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    Calandra: qué es y por qué es tan importante actualmente

    Las calandras o rejillas delanteras se han convertido en un icono para las marcas.

    La calandra o rejilla de un vehículo nació con el objetivo de ofrecer protección al radiador y al resto de elementos frontales del motor. Sin embargo, en la actualidad es mucho más que un simple elemento práctico.

    La calandra, término que proviene del francés (calandre), es la rejilla de protección del radiador de los vehículos de combustión. El radiador es un elemento vital en el funcionamiento de todo motor térmico, pues de lo contrario este se sobrecalentaría y acabaría gripándose.

    El radiador consta de múltiples conductos y láminas que permiten el intercambio de temperatura entre el aire y el líquido refrigerante que circula por dichos conductos y que, posteriormente, enfría el motor. Pero su fisonomía y el hecho de estar posicionado delante del motor hace que sea vulnerable a agentes externos o golpes, por lo que la calandra o rejilla delantera es vital en su protección.

    Evolución de la calandra o rejilla

    Fue en los años 30 cuando comenzaron a proliferar las calandras en los vehículos, pues era necesario proteger el radiador de los motores, dispuesto frontalmente y extremadamente vulnerable a consecuencia de ello.

    A medida que pasaron los años, la calandra comenzó a adoptar formas más aerodinámicas y marcas como BMW, Alfa Romeo, Lancia o Mercedes empezaron a darle un sentido estético e identitario. Pronto este elemento, en principio práctico, pasó a representar la imagen de marca y a permitir a los aficionados distinguir a primera vista entre las diferentes marcas de coches.

    Así ha evolucionado la calandra de BMW a lo largo de nueve décadas.

    Como es lógico, el diseño de las calandras evolucionó con el de los coches, que pasaron de tener altos y estrechos capós motor a carrocerías más anchas y bajas. En los años 50 y 60 se produjo la definitiva transición y poco a poco las calandras fueron tomando más protagonismo en el frontal de los vehículos, especialmente a raíz de la progresiva fusión de los pasos de rueda con el vano motor.

    La calandra como identidad de marca

    En la actualidad, la calandra no tiene sólo un cometido práctico, sino también un objetivo claramente estético y de identidad de marca. Firmas como BMW utilizan este elemento para destacarse del resto e incluso llegan a generar polémica y atención mediática con el tamaño y la forma de las mismas.

    Los vehículos eléctricos mantienen las calandras propias de la marca, aunque en muchos casos no tengan ninguna función práctica.

    Incluso en los coches eléctricos, que no precisan de una calandra tradicional al no utilizar motores térmicos y, por tanto, no utilizar radiadores, se mantienen en muchos casos las calandras (cerradas) para seguir dotando a sus vehículos de la mencionada identidad de marca. Suelen servir, además, para alojar la toma eléctrica de recarga.

    Marcas como BMW, Mercedes-Benz o Audi están invariablemente unidas a un concepto específico de calandra que, con el paso de los años, han permitido a todo observador identificar sus modelos de un primer vistazo y sin esfuerzo.