y el motor no se revoluciona a la mínima insinuación del pedal del acelerador.

Cuando salimos a la autopista, los 138 CV demuestran que están pensados para una conducción tranquila y sin pretensiones deportivas. Esperaba una respuesta algo más enérgica del motor térmico cuando demandamos potencia pero el Niro híbrido se toma las cosas con calma. No te va a pegar al asiento como certifica su lento crono de 11,3 segundos para completar el 0 a 100 km/h pero mantiene los 120 km/h de crucero con solvencia. La velocidad máxima está autolimitada a 170 km/h, más que suficiente.
En ciudad, la experiencia que proporciona el nuevo Niro es agradable. La tracción eléctrica domina a bajas velocidades y es posible llanear en recorridos urbanos durante bastante tiempo sin que el bloque de gasolina llegue a despertarse. En la conducción real, haciendo un uso mixto en ciudad y carretera de manera despreocupada, el consumo de combustible rondará los 5,5 l/100 km.
La dirección tiene una asistencia bien calibrada para ciudad aunque no destaca por su comunicación con el conductor. La suspensión, con esquema MacPherson delante y multibrazo detrás, responde bien ante cualquier bache o resalto sin ser blanda en exceso.

En el apartado de la seguridad activa y los sistemas ADAS, KIA ha hecho los deberes y el equipamiento es abrumador, si bien no todo llega de serie en todas las versiones. Disponemos de la asistencia para evitar colisiones frontales con detección de peatones y ciclistas, asistente de ángulo muerto, sistema de reconocimiento de límites de velocidad o sistema de estacionamiento remoto, entre otras muchas cosas.
Se estrena la función de detección de manos en el volante mediante sensores capacitivos, así que ya no hace falta pequeños movimientos de volante para demostrar a los sistemas que sigues ahí. Basta con posar los dedos con suavidad para que el coche sepa que estás atento cuando está activada la conducción asistida en autopista.
¿Cuánto cuesta el KIA Niro tras su facelift?
Definitivamente me ha parecido que éste es un coche que cumple sin emocionarte demasiado pero que tampoco te da motivos para quejarte. En cuanto a la cartera, el precio oficial del SUV coreano arranca en los 34.750 € pero con los descuentos y promociones actuales puedes hacerte con el nuevo KIA Niro desde 24.410 €. Para conseguir esa rebaja hay que acogerse a la financiación de la marca y entregar un coche usado.
- Habitabilidad y maletero
- Equipamiento disponible
- Polivalencia de uso
- Prestaciones justas
- Algunos ADAS solo están disponibles en el tope de gama
- Gama mecánica reducida
El Kia Niro lleva años siendo el SUV discreto que convence sin hacer ruido. Con este facelift ha madurado bien y no ha perdido lo que lo hacía interesante para una familia media como su practicidad, su tamaño manejable y su precio razonable pero ha ganado en criterio estético y en tecnología de a bordo.
Los rivales del Kia Niro
P.V.P 32.722 €28.486 €
P.V.P 35.386 €30.035 €
P.V.P 31.067 €26.293 €





